El Dean comienza a perder fuerza
Se espera que se debilite aún más en las próximas horas. AP

El huracán Dean, que al tocar tierra en la costa mexicana era de categoría 5, la máxima en la escala Saffir-Simpson, continúa perdiendo fuerza y acaba de bajar a la categoría uno, por lo que en las próximas horas podría convertirse en tormenta, informa el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH).

"Esperamos que Dean abandone la península de Yucatán a últimas horas de la tarde de hoy", ha afirmado Jamie Rohne, meteorólogo del CNH.

Dean, que ha provocado ya la muerte de al menos 11 personas, tocó tierra el martes con lluvias torrenciales y poderosos vientos en la costa caribeña de México, donde miles de turistas se apiñaban en refugios. Tras haber provocado destrozos en Jamaica y otras islas del Caribe, alcanzó la costa mexicana cerca del puerto de Costa Maya, no lejos de la frontera de Belice, mientras la Riviera Maya sentía la furia del mar picado.

Los turistas se amontonaban en habitaciones hasta en grupos de 12, en un hotel que servía de refugio a unas 400 personas

Los turistas se amontonaban en habitaciones hasta en grupos de 12, en un hotel que servía de refugio a unas 400 personas en el centro turístico de Playa del Carmen, donde los potentes vientos sacudían las palmeras.

Los huracanes de categoría 5 son poco comunes, pero cuatro tormentas alcanzaron esa fuerza en 2005, entre ellas Katrina , que devastó Nueva Orleans, en Estados Unidos.

El mayor número de huracanes devastadores en los últimos años han reforzado las hipótesis y estudios que sugieren que el calentamiento global incrementará la fuerza de los ciclones tropicales.

Las ventanas y escaparates fueron tapiados a lo largo de la costa este de Yucatán, una paradisíaca franja de playas y balnearios que aún no se ha recuperado totalmente de la devastación provocada por el huracán Wilma en 2005.

El presidente de México, Felipe Calderón, tiene previsto regresar antes de lo previsto de Canadá, donde se reunió con su homólogo de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro canadiense, Stephen Harper, para supervisar los operativos de emergencia.