La ralentización del sector inmobiliario afecta ya a los pisos del Ensanche, que en algunos casos están más de un año a la venta sin encontrar comprador. Ante esta situación, el precio de las viviendas en la milla de oro de Santiago se ha congelado e incluso bajado un 4% en el primer trimestre del año. Los propietarios no quieren que las operaciones se alarguen, por lo que fuerzan a los agentes inmobiliarios a tomar medidas para agilizar el proceso o, lo que es lo mismo, a bajar el precio. Un piso nuevo de 100 metros cuadrados en Xeneral Pardiñas ronda los 600.000 euros, una cifra inalcanzable para la mayor parte de los trabajadores. A diez minutos de estas calles, en Pontepedriña, el coste del metro cuadrado se reduce a la mitad –se sitúa en unos 3.000 euros–. La saturación de pisos en el centro  irá a más con la previsible subida de los tipos de interés en los próximos meses.