Pocos temas relacionados con el cine generan más polémica que el doblaje. Por un lado, los cinéfilos más puristas creen que esta costumbre tan arraigada en España mancilla las obras originales. Por otro, los que sí aceptan el doblaje, critican el gran intrusismo que existe en la profesión, donde muchas veces se elige a un famoso de moda para interepretar a determinado personaje (los trabajos de Verónica Forqué en El resplandor y Dani Martín en Escuela de rock se encuentran entre los más criticados).

Sin embargo, existe un pequeño reducto en el que el doblaje al español suele ser incluso venerado, la animación. Hay excepciones —Fernando Tejero en El espantatiburones, Flipy en Lluvia de albóndigas y Esther Arroyo en Los Increíbles no acabaron de convencer—, pero lo cierto es que el trabajo de los dobladores españoles a menudo iguala o supera a los originales. ¿Alguien puede imaginar a Mufasa, el padre de Simba en El rey león, con una voz que no sea la del entrañable Constantino Romero?

Él era la gran voz del doblaje, pero no la única. Muchos rostros conocidos de la televisión, casi siempre cómicos, han encontrado en el doblaje de largometrajes animados todo un filón profesional. Esta misma semana regresa a los cines uno de los humoristas con más experiencia en este tarea, Florentino Fernández, que vuelve a poner voz al cándido Po en Kung Fu Panda 3.

El humorista, que siempre ha disfrutado jugando con el doblaje —como bien saben todos los que le conocieron en los tiempos de Esta noche cruzamos el Mississippi y El informal—, cree que este es aún un trabajo infravalorado. "Parece que forma parte de una industria pero está en el sótano de la industria. No entiendo por qué la Academia de Cine no le da algún apartado al doblaje porque creo que en las salas de doblaje de España —no solo las de ahora sino históricamente, desde los años 25 o 30, cuando empezó a hacerse aquí en España— se han hecho muchas cosas que han marcado un sello especial", asegura Florentino Fernández en declaraciones a 20minutos.

Yo me dedico al doblaje porque he sido fan del doblaje antes de dedicarme a ello

"Yo creo que el doblaje que se hace aquí es increíble. Está mal que yo lo diga porque yo me dedico al doblaje, pero es que yo me dedico al doblaje porque he sido fan del doblaje antes de dedicarme a ello. Los actores, los directores y toda la gente que se dedica a esto son grandes artistas", añade el cómico.

Además del "abrazable" héroe de Kung Fu Panda, estos días ha sido noticia la olvidadiza pececilla Dory, personaje secundario de Buscando a Nemo que asumirá el protagonismo en la secuela, Buscando a Dory, la próxima gran apuesta de Pixar. Disney ya ha confirmado que la encargada de doblar al personaje volverá a ser Anabel Alonso, cuya voz está indefectiblemente ligada a Dory en la versión en castellano gracias a secuencias tan famosas como aquella en la que hablaba "balleno" o su recurrente cancioncita "Sigue nadando, sigue nadando".

La devoción de los fans es tal que llegaron a crear una solicitud en Change.org para pedir a Disney el retorno de Anabel Alonso como Dory. Ante esto, la actriz reconoce sentirse halagada, sorprendida, alucinada, desbordada "y un poco acojonada". También volverá Javier Gurruchaga como el Maestro Raya, aunque los fans ya se están lamentando de la ausencia de José Luis Gil como Marlin, padre de Nemo y verdadero protagonista de la primera parte. El propio actor lo ha anunciado a través de Twitter y las quejas de los tuiteros no se han hecho esperar. Al parecer no ha habido acuerdo entre la compañía y el actor.

José Luis Gil, el famoso señor Cuesta de Aquí no hay quien viva y Enrique Pastor en La que se avecina, tiene una larga trayectoria como actor de doblaje y, además de ponerle voz al preocupado Marlin, fue Tarzán en la versión animada de Disney y Buzz Lightyear en la trilogía de Toy Story.

