La familia de una mujer de 73 años fallecida el pasado 2 de junio en el Hospital de Bellvitge (L'Hospitalet) tras recibir una sedación paliativa sin su consentimiento ha presentado hoy una denuncia contra este hospital por homicidio imprudente.

Según los familiares de María Georgina Rodríguez ésta falleció a causa de una sedación que se realizó sin su consentimiento y que no correspondía con el estado de salud de la paciente que ingresó en el hospital a principios de mayo por una bronquitis aguda.

La mujer ingresó en el hospital con una bronquitis aguda a principios de mayo y se le detectó un cáncer de tiroides

Sostienen que los médicos se equivocaron de enfermo y María Georgina recibió el tratamiento que iba para otro paciente, falleciendo pocas horas después de un ataque al corazón.

La mujer ingresó a principios de mayo en el Hospital de Bellvitge por una bronquitis aguda y tras varias pruebas le descubrieron unas células cancerígenas en el pulmón "pero no sabían de donde procedían, por lo que siguieron las pruebas", según ha explicado uno de sus hijos, Ángel Romero.

Aplicó el protocolo

El Hospital de Bellvitge ha respondido a la denuncia de la familia asegurando que aplicó el protocolo de agonía establecido para los casos de cáncer terminal de común de acuerdo con la familia en el caso de María Georgina Rodríguez.

En un comunicado, el centro hospitalario explica que la paciente falleció a causa de una insuficiencia respiratoria y, dado el carácter terminal del cáncer, recibió un tratamiento de fármacos para reducir en lo posible su sufrimiento.

El hospital dice que la familia aceptó que se le aplicara el protocolo de agonía a pesar de que inicialmente no quería
Según Bellvitge, la paciente ingresó el 2 de mayo por una sospecha de tuberculosis pulmonar. Tras varias pruebas se descartó una posible tuberculosis o infección pero se detectó un cáncer de tiroides.

Ingresó en mayo

La familia pidió el alta médica "al ver que el tema no evolucionaba" y la mujer llegó a pedir el dia antes de su muerte que se quería marchar del hospital, según explica su hijo que asegura que "el médico le dijo que le iban a estabilizar la respiración y se podría ir".

"Me fui a casa para preparar la vuelta de mi madre y al volver al hospital me la encontré sedada. Según dijo una enfermera, así lo había decretado el parte médico de guardia para remitir unos dolores que mi madre no tenía", explica el hijo de la fallecida.

La familia cree que se equivocaron de enfermo y acusan a los médicos de invitarles a "incinerar" a su madre, algo a lo que la familia se negó.

Su estado empeoró

En la nota emitida por el Hospital de Bellvitge afirma que el estado de la paciente fue empeorando a medida que se le realizaban pruebas y que a finales del mes pasado la paciente se negó a hacerse más exploraciones y pidió el alta voluntaria para trasladarse a Ecuador y completar allís el estudio.

El hospital informó de los "riesgos" a la paciente ya que el cáncer se le había extendido por todo el cuerpo.

El centro público señala que inicialmente la familia se negó a aplicar el protocolo de agonía para reducir el sufrimiento pero que finalmente se llegó a un acuerdo para darle medicamentos para que sufriera "lo menos posible".