Tropas del ejército libanés continúan atacando el campo de refugiados palestinos Nahr al-Bared, al norte del Líbano, donde guerrilleros de Fatah al-Islam combaten desde hace días contra los militares y los enfrentamientos ya han ocasionado tres soldados muertos, dijeron fuentes de seguridad. No se tienen noticias sobre las bajas entre los civiles.

Soldados con artillería y tanques han entrado en varias áreas del campo donde el grupo guerrillero, vinculado a Al Qaeda, han mostrado una dura resistencia, casi tres semanas después del inicio de los enfrentamientos.

Bombardeo caótico

Sólo unos pocos miles de los 40.000 residentes permanecen en el campo costero, donde escasean alimentos, agua y electricidad.

"Vi al menos 17 casas de civiles destruidas. El almacén de una refinería petrolera y al menos cinco automóviles estaban incendiados", dijo Mahmoud Abu Jihad, un residente del campo.

Otro residente, Milad Badran, dijo que: "El bombardeo del Ejército es caótico y está afectando a las áreas de civiles. Es imposible describir la situación humanitaria".

Controlar posiciones 

 "El ejército está intentando controlar las posiciones que los militantes están utilizando para atacar al ejército", declaró una fuente militar.

"En algunas oportunidades los militantes intensifican sus esfuerzos (y lanzan ataques más fuertes), y en algunas oportunidades recurren a ataques de francotiradores desde esas posiciones", agregó.

Muchos guerrilleros del campo combatieron en Irak.

Los feroces enfrentamientos se reanudaron tras dos días de esporádicas luchas y se produjeron horas después de que las fuerzas libanesas no lograran convencer a los militantes de Fatah al-Islam de que se rindan.

Sin embargo, fuentes libanesas dijeron que el Frente de Acción Islámica, que incluye a políticos y clérigos sunitas, y un conglomerado de clérigos palestinos, seguirán con sus esfuerzos para encontrar una solución. 

'Hasta la muerte'

Los enfrentamientos comenzaron el 20 de mayo y ya han dejado un saldo de 118 personas muertas, además de 40.000 refugiados.

Las autoridades libanesas demandan la rendición incondicional de los hombres armados, que se han comprometido a luchar hasta la muerte.

Muchos de sus hombres son combatientes árabes extranjeros, algunos de los cuales pelearon en Irak.