Victoria escocesa en las elecciones británicas
La primera ministra de Escocia y líder del Partido Nacional Escocés, Nicola Sturgeon, celebra los resultados de su partido en los comicios generales británicos. GTRES

Los nacionalistas escoceses no lograron la victoria en el referéndum escocés hace unos meses, pero su venganza ha llevado al Partido Nacionalista Escocés (SNP) a convertirse en la tercera fuerza británica. Los resultados son claros: el SNP se agencia 56 escaños de los 59 asientos ya asignados de Escocia en la Cámara de los Comunes. 

El hito (ganan 50 escaños desde los últimos comicios) se produce ocho meses después de la derrota de la independencia en referéndum. El éxito no se traducirá en la anticipada influencia sobre un potencial gobierno en minoría, puesto que los conservadores han desafiado todas los sondeos y tienen abiertas las puertas de Downing Street sin depender de otras fuerzas.

El resultado, de hecho, sorprendió a su sucesora al frente de ejecutivo y partido, Nicola Sturgeon, quien al principio de la noche había considerado "improbable" los 58 diputados que la encuesta de la BBC a pie de urna les había atribuido.

Salmond, en Westminster

El paladín de la independencia escocesa Alex Salmond ha cumplid así su meta de instalarse en el Parlamento de Westminster en Londres al ganar en las elecciones un escaño con el que podrá defender los intereses de su tierra natal. El subidón de los independentistas es de récord.

Al ganar su escaño en la Cámara de los Comunes, Alex Salmond, artífice del referéndum de independencia de Escocia del pasado 18 de septiembre, afirmó que "el león escocés ha rugido esta noche" y hará oír su voz en la próxima legislatura.

Los nacionalistas consiguien el 50,2% de los sufragios en Escocia

La fuerza de los nacionalistas es incuestionable: se alzan con el 50% de los sufragios en Escocia, dejan un mapa monocolor en la nación y solo ceden las migajas para el resto de los partidos. Los conservadores, laboristas y liberal demócratas solo logran un escaño por cabeza.

Acompañado por lo que se anticipa será un buen puñado de diputados del Partido Nacionalista Escocés (SNP), Salmond dedicará la próxima legislatura a garantizar que se transfieren al Gobierno autónomo de Escocia que él mismo dirigió de 2007 a 2014 las competencias prometidas por los principales partidos británicos en vísperas del referéndum de secesión del pasado 18 de septiembre.

Salmond consiguió la convocatoria del plebiscito sobre la independencia de Escocia del pasado septiembre, que los partidarios de la separación del Reino Unido perdieron con el 45% de los votos, frente al 55 % para los unionistas, y que, según los analistas, ha ayudado a este espectacular aumento del SNP en las urnas.