Un monumento en memoria de las 77 víctimas de Breivik genera división en Noruega

  • Algunos de los residentes se oponen a su construcción y amenazan con ir a los tribunales, los familiares de los fallecidos dan la bienvenida a esta suerte de altar.
  • La obra del artista sueco Jonas Dahlberg es un "corte simbólico" en un paisaje que "refleja la pérdida abrupta y permanente de aquellos que murieron".
Representación virtual del monumento de homenaje a las víctimas de Breivik.
Representación virtual del monumento de homenaje a las víctimas de Breivik.
EP

Un monumento en homenaje de las 77 víctimas asesinadas por Anders Behring Breivik está dividiendo a la sociedad noruega, mientras que algunos de los residentes se oponen a su construcción y amenazan con ir a los tribunales, los familiares de los fallecidos dan la bienvenida a esta suerte de altar.

La semana pasada, momento en que se inició el juicio de Breivik contra el Estado por vulnerar sus derechos fundamentales, el Gobierno anunció la reanudación de las obras del monumento. El homenaje, titulado "Herida de la Memoria", representa un corte de 3,5 metros de extensión frente a la isla de Utoya, donde Breivik disparó a 69 activistas del Partido Laborista el 22 de julio de 2011. Antes del atentado, el reo nazi acabó con la vida de otras ocho personas, tras activar un coche bomba situado a las afueras de la oficina del primer ministro.

Un jurado designado por el Estado seleccionó el proyecto del artista sueco Jonas Dahlberg en 2014, alegando que se trata de un "corte simbólico" en un paisaje que "refleja la pérdida abrupta y permanente de aquellos que murieron". Sin embargo, el Gobierno decidió suspender la construcción para realizar nuevas consultas tras las protestas de algunos residentes --muchos de los cuales ayudaron a rescatar a los jóvenes del lago mientras Breivik continuaba perpetrando su ataque--.

"Entendemos a los familiares y a todos los que estuvieron involucrados en la masacre del 22 de julio: es una parte de todos nosotros", ha explicado una de las cabecillas de un grupo de residentes locales Maria Irene Holtane Berge. "Pero siento que la iniciativa está demasiado cerca. No podemos vivir en un lugar de homenaje a las víctimas cuando estamos tratando de avanzar", ha añadido en declaraciones a la cadena NRK.

Por su parte, la directora del grupo de apoyo para los familiares y las víctimas de la masacre, Lisbeth Kristine Roeyneland, ha mostrado su satisfacción tras conocer la decisión para continuar con la obras. "Hemos estado esperando por esto durante cinco años. Es bueno tener un lugar al que ir", ha afirmado.

Tras ser preguntada sobre la voluntad de algunos residentes para interponer una reclamación en los tribunales contra el monumento, Roeyneland ha contestado: "Somos muchos, cientos de afectados. La gente tiene opiniones diferentes. Desafortunadamente, esto es lo que es".

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