José Antonio Marina
El profesor, escritor y pedagogo, José Antonio Marina. ARCHIVO

El profesor de secundaria, filósofo, escritor y pedagogo, José Antonio Marina está a punto de entregar al ministro de educación, Iñigo Méndez de Vigo, el Libro blanco sobre la profesión docente que le encargó con ideas para mejorar la educación en España. Entre sus propuestas más revolucionarias se cuenta la exigencia de seleccionar mejor a los profesores y la evaluación continua de sus méritos.

Viniendo de dónde venimos –hasta siete leyes en los últimos 35 años, ¿es posible un pacto de Estado para la educación en España?
Creo que es muy difícil, porque la educación española desde el siglo XIX  está muy ideologizada, económica, religiosa y políticamente y eso hace difícil un pacto. Un pacto tiene que ser sobre aquello que queda fuera de las ideologías, con un fundamento riguroso y necesitamos aceptarlo todos. El libro blanco sobre la profesión del docente es, por lo menos, un primer paso y algo sobre lo que conviene ponernos de acuerdo cuanto antes porque es esencial.

Usted ha dicho que "el único camino para mejorar la educación es la atención al profesorado".
No es el único, pero es imprescindible y así lo dicen todos los estudios internacionales. Hay que empezar por ahí para avanzar con más rapidez y eficacia.

¿Dónde empieza a fallar la educación, en primaria o secundaria...?
En España la enseñanza que está peor es la Formación Profesional, es la más descuidada La educación más complicada es la secundaria en nuestra área cultural, falla especialmente la formación profesional, para la que no hemos encontrado buena solución y eso dificulta la inserción estudiantes, sobrecarga las universidades al no tener salida de prestigio la FP. La enseñanza que está peor es la FP, sin duda es la más descuidada.

¿Qué modelo de educación de qué país le gustaría importar a España? ¿Por qué?
Siendo realistas podemos copiar cosas de los países de nuestro entorno. Ahora mismo los sistemas mejores son los orientales, pero hay muchas diferencias culturales. Por eso escogería una mezcla de Finlandia, Inglaterra, Alemania y Canadá. Alemania por la formación profesional, Finlandia porque ha conseguido atraer a la profesión docente a los mejores expedientes de todas las facultades y porque cuidan de que no se descuelgue ningún niño. En cuanto se retrasa un alumno, hay que atenderle porque luego será más complicado.  De Reino Unido me gusta que haya reformado 16.000 escuelas a la vez y de Canadá su especial cuidado por la educación infantil y primaria. Y por unos sistemas de autoevaluación muy potentes.

Ha causado bastante polémica su pretensión de crear un MIR para los profesores.
Es necesario, los profesores salen sin formación práctica.  Meterlos en la escuela por una oposición es insensato, como si a un cirujano que solo ha estudiado en los libros, lo metes a operar. No te fiarías. El sistema educativo sirve para dar una formación teórica, pero luego hace falta un periodo de prácticas ya remuneradas en centros y con tutores especializados, es decir, copiar el sistema MIR de los médicos. Sería un master de un año, previa selección de los profesores en los que vamos a invertir dinero y tiempo. Como es muy caro, formaríamos a los que necesitamos solo y daríamos prestigio a la carrera docente. Necesitamos que los docentes en infantil y primaria sean profesionales de élite. Los cambios y la complejidad de la sociedad nos obligan a contar con gente buenísima. En eso son campeones Finlandia y Singapur. Debemos hacer atractiva la profesión.

También ha sido muy polémico  su propuesta de evaluar a los profesores y esa dicotomía buen-mal profesor ¿Quién los evaluaría y, sobre todo, cómo?
Finlandia ha conseguido atraer a la profesión docente a los mejores expedientes de todas las facultades Yo creo que debemos seguir el ejemplo de otras profesiones. En todas prácticamente se reconoce a los buenos y a los malos se les anima a que dejen de ser malos. Una de las cosas más desalentadoras en la función docente es que se entra con el mismo nivel con el que 40 años después se sale. Y en todo ese tiempo el único reconocimiento de mérito es la edad, un mérito poco meritorio. Planteo dos líneas de progreso, una hacia la formación de formadores e investigadores en centros pedagógicos y otra hacia la gestión de los centros, donde se pueda llegar a ser director, inspector o gestor de las consejerías.

¿Cómo se puede mejorar la  educación con una inversión que no supera el 5% del PIB?
Con el presupuesto actual no se puede hacer un sistema educativo de alto rendimiento, con el que hemos tenido sí, que ha sido superior al 5% algún año. Queremos más presupuesto, claro pero si cargamos contra él entonces es una disculpa facilísima para no hacer nada. Por, hay que pensar que sí queremos apostar por un sistema de alto rendimiento y no echar la culpa al presupuesto.

En los centros educativos se quejan del excesivo porcentaje de profesores interinos, que triplica la cantidad  recomendable. Nada menos que uno de cada cinco profesores en España.
Para mí es un desastre desde el punto de vista personal. Somete a unas personas a una provisionalidad y a una tensión y a una inquietud que no se merecen. No es bueno para el sistema, tampoco, porque los interinos no se integran en los centros, no conocen a los niños, ni los proyectos. Hay que reducirlo al mínimo indispensable, para permisos y vacantes.