Otra voz habitual de la animación es la de José Mota. Él ha sido, entre muchos otros personajes, el dragón Mushu de Mulán, el bocazas Asno de Shrek y el monstruo verde de un solo ojo Mike Wazowski de Monstruos S.A. En estos dos últimos casos compartió doblaje con otras voces célebres. Juan Muñoz, su compañero de Cruz y Raya, interpretó a Shrek y Antonio Banderas puso voz al Gato con Botas tanto en inglés como en español.

En Monstruos S.A., el compañero de Mota fue Santiago Segura como Sulley, el enorme y peludo asustador azul. Segura también le ha puesto la voz a Drácula en la saga Hotel Transylvania. Otros cómicos que han trabajado para Disney son Josema Yuste, que hizo una memorable versión en castellano del genio de Aladdín y Ángel Garó, que dio voz a Kuzco, protagonista de El emperador y sus locuras.

Otro actor veterano, Mariano Peña (Mauricio Colmenero en Aída) ha dedicado buena parte de su carrera al doblaje. En animación, es conocido por haberle dado voz durante años al descarado maestro Mutenroshi en Dragon Ball.

En cuanto a voces femeninas, Michelle Jenner se ha destapado como una de las actrices más apasionadas por el doblaje. Ella fue Kiara, la hija de Simba, en El rey león 2, la hija de Wendy en Peter Pan 2: Regreso al País de Nunca Jamás y Sara, la heroína de Las aventuras de Tadeo Jones. Entre los casos más recientes está el de Shakira, que ha puesto voz a Gazelle, una gacela estrella de la canción en Zootrópolis.

Florentino Fernández, un adulto con alma de niño y cuerpo de panda

Florentino Fernández pone voz a Po por tercera vez en Kung Fu Panda 3.

¿Qué tiene en relación con Po?
Mi relación con Po es muy, muy buena porque los dos tenemos muchas cosas en común. Él es un personaje muy optimista que siempre está intentando proteger a todos los que le rodean, que comparte la alegría que tiene con los demás y, sobre todo, que disfruta con lo cotidiano, se ilusiona con la felicidad mundana de las cosas más pequeñas. En ese sentido somos muy parecidos. Bueno, él no tiene gafas, yo sí, y me falta un poquito de pelo, pero con el tiempo estaremos ahí ahí.

¿Y qué tiene en común con Jack Black, que dobla a Po en inglés?
Muchas cosas, aparte del volumen —que los dos somos del género de comer bien—, compartimos muchas cosas: nos gusta muchísimo la música —tenemos muchas conversaciones con esos temas— y sobre todo disfrutamos de la vida: él, en su mundo de Hollywood en el que los proyectos que hace son los que él elige, sin sentirse forzado a hacer nada que no le guste; y yo igual. Siempre intento elegir lo que me aporta más felicidad, cosas en las que sé que voy a ser solvente. Al final, la finalidad de esto es intentar ser feliz.

A veces se le ve disfrutar como un niño, ¿se siente un poco así?
Mucho, sí, sí. En la vida no me gusta madurar. No me gusta la responsabilidad, ni madurar ni ser mayor. Son cosas que me parece que me llevan a la fosa directamente. Entonces, todo lo que me relacione con niños, con infantilidades, con cosas que me parezcan más bien naíf, me encanta.

¿Los niños son un público exigente?
Cada vez más, los niños tienen una cosa que me encanta: no están influenciados por nada, son como son, están vírgenes. Quizás es el paso de los años y la vida la que le va metiendo ciertos datos en la cabeza que muchas veces no está bien tener. Pero bueno, van pasando los años y, entre tú y tu familia, vas intentando mantener esa felicidad de cuando eras niño y descargarte de todas esas responsabilidades que te hacen ser menos niño. Yo, desde que me llegan los recibos de gas a mi nombre, los de luz y los de agua, soy menos niño. ¡Es que tengo que pagarlo! Cuando tienes algo a tu nombre, ya es jodido, por eso está bien alquilarse las cosas.