El Departamento de Educación distribuirá durante este curso escolar un protocolo de actuación para situaciones de agresión a personal de los centros educativos con el fin de agilizar el procedimiento para hacer frente a este tipo de comportamientos, de los que durante el pasado año se produjeron 26 casos.

Junto a esta guía, la primera de estas características, se distribuirá otra similar enfocada al maltrato entre alumnos, en la que se incluyen varias mejoras respecto al protocolo elaborado hace tres años.

Durante la presentación de los textos en la sede del Gobierno vasco en Vitoria, el consejero de Educación, Tontxu Campos, confió hoy en que estas publicaciones contribuyan a "minimizar" los casos de violencia en los centros escolares a través de una intervención más "eficiente".

Entre las medidas que se recogen en el documento se incluye el apoyo psicológico y jurídico al personal afectado y, en su caso, medidas cautelares que incluyen la expulsión del centro para los agresores.

El responsable autonómico de Educación explicó que de las 26 agresiones a personal de centros educativos que se produjeron en el curso 2006-2007, 18 fueron maltrato físico y ocho agresiones verbales. Además, 22 de los agresores fueron alumnos, mientras que en los otros cuatro casos, el maltrato hacia el personal procedió de familiares del estudiante. Respecto a los niveles educativos, la incidencia de este tipo de violencia fue similar en Primaria y Secundaria.

El Departamento de Educación también está analizando la posibilidad de llevar a cabo modificaciones estructurales en los centros que contribuyan a atajar los comportamientos violentos de los alumnos. Campos explicó que, en caso de confirmarse que la mayor parte de las agresiones se producen en zonas poco visibles y apartadas, se trataría de realizar reformas para acabar con las zonas "ciegas" y para aumentar la visibilidad, para lo que algunas paredes se sustituirían por cristaleras.

Por su parte, el protocolo para agresiones entre alumnos actualiza los contenidos de la guía elaborada para el curso 2004-2005, respecto a la que introduce determinadas "mejoras". El texto, según se recoge en el documento, contempla un conjunto de "medidas provisionales de urgencia" con las que se pretende "garantizar la inmediata seguridad del alumno agredido".

Para ello, se plantea la posibilidad de establecer una vigilancia específica del alumno acosador y del agredido y de pedir la colaboración familiar para esta vigilancia. También se incluye la opción de formar a grupos de compañeros para que acompañen a la víctima en determinados momentos y de ofrecer a ésta pautas de autoprotección. Además, se plantea el cambio de grupo temporal o definitivo y el incremento de personal específico.

Durante el pasado curso escolar hubo 107 denuncias por agresiones entre alumnos, de las que, según las investigaciones, 69 resultaron ser, efectivamente, casos de maltrato. La mayor parte de las agresiones fueron físicas, seguidas de las verbales y de las amenazas.

De todos estos casos, 23 fueron objeto de la apertura de un expediente disciplinario y diez fueron denunciados ante la Justicia. La mayor parte de las medidas que se llevaron a cabo consistieron en un incremento de la vigilancia, cambios de clases y aumento de personal.