Veinte años superando "problemas y dificultades" desde la Federación de Deportes para Discapacitados de C-LM

El organismo recibió el Día de Castilla-La Mancha una placa de reconocimiento al Mérito Regional
Cifuentes
Cifuentes
EUROPA PRESS

El presidente de la Federación Regional de Deportes para Discapacitados Físicos, Antonio Cifuentes, a cuyo frente lleva desde 1996, reconoce que la labor que se realiza desde este organismo tiene que "superar muchos problemas y dificultades", pero también da sus recompensas en la figura de las personas que pueden superar una vida condicionada por su situación e reintegrarse en la sociedad.

Así lo ha señalado Cifuentes, en declaraciones a Europa Press, después de que el pasado día 31 de mayo, en el Día de Castilla-La Mancha, la federación recibiera una de las placas de reconocimiento al Mérito Regional.

En la federación regional, con sede en Ciudad Real, fundada en 1982, se integran 17 clubes de las cinco provincias, que suman 97 deportistas de varias especialidades —natación, baloncesto en silla de ruedas, halterofilia, atletismo—, algunos de ellos reconocidos internacionalmente con medallas en Paraolimpiadas, campeonatos de Europa y del Mundo.

Para llegar a ello, señala Cifuentes, todos han tenido que superar muchos inconvenientes. En regiones como Castilla-La Mancha, entre otros, la dispersión de las poblaciones, que hace que no siempre tengan cerca instalaciones que les permita practicar su deporte favorito.

En provincias como Ciudad Real, si cabe, con poblaciones de gran tamaño —como la capital, Puertollano o Alcázar de San Juan—, con instalaciones deportivas propias, el acceso a la práctica es más fácil, pero esto se complica en zonas de Guadalajara o Cuenca, donde hay muchos núcleos muy pequeños, donde se hace más complicado.

La necesidad de trasladarse de un pueblo a otro para poder hacer deporte, añade Cifuentes, dificulta la actividad, requiere de una infraestructura mínima, infraestructura más potente que se hace elemento imprescindibles cuando se trata de trasladar a campeonatos regionales, nacionales o internacionales a los equipos.

También por el coste de los elementos añadidos. Una silla de ruedas, dice Cifuentes, cuesta entre 3.000 y 4.000 euros, en el caso del baloncesto en silla de ruedas.

Trasladar a un equipo de esta modalidad, por ejemplo, requiere de un gran despliegue, ya que, además de un autobús adaptado, se precisa de un remolque anexo para que viaje el material.

Otro aspecto a tener en cuenta, indica, son los distintos grados o niveles de discapacidad que obligan a una especial atención, según los casos de cada uno de ellos.

Reconoce Cifuentes, en cuanto a los recursos económicos, que siempre son escasos por casi ausencia de patrocinadores. Los clubes viven de sus cuotas, de las ayudas de los ayuntamientos. En el caso de la federación, de las subvenciones del Gobierno regional y de las diputaciones.

El pasado día 31 de mayo, en el Palacio de Fuensalida, al recoger el premio, Cifuentes recuerda que la gente que estaba por allí, muchos de ellos empresarios, se "sorprendían por desconocimiento" del trabajo que realizan la federación y los clubes.

Abrir la vía de la financiación mediante convenios con las empresas, con la propia Universidad regional, es un camino que Cifuentes quiere recorrer y se pregunta "por qué se puso en marcha el plan ADO para deportistas, que dio sus resultados, y no se aplica una fórmula parecida para deportistas discapacitados".

Más, añade, cuando algunos de ellos, como el nadador de la región Francisco Javier Romano, han ganado premios y medallazas a todos los niveles o equipos como el de la Asociación de Minusválidos de Albacete (AMIAB) han sido campeones de Europa en baloncesto en silla de ruedas.

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Papel de la federación

Cifuentes indica que el papel de la federación es el de ayudar a los clubes y colaborar a que los deportistas puedan ir a todos los campeonatos posibles.

Tarea, asimismo, compleja, según señala. La federación no es una federación al uso, en el sentido de que no atiende solo un deporte, sino que, dentro de su ámbito de actuación, tiene que atender a deportistas de diversas especialidades, con lo que todo ello conlleva.

No es lo mismos dar cobertura a un especialista en halterofilia, que poner en marcha toda la maquinaria para mover a un equipo de baloncesto en silla de ruedas, remarca Cifuentes.

Y no se trata solo de eso, valora Cifuentes, ya que, además, la federación lleva a cabo labores de formación, trabajos en centros escolares para facilitar la integración de jóvenes discapacitados o la última campaña puesta en marcha para la captación de deportistas femeninas.

Salir de su entorno

El trabajo con deportistas discapacitados, explica Cifuentes, tiene el fin último de la integración social de los mismos. A través del deporte, de la participación en torneos y competiciones, se facilita la relación con otras personas en sus mismas circunstancias.

Para muchos de ellos, significa también poder "salir de sus pueblos, de sus entornos" y ver otras perspectivas vitales, algo fundamental, para el objetivo integrador que se busca en última instancia.

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