Por su trabajo para «superar el odio, el racismo y la intolerancia», el Museo del Holocausto de Jerusalén, Yad Vashem, fue galardonado ayer con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2007. Su candidatura había sido propuesta por la canciller alemana, Angela Merkel.

La Autoridad Nacional para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, nombre oficial de la institución, es un complejo de más de 4.000 metros cuadrados con monumentos, un museo y un archivo central. Éste contiene 62 millones de documentos, además de 267.500 fotografías y miles de vídeos con testimonios de los supervivientes a el exterminio.

El jurado calificó el museo de «recuerdo vivo de una gran tragedia histórica» y elogió su «tenaz labor para promover, entre las actuales y futuras generaciones, la superación del odio, del racismo y de la intolerancia».

Este galardón es el último de los ocho Premios Príncipe de Asturias que se otorgan cada año y cuya entrega preside el heredero al trono. El año pasado, el premio de la Concordia fue el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).