La exministra de Medio Ambiente y consejera del Consejo de Seguridad Nuclear (CNS), Cristina Narbona, considera que no habrá acuerdos globales en la lucha contra el cambio climático hasta que los países industrializados paguen su deuda "histórica" con los países pobres o emergentes, y prevé que los pactos a los que se llegue en la próxima Cumbre del Clima de París (COP-21), que se celebrará en diciembre de este año 2015, serán "insuficientes".

A juicio de Narbona, los países en vías de desarrollo deben "entender" que los desarrollados tienen esta "responsabilidad histórica", porque hasta la Cumbre de Río de Janeiro (1992) "el 90% de las emisiones procedía de los países desarrollados", por lo que, a su entender, países como Estados Unidos, Canadá o Japón, así como la Unión Europea, tienen una serie de "deberes" y "uno de ellos es apoquinar dinero".

"Ese va a ser uno de los grandes escollos para que haya un acuerdo internacional que cubra la totalidad del planeta", ha asegurado Narbona en su intervención esta tarde en el seminario 'Quo Vadis Europa III? Nuevo ciclo político: crecimiento, energía, clima y vecindad', que se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Asimismo, en relación con la próxima Cumbre del Clima de París, ha incidido en que "uno de los puntos más interesantes" será que los presidentes de los Gobiernos "va a ser menos protagonistas" por la aparición de otros agentes, como los alcaldes que "actúan al margen" de su gobernantes.

En su opinión, "lo importante" de esta cumbre es que habrá "esfuerzos importantes" porque se dará importancia al "cómo" se cumplirán los compromisos de los diversos países y no sólo al anuncio de estos compromisos.

Por ello, ha pronosticado que va a ser una cumbre marcada por la diversidad de actores y por la "presión" que hacen agentes como la Unión Africana, que tienen una posición "beligerante" contra el mundo desarrollado para que evite las consecuencias de los desastres naturales.

"la mejor solución" para áfrica no es una central nuclear o térmica

En este sentido, Narbona ha destacado que el mundo desarrollado tiene una "responsabilidad inmensa" y que, por lo tanto, tiene que "ayudar a los países más afectados, a mitigar los daños —de los efectos adversos como huracanas, tifones o inundaciones, consecuencia del calentamiento global—" e introducir cambios tecnológicos "para no repetir los que han caracterizado a la civilización occidental".

"Para que un africano tenga electricidad, la mejor solución no es que tenga una central térmica o nuclear", ha reivindicado Narbona, quien ha apuntado que "existe la posibilidad de tener energía fotovoltaica".

Además, ha explicado que actualmente la responsabilidad del mundo occidental "se empieza a diluir" por la aparición de nuevos países como emisores de estos gases, como China, que en 2013 "se acerca al 30% de emisiones".

En este sentido, ha concretado que un ciudadano chino emite de media al año 7,5 toneladas de CO2 a la atmósfera, "lo mismo" que un europeo, mientras que un estadounidense emite 12 toneladas, lo que la exministra ha enmarcado en una tendencia de reducción de emisiones en el Viejo Continente consecuencia de la "deslocalización" de empresas europeas, a que se compran productos fabricados en China y a las políticas energéticas de Europa.

Cambios tecnológicos y "revolución de la conciencia ciudadana"

Para Narbona, "lo más dramático" es que las consecuencias del cambio climático "se concentran en zonas que no han contribuido ni en un 5%" a la emisión de este tipo de gases, en concreto El Caribe, las pequeñas islas del Pacífico que "con toda seguridad, la mayoría desaparecerán en las aguas del océano en los próximos años", los grandes deltas de los ríos asiáticos y el África subsahariana.

Al mismo tiempo, ha hecho referencia a los cambios tecnológicos y a la denominada "revolución de la conciencia ciudadana" que han tenido lugar en los últimos años, que han permitido "producir la energía que se necesite, lo que abre un panorama desconocido de capacidad de gestión de la energía" y la denuncia de "abusos de poder" por parte de las grandes empresas energéticas, respectivamente.

Finalmente, además de hacer hincapié en la "dependencia" que tiene Europa en materia energética, también ha lamentado que las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy "han frenado la expansión" del sector fotovoltaico en España, cuyo potencial ha quedado, en su opinión, "drásticamente lastrado".

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