La LOMCE ha restado peso a la opinión de los padres en los consejos escolares, ¿Es válido un modelo que limita la Implicación de los padres en la escuela de sus hijos?
Yo creo que el problema está en que los padres y las madres participan muy poco en la escuela, no participan en las AMPAS, ni en los consejos escolares. Hay u na especie de fractura entre la escuela y familia que es muy peligrosa. ¿Qué puede hacer la escuela? Considerar pieza fundamental para la buena marcha del centro que un profesor mantenga buena relación con los padres. Sería ideal que el acercamiento fuera por las dos partes, pero creo que es la escuela es la que debe hacer más esfuerzo. Debe presentar a las familias a los tutores, de manera que sepan qué es lo que se está haciendo.

¿Dirá el libro blanco algo sobre el debate de los deberes?
Los padres y las madres participan muy poco en la escuela No, salvo alguna mención en la colaboración entre profesores. Estamos diciendo que el centro educativo es el gran agente de educación no el profesor individual. Uno de los fallos es que los profesores no se ponen de acuerdo en cuántos deberes mandar. Cada uno manda los suyos sin tener en cuenta los deberes del de al lado, eso exige un procedimiento de coordinación y de planificación sobre qué deberes mandar. No puede ser que uno diga yo mando pocos deberes sin los cinco profesores del niño mandan pocos, la unión puede ser excesiva.

Los profesores (y también los padres)  se quejan de un currículum exagerado, centrado en los exámenes y con contenidos que se repiten machaconamente curso tras curso.
Los curriculums españoles son un disparate. Un fallo, los profesores están obligados a cumplir un currículum y entonces no tienen tiempo para desarrollar las actividades formativas esenciales para que sus alumnos aprendan a pensar, a relacionar, a crear hábitos de trabajo y a practicar la argumentación. Están tan preocupados por pasar de lección. Hay que reducir drásticamente los programas y organizarlos mejor. La LOMCE, además, trajo un lío de programación bastante notable, no se corresponde una comunidad con otra...  La planificación curricular es un desastre endémico por falta técnica.

¿Qué opina de los experimentos de colegios por proyectos?
Que todos deberían hacerlos. Hay más educación por proyectos en la concertada que en la pública. Mira, los jesuitas de Cataluña  lo están haciendo. Lo han estudiado, han pedido colaboración a todas las partes implicadas y van a probar. Sería estupendo que en la pública también lo hiciéramos y lo aplaudiéramos. Pero es que ten en cuenta que parece ofensivo decir que las clases tienen que ser abiertas y que todo el mundo debe poder entrar a ver lo que hace un profesor en su aula. Hay como un poco de pudor, las clases tendrían que estar abiertas a que vayan los padres y todo el mundo.

¿Y qué hacer con la religión en las aulas?
La religión habría que dejarla fuera del horario lectivo y, sobre todo, fuera de los sistemas de evaluación No tiene nada que ver con el libro blanco, pero si te digo mi opinión, la escuela pública en un estado laico debe transmitir lo universal, lo que es válido para todos. Es decir las ciencias y la ética, así como el conocimiento de las culturas. En cambio, lo que solo afecta a una parte debería estar fuera del currÍculum. Lo sensato es que pueda conocerse las experiencias religiosas, en qué han consistido y por qué son importantes, pero la confesión, sea cual sea, debe mantenerse fuera de la escuela. Si bien se le podría dar cobijo, prestando las aulas, habría que dejarlas fuera del horario lectivo y sobre todo fuera de los sistemas de evaluación.

¿Y usted qué opina informe PISA sí, informe PISA no?
El informe Pisa no es una panacea y puede crear una obsesión regirse por los resultados. De manera que hay que relativizar, pero es útil para ver cómo nos comparamos y si progresamos porque tienen series históricas que nos permiten comparar. Pero dentro de los objetivos que propongo para la mejora del sistema educativo, uno de ellos es subir 35 puntos en Pisa.

Si solo pudiera cumplirse una de las ideas que da en su libro blanco...
Me quedo con dos, con que la selección y la formación del profesorado son absolutamente imprescindibles para mejorar la escuela y con que el agente de la educación es el centro educativo y por tanto los directores tienen que ser personas de extraordinaria capacidad.

Pida a los políticos lo que quiera, que están entrando en campaña.
A los partidos políticos ya les he dicho que la actual situación es un callejón sin salida. Por una razón es malo mantener la LOMCE, es una mala ley y nadie la quiere. Pero también es malo cambiarla, porque sería cambiar a otra sin haberla aplicado. La solución menos mala, el mal menor, es mantener la LOMCE un año, esto sería una concesión de la oposición, con el compromiso del PP de cambiarla después de que se hubiera elaborado un pacto educativo para una ley nueva que nos dure treinta años. Yo se lo he propuesto a todos, pero no me están haciendo demasiado caso.