Santi, que no cobrará, y su hijo Jaume, con su afortunada hermana Mª Consuelo y la pequeña Carlota. (H. Fernández)
Santi, que no cobrará, y su hijo Jaume, con su afortunada hermana Mª Consuelo y la pequeña Carlota. (H. Fernández)
Desde que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero anunciase el pasado 3 de julio que "cada familia con residencia legal en España recibirá 2.500 euros por cada nuevo hijo que nazca desde hoy ", no se han parado de suceder las reacciones.

El ministro de Asuntos Sociales ha asegurado que la "fórmula" para cobrar la ayuda será un "pago único y sin cotizaciones", lo que ha levantado más ampollas entre los desafortunados que se han quedado a las puertas, que exigen que la medida se haga retroactiva al 1 de enero.

Éste es el caso de Jaume García, un niño de 21 días, que vino al mundo el pasado 15 de junio, adelantando su llegada, prevista para el 4 de julio, un día después del anuncio de Zapatero.

Su padre, Santi, indicó a 20 minutos que realmente "es injusto que se tome una decisión en un debate. Es una medida creada para fomentar la natalidad y el Gobierno debería tener en cuenta que no se pueden tomar decisiones de hoy para mañana", explica.

"El no recibir el dinero no es lo importante, hay gente que lo necesita más", asegura el padre, "pero por ejemplo mi hermana dio a luz ayer y entre mi hijo y mi sobrina hay dos semanas de vida y 2.500 diferencias, según la ley". Por su parte, la hermana asegura que "ya era hora que nos ayudasen, pero estaría bien que lo hiciesen con todos". Santi asegura que cuando su hijo le entienda le dirá, "pequeño Jaume, como puedes ver, los políticos te decepcionan nada más nacer".