Hace 41 años el régimen de Franco vivió uno de sus momentos más tensos.

Un 17 de enero de 1966, en plena oleada de manifestaciones antinucleares, un bombardero estadounidense chocó contra la nave nodriza que le debía suministrar el combustible cayendo los dos al suelo de la zona de Palomares (Almería), pero el cargamento, además de gasolina, llevaba consigo de regalo una sorpresa: Cuatro bombas termonucleares, con más potencia que la que asoló la ciudad japonesa de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial.

Se ha restringido la comercialización de productos alimentarios cultivados en la zona.

Dos se mantuvieron intactas a pesar del choque contra el suelo, pero las otras dos liberaron, a causa del impacto, derivados de plutonio que hizo correr rápidamente la noticia de que la zona estaba contaminada y que España, que estaba viviendo en esos momentos un cambio político y económico, pagaba los platos del juego peligroso con la energía nuclear.

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En el estudio se reconoce que algunas zonas que se creían seguras están contaminadas un derivado del plutonio.

El régimen de Franco y su aliado, Estados Unidos, debían convencer a la población de que no había nada peligroso en la zona.


Como prueba, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, y el embajador norteamericano, Angie Biddle, se atrevieron a meterse en las aguas de la costa tras encontrar un pescador local una de las bombas caídas para comprobar la seguridad de la zona y demostrar a todo el mundo que no había peligro alguno para los habitantes, inmortalizando su imagen para las retinas de los amantes de la Historia.

Estudio

Ahora el Centro de Investigaciones Energética y Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) ha concluido su primer análisis de estudio sobre la existencia de radiación en el pueblo de Palomares, que ha abarcado aproximadamente unos 6,6 millones de metros cuadrados, y ha determinado que existen residuos radioactivos en más zonas de las que se creía previamente, según publica El País.

En el estudio, que ha costado 200.000 euros, se reconoce que algunas zonas que se creían seguras están contaminadas por americio-241 (producto de la desintegración del plutonio).

Según los expertos, no hay riesgo para la salud para los 1.300 habitantes de la zona, pero el área contaminada ha aumentado de 90.000 metros cuadrados a 300.000 al descubrir una gran bolsa de contaminación radiactiva.

Cada año, unos 150 habitantes de Palomares viajan a Madrid para sacarse sangre y orina como muestra.
Prudencia

El Consejo de Seguridad Nuclear ha ordenado que para este lunes, "por prudencia", se amplíe el suelo restringido para cultivar o construir y se aconseja restricciones "parciales o totales del uso del suelo" y limitar "la comercialización de productos alimentarios cultivados en la zona".

Durante años se midió y controló la contaminación del aire de la zona pero se fue abandonando la del suelo...hasta que llegaron los 90 y la explotación urbanística. Los constructores quisieron edificar en la zona pero el Cienat paró la operación expropiando 70.000 metros cuadrados, de los cuales algunas zonas ya estaban recalificadas.

Efectos

Cada año, unos 150 habitantes de Palomares viajan a Madrid para sacarse sangre y orina como muestra y se comprobó que unas 50 personas tenían restos de plutonio en su orina "a niveles no muy significativos".

La responsable del estudio, Teresa Mendizábal, ha explicado que "los resultados deben tranquilizar a todo el mundo al despejar las dudas sobre lo que hay en Palomares".