Alberto Garzón
Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, en su despacho del Congreso de los Diputados. JORGE PARÍS

Alberto Garzón responde a la propuesta de 20minutos de definir con una frase corta a cada uno de los nuevos líderes políticos y sociales.

¿Pedro Sánchez?
Es una operación de marketing electoral sobre una persona con buenas intenciones, pero que está defendiendo un discurso que creo que no se lo cree del todo.

¿Susana Díaz?
Una experta en el juego de la política interna, y probablemente nada más que eso.

¿Pablo Iglesias?
Es un amigo, un perfecto orador y alguien que ha llevado a cabo un proyecto político que yo no comparto y que creo que es erróneo para la sociedad y sus valores de izquierda.

¿Íñigo Errejón?
Un tipo brillante, pero su orientación de Laclau, ideólogo del populismo de izquierdas, lo aleja mucho de mis posiciones. 

Pedro Sánchez es una operación de marketing, con un discurso que no se cree del todo¿Ada Colau?
Una activista social que ha sabido entender que la política es mucho más que las propias instituciones, pero que las instituciones importan.

¿Mónica Oltra?
No la conozco personalmente, pero me parece que ha sido capaz de convertirse, antes incluso que Podemos, en un espejo de la frustración, de la rabia ciudadana a través de un uso adecuado de los medios de comunicación, porque en el fondo quien más ha destapado la corrupción en Valencia ha sido Izquierda Unida, pero quien más presencia televisiva ha tenido ha sido Mónica.

¿Albert Rivera?
Creo que mantiene una estrategia también de ambigüedad, porque no se posiciona sobre gran parte de los temas que podrían ser conflictivos.

Y otro nuevo, ¿Felipe VI?
Defiende exactamente los mismos intereses que su padre el ciudadano Juan Carlos de Borbón, que no son los intereses de España.

Pablo Iglesias es un perfecto orador con proyecto erróneo

¿Cree que había hace un año, en los últimos meses de Juan Carlos I, una, diríamos efervescencia republicana que cuando se produjo la abdicación y han pasado los primeros meses del reinado de Felipe VI se ha venido un poco abajo?
Más que efervescencia republicana lo que había era un poquito de transparencia que no había existido hasta entonces, que permitió conocer los casos de corrupción de la Casa Real, la vida concreta del Rey. Permitió a varios periodistas trabajar con la posibilidad de que el Rey estuviera cobrando comisiones por su intermediación comercial y se demostró lo de Corina... en fin. Se demostró muchas cosas que hizo que la propia monarquía estuviera cayendo, y fue el sistema, muy inteligente, y cambió simplemente de caras para limpiar la imagen, pero el proyecto sigue siendo el mismo.

Esos comportamientos digamos corruptos o sospechosos, ¿cree que se siguen produciendo ahora?
¡Claro! Es que hablamos de dos tipos de corrupciones. Una corrupción digamos ilegal, que es evidentemente la que tiene que investigar la justicia, y una corrupción que es legal, que es a mi juicio la de utilizar las instituciones públicas para beneficio privado. Cuando el ciudadano Felipe de Borbón se desplaza a Oriente Medio, en un avión con empresarios y con grandes fortunas, está haciendo de mero intermediario para sujetos privados. No defiende los intereses de España entendida como la mayoría de los españoles, sino que defiende los intereses de España entendida como una minoría del Ibex 35.