Recorre el mundo desde hace 30 años para hacer fotos de piedras, 'poderosos guardianes' de la vida

  • La canadiense Elaine Ling ha atravesado desiertos, subido a montañas, descendido acantilados y explorado selvas para componer 'Piedras que hablan'.
  • Las imágenes de la serie, tomadas con una cámara Polaroid, son una invocación a la pureza estática y el fondo sagrado de las formaciones rocosas notables.
  • "Me cautivan las piedras inmemoriales y los mensajes que transmiten a través de las épocas", dice Ling, que también se dedica a la medicina y toca el chelo.
Foto de Elaine Ling de una formación rocosa en Australia
Foto de Elaine Ling de una formación rocosa en Australia
© Elaine Ling - From 'Talking Stones', published by KEHRER VERLAG

Una piedra con perfil de tortuga y poderes chamánicos expande su mensaje en forma de canción por la vastedad del desierto de Gobi; las banderas tibetanas de oración dejan que el viento esparza las plegarias impresas en las telas desde una gran roca ceremonial en el lago Namtso, en la altiplanicie que conduce al Himalaya y a la sagrada Lhasa; pictogramas rupestres que dan cuenta de la armonía del mundo se reparten, similares pese a la distancia, en roquedales y cavernas de América del Sur, África y Australia...

Es posible pensar que la fotógrafa Elaine Ling, nacida en Hong Kong pero ciudadana canadiense y residente en Toronto, quizá no sepa que la palabra canto sirve en español para designar a una piedra y también a una melodía modulada con forma de canción. También es plausible opinar que ha descubierto el sinónimo que hermana a piedras y canciones sin necesidad de conocer ningún idioma. Ling lleva 30 años viajando por el mundo en busca de rocas quecanten, que hablen, que comuniquen mensajes de protección para los seres humanos.

Los últimos nómadas de Mongolia

El segundo y recién editado libro de esta aventurera vocacional —el primero estaba dedicado a los probablemente últimos nómadas de Mongolia— es Talking Stones (Piedras que hablan), el resumen de tres décadas atravesado desiertos, escalando montañas, descendido acantilados y explorando selvas de todos los continentes en busca del los "poderosos guardianes" de la Tierra y la vida, como gusta de referirse a las piedras, y las enseñanzas que transmiten. El tomo, editado por Kehrer Verlag [144 páginas y un PVP de 48 euros], está compuesto por fotos que, de forma muy apropiada, están tomadas con una vieja cámara, hoy discontinuada, de la marca Polaroid.

"Desde mis inicios como fotógrafa me han cautivado las piedras inmemoriales y los mensajes que nos envían desde las épocas. Este libro reúne mis décadas de los viajes y mi obsesiva fotografía de piedras notables, tanto naturales como artificiales... Hay sabiduría en estas piedras y ellas me la transmiten", dice Ling, que, acaso no por casualidad, tiene una ocupación relacionada con el equilibro físico —practica la medicina de familia— y otra semiprofesional conectada con el ritmo y la cadencia —toca en chelo en la sinfónica Orchestra Toronto—.

Un 'arquitecto cósmico'

Magnetizada por los dilatados paisajes despoblados y las arquitecturas abandonadas por civilizaciones extintas, Ling retrata desde colosales formaciones rocosas en el oeste de los EE UU, que no parecen fruto de la acción caprichosa de la erosión y los elementos sino obras realizadas bajo la dirección de un arquitecto cósmico —como las inverosímiles manos del desierto de Atacama—, hasta estatuas de Buda mimetizadas con la selva en Camboya.

Otras localizaciones donde la fotógrafa ha encontrado piedras con voz son las ruinas de Petra, la ciudad-milagro del remoto desierto jordano; las cuevas, torres y complejas formaciones de Capadocia en las que Gaudí tomó apuntes para la Sagrada Familia; los grabados neoliticos de guerreros del Alto Atlas marroquí; las intrigantes y misteriosas cabezas de los rapanui de la Isla de Pascua; los gigantescos megalitos naturales de Namibia y las piedras-médium de Mongolia.

'Lo sagrado y la piedra'

En uno de los ensayos que contiene el libro, el historiador Wade Davis destaca que las fotos de piedras de Ling —una selección está expuesta en el Ryerson Image Center de Toronto hasta el 28 de febrero— revelan "el anhelo y la dedicación, el compromiso y la conexión" de los seres humanos para indagar la relación entre "lo sagrado y la piedra", que es la "plantilla perfecta, eterna y fugaz para la imaginación y el espíritu humanos".

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