El drama de los niños refugiados
Imagen de archivo de niños refugiados en una lancha. Pedro Armestre / SAVE THE CHILDREN

El hombre necesita de las palabras para relacionarse consigo mismo y con sus semejantes. De pequeños, cuando los niños aún no están familiarizados con sus emociones, los padres les prestan una valiosa ayuda al enseñarles que el "miedo" no es "tristeza", ni la "rabia" -por más que sus significados puedan aproximarse- es sinónimo de "frustración".

Aprender a nombrar con precisión es un primer paso para integrar cuanto sentimos y cuanto nos rodea. Por eso, porque el rigor léxico es esencial, en este año en el que tantos millones de personas han tenido que abandonar su hogar y su país, la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA)  ha elegido 'refugiado' como palabra del año 2015.

Esta decisión no solo viene determinada por remitir a un drama estremecedor que ha sacudido nuestras conciencias, sino también, ciñéndonos al ámbito que nos compete, por las dudas terminológicas asociadas a este sustantivo: ¿es lo mismo un 'inmigrante' que un 'refugiado'? Aunque unos y otros intenten escapar de situaciones a menudo extremadamente penosas, ¿tienen la misma consideración desde el punto de vista del derecho internacional?

'Migrante' no es aplicable a los refugiados

El Diccionario de la lengua española, de la Academia, señala que 'inmigrante' es 'aquel que llega a un país extranjero para radicarse en él o quien, dentro de su propio país, se instala en un lugar distinto de donde vivía en busca de mejores medios de vida'; 'refugiado', en cambio, es la 'persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país'.

Confundir 'refugiado' y 'migrante' conlleva problemas para ambas poblaciones

Por otro lado, los propios profesionales de los medios de comunicación han buscado insistentemente una palabra capaz de designar conjuntamente a ambos colectivos: ¿podría emplearse el sustantivo 'migrante' a tal fin? La respuesta es no, pues 'migrante' se utiliza tan solo para referirse al 'inmigrante' (o al 'emigrante', si se asume la perspectiva de quien ha abandonado su país), pero no es aplicable a aquel que huye por un conflicto armado o por motivos de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a determinado grupo social o político.

'Refugiado' y 'migrante' "tienen significados diferentes y confundirlos conlleva problemas para ambas poblaciones", afirma el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

De acuerdo con esta agencia, el derecho internacional garantiza a los refugiados la asistencia y protección de los Estados de acogida; el 'migrante', por su parte, no llega al país de acogida huyendo de un conflicto armado, sino para mejorar sus condiciones de vida, su situación económica o su educación, así como por reunificación familiar.

Tampoco sirve 'desplazado interno'

Y tampoco es lo mismo un 'refugiado' que un 'desplazado interno'. Aunque la vida de ambos está amenazada por conflictos armados o determinados regímenes políticos, la situación de los desplazados internos es más grave, pues estos no llegan a traspasar la frontera y no cuentan, por tanto, con la protección de otro Gobierno.

Por último, aunque compartan como realidad el hecho de que uno y otro dejan atrás su país, parece claro que la situación del refugiado es mucho más cruda que la del expatriado. Si bien es cierto que con el diccionario en la mano 'expatriado' es cualquiera que vive fuera de su patria, este último sustantivo parece haberse especializado hoy para referirse al 'personal cualificado que una empresa o institución traslada temporalmente para trabajar en otro país'.

En suma, así como el miedo no es tristeza y la rabia no es frustración, tampoco ha de confundirse a refugiados, migrantes, desplazados internos y expatriados. La película de dibujos animados Del revés ha puesto colores a las emociones este mismo año. Fuera de la ficción, la Fundéu BBVA quiere contribuir a que pongamos nombres apropiados a las distintas realidades de tantas y tantas personas que se ven obligadas a dejar sus hogares. No es juego de niños. Y es crucial lo que está en juego.

El año pasado fue 'selfi'

Por tercer año consecutivo, la Fundéu BBVA ha dado a conocer su palabra del año, elegida entre las más de doscientas a las que ha dedicado alguna de sus recomendaciones diarias durante los últimos doce meses. 

Tras elegir 'escrache' en 2013 y 'selfi' en 2014 (la adaptación a la ortografía española de la voz inglesa 'selfie', sin 'e' final), el equipo de la Fundación ha optado en esta ocasión por 'refugiado', un término que no es nuevo pero que ha marcado de forma decisiva la actualidad informativa del año que termina.

"El concepto que define la palabra 'refugiado' ha generado muchísimas dudas y debates entre los profesionales del periodismo, pues estos han sido muy conscientes de la importancia de ser extremadamente rigurosos a la hora de denominar a las miles de personas que huyen de un conflicto bélico frente a aquellas otras que buscan en otro país las posibilidades de vida que en el suyo no encuentran", explica el director general de Fundéu BBVA, Joaquín Muller.

"En la fundación creemos, por tanto, que 'refugiado' cumple las condiciones que le pedimos a la palabra del año: que haya estado en las noticias y en las conversaciones en el 2015, que tenga además un cierto interés desde el punto de vista lingüístico y que sea un término común a todo el ámbito hispanohablante, no propio solo de un país o región. Que sea un término nuevo o no, no resulta relevante para nuestra decisión", explica Muller.