Detenciones en el Recinto ferial
Un policía de paisano retira a tres indocumentados PATRICIA CHASCO
Eran todavía las cuatro de la madrugada. Los ceutíes apuraban las últimas horas de feria cuando la Policía Nacional y la Local comenzaban a patrullar por el recinto ferial. Su misión era, como cada año, despejar la zona de indocumentados cuyo objetivo es introducirse en los trailers de las atracciones para llegar de manera clandestina a la península.

Las estrategias son variadas y cada vez más pintorescas. Lo habitual es que los 'ilegales' traten de pasar como empleados de las atracciones, colaborando en desmontarlas mezclados entre los trabajadores de las mismas.

Pero siempre hay alguno que le echa imaginación y en la madrugada de ayer un curioso vendedor de globos merodeaba por el recinto sin intención alguna de hacer negocio. Le delataban la cantidad de producto -cinco globos-, el hecho de que no portara riñonera alguna donde guardar los beneficios y sobre todo, que en la zona por la que se movía no había ni un solo pequeño al que llamar la atención con sus figuras hinchables.

El trámite es sencillo y los inmigrantes no tienen nada que perder, como mucho la decepción de la vuelta

La madrugada continuaba su curso y los agentes iban retirando a indocumentados a una caseta especialmente habilitada para ellos, donde permanecían hasta que había suficientes para llenar una furgoneta y devolverles a la frontera. El trámite es sencillo y los inmigrantes no tienen nada que perder, como mucho, la decepción de la vuelta.

Con las atracciones desmontadas y los camiones cargados comenzaba el viaje de los feriantes con la parada obligada en el puerto, donde debían pasar el control de la Guardia Civil, con el clásico dispositivo de los detectores de latido. Ningún trailer se escapa a estos sensores que avisan a los agentes de la presencia de 'vida' entre los hierros de los camiones. "¡Limpio!", es la señal de que el vehículo no lleva 'extraños' en su estructura, pero por si acaso, Rex y sus compañeros, las unidades caninas, confirman la versión de la máquina. Si todo es correcto el trailer puede embarcar, si algo 'huele mal' los agentes peinan el camión hasta encontrar al ilegal.

Este proceso dura toda la jornada y sólo cuando todos los feriantes han cruzado el Estrecho Delegación del Gobierno ofrece los datos oficiales. En esta ocasión han sido un total de 183 detenidos entre los que había un menor que fue trasladado al centro de menores de la ciudad. Del resto, 177 eran marroquíes, cuatro procedían de Argelia y el último era asiático.

El dato relevante en esta ocasión ha sido la reducción del 40 por ciento en el número de detenidos debido, sobre todo, al mayor control en la entrada de ciudadanos marroquíes ejercido en la frontera del Tarajal durante todo el periodo de feria. Además, y siempre según Delegación del Gobierno, la ciudad registra en estos momentos una menor presencia de argelinos que el pasado año.

Todo ello ha hecho de esta Operación feriante una de las más tranquilas de los últimos años, algo que se percibía a simple vista al pasear por el Real en la madrugada de ayer. Al final se apagaron las luces del ferial mientras sus artífices recogían aparejos, la seguridad hacía su trabajo y un hombre con cinco globos trataba de buscar un nuevo horizonte.


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