Potocari
 Una anciana musulmana visita el Centro Conmemorativo Potocari en Srebrenica (Bosnia-Herzegovina). EFE

Veinte años después de la matanza de más de 8.000 varones musulmanes de Srebrenica a manos de las fuerzas serbobosnias, unas 50.000 personas de todo el mundo han rendido homenaje a las víctimas de ese crimen, el mayor en Europa después de la II Guerra Mundial.

Así lo ha afirmado Camil Durakovic, alcalde de Srebrenica, en cuyas proximidades ha tenido lugar la ceremonia solemne para recordar la tragedia del 11 de julio de 1995, donde han estado presentes, además de los familiares de las víctimas y otros ciudadanos, representantes de unos 90 Estados y organizaciones internacionales.

Tras las ejecuciones masivas de musulmanes, fueron expulsados más de 23.000 mujeres y niñosEl antiguo enclave de Srebrenica, una zona protegida por soldados holandeses de la ONU, fue conquistado el 11 de julio de 1995 por las tropas serbobosnias bajo el mando del general Ratko Mladic.

Dos días después comenzaron las ejecuciones masivas de musulmanes, civiles en su gran mayoría, y luego fueron expulsados más de 23.000 mujeres y niños.

Con ocasión de la conmemoración en el Centro Memorial de Potocari, en las proximidades de Srebrenica —una pequeña ciudad en el este de Bosnia—, han recibido sepultura los restos de 136 víctimas de la masacre que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) considera un genocidio.

Se trata de 136 cuerpos que, identificados mediante análisis de ADN, se sumarán a los restos de otras 6.241 víctimas que ya alberga Potocari.

Entre quienes han sido enterrados este sábado hay ocho niños nacidos en 1978, que no habían cumplido 17 años cuando fueron asesinados. Cuatro de ellos reposarán junto a sus padres. Se ha contado también un anciano que tenía 75 años cuando fue cometido el crimen.

En el acto del sábado, los países de la región Croacia, Eslovenia y Montenegro han estado representados por sus presidentes, mientras que de Albania, Turquía y Serbia vendrán los respectivos primeros ministros.

Asimismo, se ha contado con la presencia de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, el presidente del TPIY, Theodor Meron, y el fiscal jefe de esa corte, Serge Brammertz. También el enviado estadounidense Bill Clinton, quien era el presidente de EE UU en el momento de la matanza, ocurrida pocos meses antes del fin de la guerra bosnia, que de 1992 a 1995 enfrentó a bosnios musulmanes, serbios y croatas.

Procesados por genocicio

En noviembre de 1995 terminó la guerra con un acuerdo logrado tras varias semanas de negociaciones en Dayton, Estados Unidos. Fue Clinton quien inauguró en 2003 el complejo memorial de Potocari, donde entonces, hace dos décadas, se encontraba la base de los cascos azules de la ONU que integraban la misión UNPROFOR.

Tras la caída de Srebrenica, 8.372 musulmanes fueron declarados como desaparecidos.

Hasta ahora, expertos forenses han hallado 93 fosas comunes con los restos de 7.033 personas que consideran son de víctimas de Srebrenica y de las que han sido identificadas más de 6.500.

El TPIY ha condenado a tres altos cargos militares serbobosnios a cadena perpetua —general Zdravko Tolimir, coronel Ljubisa Beara y teniente coronel Vujadin Popovic— por su responsabilidad en el genocidio.

Los líderes político y militar serbobosnios durante la guerra, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, respectivamente, están siendo procesados por genocidio y otros crímenes. El tribunal con sede en La Haya y cuyo mandato termina en 2017, procesa actualmente a 14 responsables de la matanza.

Las madres de Srebrenica

Hajra Catic lleva dos décadas buscando a su hijo Nihad. Nino, como lo llamaba, tenía 26 años cuando desapareció tras la toma de la ciuda. Hajra es la presidenta de la asociación Madres de Srebenica, una organización que pide justicia y busca a sus familiares desaparecidos. 

"Mi marido fue hallado en una fosa común. Encima habían tirado basura. Estaba completo, con todos los huesos", indica Hajra, quien desea hallar aunque sea el más mínimo rastro de Nino. "Es feo decirlo así, pero si pudiera elegir, me gustaría que también Nino estuviera en una fosa común, en lugar de que haya quedado durante veinte años a la intemperie. Muchos huesos se los llevaron animales, inundaciones", explica.

Me gustaría que también Nino estuviera en una fosa común, en lugar de que haya quedado durante veinte años a la intemperieDesde las Madres de Srebrenica aseguran que en total hubo unas 10.700 víctimas, más de las 8.371 contabilizadas oficialmente, aunque se estima que hubo familias enteras que perecieron y cuya desaparición no fue registrada porque no hay quien las busque.

Desde hace poco, Hajra tiene una nueva esperanza: que una mandíbula hallada en junio de este año en la orilla del arroyo Bocin sea de su hijo. "Según los testigos, a mi Nino herido lo llevaron hasta allí. Hace tres años examinamos por primera vez el arroyo. Estaba minado", añade. A pesar de eso, Hajra se puso a buscar restos de su hijo.

Entonces "no me dejaron seguir por las minas. Y ahora, hace poco, encontraron esa mandíbula. ¿Es suya?. ¡Dios, por favor, que lo sea, por Dios! Estoy esperando los resultados (de los análisis)", dice.

Hay familias de asesinados que no aceptan el entierro de su parientes por haber encontrado sólo unos pocos huesos. "Esperan hallar alguna parte más del esqueleto. Yo no vacilaría. Si llegara a encontrar algo de mi niño, aceptaría el entierro. Quizás, esa mandíbula...", insiste Hajra.

"¿Sabe que mataron incluso a un bebé que no había vivido ni un día entero? ¿Sabe que esa fue la víctima más joven? ¡Ese bebé de Hava y Hajrudin Muhic, nacido en la base del UNPROFOR (la misión de la ONU) holandés en Potocari en la noche del 12 y 13 de julio!", exclama.