Europa y la crisis de refugiados: de la solidaridad al 'parche'

Varios refugiados caminan hacia Austria desde Hegyeshalom, Hungría.
Varios refugiados caminan hacia Austria desde Hegyeshalom, Hungría.
EFE/Balazs Mohai

Seis cumbres sobre migración ha celebrado ya la UE entre 2015 y 2016, la última esta misma semana. Y, sin embargo, la solución a la crisis de los refugiados aún parece demasiado lejana.

El dinero y el personal que han aportado los Estados son, de momento, irrisorios. La mayoría tampoco acaba de decir cuántos migrantes está en disposición de recibir. Cuatro países del Este y España, además, se oponen a un mecanismo permanente y obligatorio de acogida.

Así que todos miran a Turquía, candidata a entrar en el club: negocian que frene a los dos millones de sirios que cobija a cambio de liberalizar visados para los suyos y de 6.000 millones de euros, entre otras cosas. En el aire, Schengen y Dublín, es decir, las leyes comunes. Y mientras, la cuestionada canciller Angela Merkel apela a la "solidaridad".

El Presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, ha sido muy vehemente. Cree que es momento de dejar de poner "parches" y de avanzar en la toma de decisiones. Por el momento, los Estados no son capaces de ponerse de acuerdo o, al menos, de cumplir lo que prometieron en su día. La Comisión "está preocupada".

Falta dinero, falta personal

El pasado mes de septiembre, se pactó reubicar a 160.000 refugiados en dos años, incluyendo los 40.000 propuestos en mayo. Desde entonces solo han sido reubicados 583, ha denunciado la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

No solo eso: únicamente Austria, Francia, Alemania, Luxemburgo, Suecia y España han dicho 'esta boca es mía' sobre su capacidad de acogida; la Oficina Europea de Apoyo al Asilo pidió 374 expertos y los Estados solo le han ofrecido 84; lo mismo pasa con Frontex (48 de 775); de los 500 millones de euros adicionales propuestos para el fondo fiduciario de Siria, solo se han reunido 18, por no hablar del Fondo de África (12 de 1.800 millones).

"Los países han prometido corresponder esas promesas", acertó a decir Jean Claude Juncker, presidente de la CE. Mientras eso pasa, la crisis se agrava: todos los días llegan por mar a las fronteras de la UE unas 5.000 personas. En total, en 2015 llegaron 1,2 millones de refugiados, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Solo en los primeros dos meses de 2016, 122.000 refugiados y emigrantes han entrado en Grecia, frente a los 129.000 que llegaron en los primeros seis meses del año pasado, según la ONU. Además, en 2015, la UE registró 1,25 millones de solicitudes de asilo en alguno de los 28 Estados miembros, según Eurostat.

Los focos de Europa en el tema migratorio son, en estos momentos, cuatro: reforzar las fronteras exteriores de la UE, implementar cuanto antes los hotspots (centros de identificación y toma de huellas dactilares en Grecia e Italia), trabajar con Libia y Siria y hacer lo propio con Turquía, elemento clave.

El efecto rebote por Merkel

Hay más. Las sombras del Reglamento de Dublín y el Acuerdo de Schengen son alargadas. El primero, hoy Dublín III, es la norma que establece que el país por el que entran los refugiados a la UE es el que debe hacerse cargo de su solicitud de asilo. Merkel se la saltó cuando decidió unilateralmente que Alemania no iba a devolver a nadie.

Acosada por las críticas en su propio partido, apela constantemente a la "solidaridad" del resto de países. No obstante, Alemania ha logrado sacar adelante una nueva ley de asilo, que acelera procesos y amplía la lista de países "seguros" con Serbia, Macedonia y Bosnia, cuyos ciudadanos, por lo general, no podrán pedir asilo allí.

Después de que Alemania decidiera abrir sus fronteras, se produjo un efecto rebote. Otros Estados, como Hungría, comenzaron a cerrar las suyas. Y la propia Merkel recurrió después a la suspensión del acuerdo de Schengen de libre circulación de personas, que avaló la Comisión Europea, por la avalancha de migrantes. Abrir fronteras, cerrar fronteras.

El último país en cerrar sus fronteras ha sido Macedonia, provocando que más de 36.000 personas hayan quedado atrapadas en Grecia. Hungría incluso aprobó el pasado mes de septiembre una ley que penaliza la entrada ilegal con hasta cinco años de cárcel. Las voces que piden suspender Schengen, como la del expresidente galo Nicolas Sarkozy, suenan de fondo mientras la Comisión Europea ha puesto fecha para la revisión del polémico Dublín III: será en 2016, aunque no se ha concretado más.

"Improvisando soluciones a corto plazo"

"La actual realidad supone la obsolescencia del sistema de Dublín, por lo que podemos optar por pasar tambaleándonos de una crisis a la siguiente, poniendo parches e improvisando soluciones a corto plazo a problemas específicos, o bien, por buscar una solución global", ha dicho Schulz. A ese mecanismo global, permanente y obligatorio de acogida se oponen República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría. Y España.

Porque lo de las cuotas es un parche. El Parlamento Europeo aprobó en 2013 un Sistema Común Europeo de Asilo, algo que la UE llevaba rumiando desde 1999. No obstante, aunque puestas las bases, hoy no hay una forma de actuar común y todo acaba recayendo en los Estados. Por eso ahora hay prisa; y por eso se mira a Turquía.

Esta semana, Europa ha cerrado un segundo acuerdo con este candidato a la UE para que retenga a los refugiados que acoge, e incluso a los que ya han llegado a las islas griegas, para que posteriormente, y solo a refugiados sirios, sean reubicados legalmente desde Turquía a la UE. A cambio, Europa se ha comprometido a acelerar la liberalización de los visados, así como a desembolsar 3.000 millones de euros para 2018, que se sumarían a los 3.000 millones ya comprometidos el pasado mes de octubre.

En junio de 2011, justo después de la primavera árabe, la Media Luna Roja turca cifró en 11.000 el número de refugiados sirios acogidos en campamentos fronterizos en Turquía. Hoy, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el país acoge a 2,6 millones.

270.000 muertos en la guerra siria

¿Y la solidaridad? Los países en desarrollo, principalmente de Oriente Medio, África y Asia, acogen en la actualidad al 86% del total de 19,5 millones de refugiados del mundo. Schulz ha dicho sentirse "avergonzado" por el trato que dispensan países comunitarios a los refugiados frente al que les ofrecen Estados como Turquía.

El conflicto en Siria, que está ya en su quinto año, ha superado los 270.000 muertos, de los que cerca de 80.000 son civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Europa, por su parte, vive semanas de "emoción mediática" con el tema, que se le antoja "pasajera" al politólogo y sociólogo francés Sami Naïr. "Pero cuando se va la emoción, ¿qué queda?, ¿quién pone en marcha las políticas?".

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