Enchufados al coche eléctrico: "La gente no compra estos vehículos por desconocimiento"

Miquel Aymat, dueño de un vehículo eléctrico, recarga su batería en una metrolinera del Paseo de Gracia de Barcelona.
Miquel Aymat, dueño de un vehículo eléctrico, recarga su batería en una metrolinera del Paseo de Gracia de Barcelona.
MIQUEL TAVERNA

Cada mañana, Miquel entra en su coche y recorre los 30 kilómetros que separan su casa, en Mollet del Vallès, de Barcelona. Antes de arrancar, ha tenido que desenchufarlo de la corriente eléctrica, donde lo ha dejado cargando desde la una de la madrugada. "Es más barato cargarlo a esa hora, y me deja la batería al 80% en apenas cuatro horas", explica sobre sus trucos de economía doméstica.

Miquel Aymat es uno de los 1.076 españoles que compraron un coche eléctrico el año pasado. Una cifra muy baja en comparación con otros países europeos. El suyo es un BMW i3. Lo compró de renting y le costó 40.000€. El Estado, a través del plan Movele, le ayudó con 6.500€ y, echando cuentas, este estudiante de ingeniería industrial de 23 años veía que le cuadraban. Ahora gasta 1€ de electricidad a los 100km. Antes, con su antiguo coche diésel, gastaba cinco o seis euros de gasoil en la misma distancia. "La gente no compra más coches eléctricos por desconocimiento, porque sale a cuenta totalmente", argumenta.

Miquel llega a Paseo de Gracia y no necesita buscar un punto de recarga. Le basta con la carga nocturna y los 130 kilómetros de autonomía que le proprociona su vehículo. "Suficiente para mis trayectos diarios", reconoce. Si quisiera, el ayuntamiento de Barcelona le permite hacerlo en los puntos de recarga que ha esparcido por el área urbana. Como máximo, puede dejar media hora su coche en un punto de recarga rápida (tiempo suficiente para proporcionar un 80% de autonomía). En los puntos de recarga lentos, hasta dos horas. Y si lo deja en zonas azules y verdes, no paga. Ventajas de tener un coche eléctrico.

David Graña, también residente en Barcelona y director financiero de una empresa de medios, tuvo un problema adicional para pasarse al eléctrico. Quería comprarse un Model S de Tesla, pero en España no existen concesionarios de la marca estadounidense. Así que tuvo que adquirirlo por Internet, que se lo enviaran por barco desde Tillburg (Holanda), pasando por Burdeos, Bilbao, Valladolid y finalmente a Barcelona, donde lo matriculó, con anécdota incluida.

"El funcionario no me creía cuando le dije que las emisiones de C02 eran 'cero', pensaba que intentaba engañarle para no pagar el impuesto de matriculación, que es gratuito para este tipo de coches que no emite dióxido de carbono", asegura David, que considera la limpieza de estos vehículos como uno de los motivos para comprarse uno de los modelos más caros del mercado. "He tenido casos cercanos de muerte por cáncer de pulmón y me ayudó a concienciarme".

A David, su coche le costó más de 60.000 euros. Pero tiene hasta 400 km de autonomía. "Antes, con un coche de combustión y potencia similar consumía más de 200€ de gasolina al mes; ahora gasto 60€ de electricidad y me supone un ahorro de 140€ al mes", explica este barcelonés que, como Miquel, también carga su coche cada noche, con un simple enchufe de cocina. "Puede ser un coche caro de adquisión, pero barato de mantener", añade.

Aparcar de noche en la calle, el gran reto

La falta de puntos de recarga es uno de los incovenientes que suele destacarse al hablar de coches eléctricos. Pero no lo es para Miquel. Y tampoco lo es para Arturo Pérez de Lucía que, además de usuario, es director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive). "La recarga principal se efectúa de noche y el coche es independiente el resto del día en trayectos urbanos, que son el 80% de los desplazamientos", apunta. Sin embargo, ambos tienen una plaza de aparcamiento, donde la ley de propiedad horizontal permite colocar un punto de recarga personal.

El problema surge cuando el coche debe dormir en las calles de una ciudad. David, que enchufa su Tesla cada noche en el garaje de su casa, considera que en ese caso es mejor "olvidar" la idea de comprar un eléctrico. "Esos conductores estarían sufriendo todo el día pensando dónde dejarlo cargando", asegura Pérez de Lucía. La press manager de Anfac, María de Marco, también considera que el principal motivo para que no despeguen los eléctricos en España es la infraestructura de recarga, "que todavía no está al nivel adecuado de implantación en los núcleos urbanos".

¿Y la autonomía del vehículo? ¿Qué pasa si se agota la batería? "Muchos dicen que no compran un eléctrico hasta que tengan 800km de autonomía, ¿pero qué coche de combustión la tiene? La gente no analiza su movilidad, la mayor parte de los desplazamientos son de 50 o 60 kilómetros", explica Pérez de Lucía, que sí cree que sería necesario crear "corredores ibéricos" con puntos de recarga rápida para viajes de larga distancia, como tienen en Alemania o Italia. "De todos modos, también se puede planificar el viaje e identificar las metrolineras y los puntos de recarga rápida en todo el país".

Empresas y taxistas, importantes para tirar del sector

Las flotas de empresas pueden ser uno de los apoyos para disparar las ventas del coche eléctrico. De hecho, son las que mantienen las ventas; en agosto de este año, el 62% de los eléctricos vendidos correspondieron a flotas de vehículos empresariales. El otro punto de apoyo son los taxistas. "Que ellos conduzcan electricos es fundamental, genera confianza porque, si ellos lo usan, el conductor particular pensará que'merece la pena", dice Carlos Sanchez Criado, experto en movilidad eléctrica.

La crisis de Volkswagen por el fraude en las emisiones de sus motores diésel puede ser la segunda oportunidad histórica para la flota eléctrica. La primera se produjo con la crisis del petróleo, en los años 70, cuando el precio de las gasolinas se disparó en todo la planeta. Ahora, las emisiones contaminantes y una mayor preocupación por el medio ambiente, abren una nueva oportunidad para una teconología, la propulsión eléctrica, que es incluso más antigua que los motores de combustión.

"Yo lo tengo claro, en cuanto acabe el renting de este coche me compraré otro que sea eléctrico, aunque sea de segunda mano", presume Miquel Aymat. "Me enamoré de su reprise, del silencio, de su comfortabilidad; una vez conduces un coche eléctrico, no vuelves a los modelos de gasolina. Con los eléctricos no hay marcha atrás", concluye asimismo David Graña.

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