Bancos con separadores en el medio, sillas individuales, asientos unipersonales alineados de forma desigual... Los espacios públicos del centro de Madrid están plagados de asientos y bancos 'antimendigos', piezas del mobiliario urbano diseñadas para impedir que la gente sin hogar pueda tumbarse. Basta con darse un paseo por las plazas de Tirso de Molina e Isabel II, la Gran Vía de San Francisco o el Paseo de la Castellana, entro otros, para comprobralo.

El nuevo Ayuntamiento de Madrid se ha propuesto ahora darle un aire más "social" al mobiliario urbano de la capital. Por ello, el Consistorio que dirige Manuela Carmena ha convocado este miércoles un concurso internacional de ideas para diseñar los nuevos bancos de Madrid. El modelo ganador del certamen sustituirá a los antiguos bancos 'antimendigos', la mayoría instalados durante la época en la que gobernó la capital Alberto Ruiz-Gallardón (2003-2011). En España, también existen bancos 'antimendigos' en Alicante y Barcelona.

Los bancos juegan un papel fundamental para que el espacio público se convierta en un instrumento socializador de la ciudad "Se tendrá muy en cuenta su dimensión social. Dado que el diseño del espacio público puede favorecer o desalentar la cohesión e integración social, algunas piezas de mobiliario, como los bancos, juegan un papel fundamental para que el espacio público se convierta en un instrumento socializador de la ciudad", señalan desde el Área de Desarrollo Urbano Sostenible. "Se quiere potenciar la imagen de la ciudad a través de su mobiliario urbano incorporando elementos que favorezcan la creación de lugares de encuentro y la permanencia de los ciudadanos en él", añaden.

El pliego de condiciones del concurso convocado propone el diseño de un único modelo de banco que se adapte a distintos espacios urbanos, por lo que podrán presentarse variantes del mismo para responder a distintas demandas, de forma que se puedan modular para obtener piezas de tamaños o configuraciones diferentes. También podrá proponerse la misma pieza con posibilidad de fabricarse con materiales diferentes, y se valorará su capacidad de asociarse con otras unidades.

El certamen del Consistorio no contempla, sin embargo, el cambio de los bancos en las nuevas marquesinas de autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT). Las 4.250 marquesinas instaladas hace alrededor de un año incluyen un separador en el medio que hace pensar que se confeccionaron para que nadie pudiese tumbarse. "No nos hemos planteado nada respecto al separador. No es algo que tengamos previsto", indican desde el Área de Movilidad y Medio Ambiente.

Polémico separador

La empresa concesionaria, la UTE (Unión Temporal de Empresas) formada por Cemusa y JCDecaux, aseguró a 20minutos que el diseño se realizó "en base al pliego de condiciones", pero dicho documento no especifica que el banco deba llevar ningún tipo de separador. El Consistorio justificó su decisión en que los separadores estaban colocados para facilitar la incorporación de personas con movilidad reducida y que es obligatorio en virtud del Real Decreto 1544 de 2007. "Los asientos agrupados o individuales tendrán reposabrazos al menos en su lateral exterior", dice la norma, que no obliga a colocarlo en el centro del banco.

Vecinos, usuarios de transporte público, ONGs y partidos políticos criticaron el diseño de los nuevos asientos de las paradas de la EMT y coincidieron en la "dejación de funciones del Ayuntamiento en materia de asuntos sociales". El Consistorio se garantizó con este contrato unos ingresos anuales de unos 12 millones de euros durante 13 años y seis meses (prorrogable dos veces a razón de tres años más).

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