Edificio Cine Bogart Club
Un grupo de curiosas observan la entrada del Bogart Club, ex cine Bogart, en Madrid. JORGE PARÍS

De edificio en ruinas a cabaret de lujo en un par de meses: el inmueble donde funcionó el Cine Bogart (en la calle Cedaceros de Madrid capital), que en 2006 protagonizó una sonada 'okupación' mediática, ha sido reformado en tiempo récord para convertirlo en una sala de cabaret de lujo "para caballeros ociosos", según reza su reclamo publicitario.

"Aquí se ha invertido mucho dinero, es un edificio histórico y lo hemos respetado al máximo", dice Félix Sánchez, director de comunicación del Bogart Club, que pretende ser, según sus palabras un Moulin Rouge o un Crazy Horse madrileño.

La asociación de recuperación de espacios culturales Excenia dice tenía proyectos para darle un uso cultural, pero que la propiedad no quiso escucharles Sánchez dice que los dueños del negocio son cuatro empresarios que han invertido "millones de euros" - sin especificar cuántos- , y señala no estar autorizado para revelar los nombres de los inversores. Lo cierto es que hasta diciembre, el edificio era inhabitable y hoy parece nuevo. En su cuenta de Twitter, el Bogart Club invita al hombre a sentirse "capitán de nuestro ejército de infantería" y se define como "un santuario para caballeros ociosos, amantes del cabaret e intelectuales que brindan sus copas en este legendario edificio madrileño".

El edificio se había convertido en los últimos años en un símbolo de la 'okupación': llevaba más de una década abandonado y colectivos sociales pedían que se utilizara el local como contenedor cultural. La asociación de recuperación de espacios Excenia dice que tenía varios proyectos para llevar a cabo en el edificio eventos culturales, pero que desde la propiedad del inmueble se negaron a escucharles. "Los propietarios no quisieron escuchar nuestra propuesta", dice Alejandro Conty, arquitecto y responsable de Excenia.

La propiedad del edificio es de Inversiones Batuecas Torrego, empresa de Agustín Batuecas Torrego, el mayor accionista particular en el gigante de la construcción ACS después de Florentino Pérez. Contactado por 20minutos.es, un portavoz de la empresa propietaria se negó a dar información sobre los inquilinos.

Aunque el edificio se ha recuperado y se ha cubierto de lujo, el modelo de negocio que se ha implantado no es del agrado de todos los vecinos.

Habrá que ver si esos espectáculos son realmente cultura "Habrá que ver si esos espectáculos son realmente cultura. Si en el ex cine Bogart hay un espectáculo de cabaret con una cierta calidad artística, habremos  ganado un espacio, pero si no, mi opinión no es favorable: no tengo problema que se hagan cabarets de lujo con buen nivel cultural… Lo que no es cultura es un lugar en el que simplemente se ofrecen chicas", dice Carlos Osorio, del colectivo Salvemos los Cines.

Desde el Bogart Club niegan que en sus instalaciones se ofrezcan servicios de mujeres que excedan los espectáculos escénicos.

"No hay camas ni nada que invite a confundirnos con un 'puticlub', invito a quien quiera a venir a comprobarlo", señala Sánchez, agregando que lo que llevan a cabo es un espectáculo de variedades, basado en el concepto de cabaret de 'los años locos'.

La importancia simbólica del inmueble es tal que incluso el centro cultural municipal CentroCentro albergó entre mayo y noviembre de 2014 una exposición colectiva sobre el cine Bogart que dio lugar al experimento virtual Imaginar un Edificio mediante el que se pretende llamar la atención sobre edificios abandonados en la Comunidad de Madrid.

Empieza como 'club social privado'

En un comienzo, los nuevos dueños del Bogart Club le han dado tratamiento de club social privado, anunciándose como una "asociación de amantes del género teatral de variedades", y así lo inscribieron en el Ayuntamiento de Madrid.

Es necesario poner un filtro: el local es de lujo y da lugar a que lo estropeen Su carácter de club privado impediría incluir su actividad en la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, aunque dicen que una vez que logren establecerse, se convertirán en un negocio abierto a todos.

"Nacemos como asociación teatral, por eso tiene un perfil privado… el acceso privado significa que tiene un control en puerta, pero cuando ese filtro se pasa te hacemos asociado", explica Sánchez, agregando que emplean esta política de admisiones porque quieren captar un "target específico".

Paredes cubiertas de tapizado rojo tipo chester, relucientes barandillas doradas y candelabros: el lujo del nuevo local de cabaret lleva a sus dueños a querer cuidarlo.

"Consideramos absolutamente necesario poner el filtro a la entrada, ya que es un local muy espectacular que da lugar a que lo estropeen, así que de momento no está abierto a todo el mundo, primero vamos a definir nuestro público", dice Sánchez.

Una vecina del barrio, María, cuenta que intentó ingresar y se lo impidieron.

“Apareció un hombre de seguridad bastante grande, y me dijo que el edificio estaba operativo, pero que yo no podía pasar porque era una asociación de artes escénicas privada. A su lado había una chica vestida a lo cabaret”, cuenta María.

Historia del edificio

  • 1907. Salón Madrid. Se construye en 1907 bajo la batuta arquitectyónica de Luís López López. Se usa como cine y sala de espectáculos de variedades.
  • 1916. Frontón Salón Madrid. Francisco Reynals lo convierte en el  para ‘damas raquetistas’.
  • 1920. Teatro Rey Alfonso. El arquitecto Luís Ferrero Tomás ubica el frontón en la parte posterior del local y destina la sala principal para cine y teatro. La entrada principal, que estaba en la calle Los Madrazo, pasa a ser en Cedaceros.
  • Década de 1960 - 1970. Teatro Arniches. Restaurado por Manuel Ródenas, fue, como su nombre lo indica, un teatro.
  • Década de 1980. Cine Bogart.
  • 1996 y 1997. Alberga las dos primeras ediciones del festival de cine LesGaiCineMad.

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