Llegan a España las 'legal highs', drogas legales que se venden con mucha facilidad en internet

Imagen de un laboratorio de "drogas legales" intervenido.
Imagen de un laboratorio de "drogas legales" intervenido.
POLICÍA NACIONAL

Las nuevas sustancias psicoactivas son alegales y se encuentran con facilidad en internet, tanto que basta introducir los términos legal highs en cualquier buscador para encontrar tiendas online que comercializan estos productos-.

"Las legal Highs son nuevas sustancias psicoactivas que se presentan en un formato sofisticado y atractivo y que aparecen y desparecen con mucha rapidez", explica Nuria Calzada, coordinadora de Energy Control, un proyecto de reducción de riesgos de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo.

Estas drogas, producidas a partir de sustancias sintéticas o naturales no controladas por el derecho internacional, están aumentando su presencia en Europa y llegando a España. En 2015, el Sistema de Alerta Rápida de la Unión Europea detectó por primera vez 100 nuevas sustancias psicoactivas, lo que eleva el total de drogas monitorizadas por el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomaías a más de 560, más del doble de las que son controladas en virtud de los tratados de fiscalización internacional de drogas.

Por su parte, el Sistema Español de Alerta Temprana detectó en 2013 y 2014, solo en territorio nacional, la presencia de 34 nuevas sustancias. El pasado martes, la Guardia Civil lanzó una operación contra este tipo de sustancias, no aptas para el consumo humano, en la que fueron incautadas 130.000 dosis y detenidas 52 personas.

"Su consumo aún es minoritario en España. Sin embargo, en otros países europeos empieza a ser un problema, por lo que es importante estar a la expectativa ya que puede que acaben llegando", explica Nuria Calzada

Unas drogas no fiscalizadas cuyos efectos están por investigar

Estos productos se venden como euforizantes legales (Legal Highs), compuestos químicos en investigación (Research Chemicals) o complementos alimenticios. También como sales de baño o fertilizantes y en ellos se especifica que no son aptos para el consumo humano.

Para producir una nueva sustancia psicoactiva, según una de las páginas que comercializa estos productos, todo lo que se necesita es "alguien con un poco de conocimiento de química para establecer la composición molecular de una droga ilegal y modificarla un poco". Esta tienda, que defiende su modelo de negocio, lamenta que los reguladores "no puedan mantenerse al día" para investigar los niveles de toxicidad de aquello que se produce.

Según el un reciente informe de la OEDT, esa volatilidad del producto hace que los productores tengan "la habilidad de reaccionar ante los controles legales e incluso anticiparlos introduciendo rápidamente nuevas sustancias".

Este compendio de circunstancias hacen que estas drogas no sean fiscalizadas y que sus efectos en la salud del consumidor se desconozcan. "Hay escasa o nula literatura científica al respecto. A falta de la posibilidad de hacer estudios, se detectan sus efectos a través de la práctica: cuando llega un paciente a un hospital con una intoxicación empezamos a conocer cosas. Nos es imposible guiar al usuario", cuenta Nuria Calzada.

La OEDT, por su parte, estima que existen pruebas contrastadas de que estas sustancias están provacando "una amplia gama de daños graves en Europa" entre los que se encuentran intoxicaciones graves agudas, algunas con resultado de muerte.

En otras ocasiones se han registrado brotes de infecciones o intoxicaciones masivas. En los últimos años, el OEDT emitió 34 alertas de salud pública por cuestiones relacionadas con estos productos.

Productos químicos que se mimetizan con las drogas tradicionales

Las legal highs, cuya traducción al castellano es subidones legales, son vendidas como sucedáneos legales de otras drogas, sobre todo de productos cannábicos, estimulantes y alucinógenos. Mayoritariamente son producidas en China, país al que el OEDT se refiere como el más grande mayorista de nuevas sustancias psicoactivas del mundo.

Los cannabinoides sintéticos son sustancias químicas creadas por el hombre que pretenden simular los efectos del cannabis. "Para mimetizarse al máximo posible como el producto al que pretenden imitiar, estos productos se venden en un formato que es una mezcla de hierbas”, cuenta Nuria Calzada. A pesar de que el formato le da una apariencia más orgánica, lo que finalmente se consume no deja de ser un producto químico que se rocía previamente sobre esas hierbas.

Otras sustancias, como las catinonas sintéticas, pueden utilizarse para generar efectos parecidos a los que tienen drogas como la cocaína, las anfetaminas y el éxtasis.

Sin embargo, aunque el consumidor quiera optar por un producto concreto, nunca termina de saber qué está tomando. "Cuando hemos hecho análisis de algunos de estos productos, nos hemos encontrado con frecuencia que en el sobre había tres o cuatro drogas diferentes", cuenta Nuria Calzada.

En conjunto, los cannabinoides y las catinonas representaron tres cuartos del total de incautaciones de nuevas sustancias psicoactivas en la Unión Europea en 2014. Sin embargo, según alerta la OEDT, otros grupos como las benzodiacepinas y los narcóticos excepcionalmente potentes (como los fentanilos, que se pueden vender como heroína) tienen cada vez una mayor incidencia en el mercado de drogas.

La falta de regulación como estrategia de marketing

Los empresarios que se dedican a la comercialización de estos productos han desarollado múltiples estrategias de marketing para hacer más atractivo su consumo. Por norma general, la presentación de las 'Legal Highs' suele ser atractiva, sofisticada o exótica; con nombres rimbombantes y recipientes con diseños simpáticos en colores vivos.

La misma empresa que anteriormente lamentaba la falta de regulación para investigar la toxicidad de sus profuctos ofrece mensajes en su página web que celebran, precisamente, esa desregulación y la ponen en voga como un motivo para comprar. "¿Totalmente intoxicado y no tiene nada que temer de las autoridades? ¡Gran idea! Ya no tiene que esconder sus cosas y no tiene que lidiar con delincuentes en un callejón".

La OEDT, por su parte, tiene claro cual es el camino a seguir para acabar con la producción y distribución de este producto. En su informe sobre el mercado de drogas de 2015 afirma que el control de las sustancias psicoactivas puede provocar su desaparición del mercado y una reducción de su consumo porque, al ser utilizadas habitualmente como sucedáneos de otras drogas, no existe una demana específica de ellas.

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