Intercambiador de Aluche
Un conductor orinando en el intercambiador de Aluche. JORGE PARÍS

Un autobús interurbano llega al intercambiador de Aluche. Su conductor baja del vehículo con rapidez. Se dirige hacia la rueda delantera e instantes después su rostro refleja un gran alivio. Esta escena ocurre a diario en la estación de Aluche. La causa es la ausencia de aseos en unas instalaciones que cuentan con dársenas para autobuses desde mediados de los 80 y que fueron remodeladas en 2010. La inversión rondó los 5,6 millones de euros, pero no contempló la construcción de baños. Los cerca de 100 conductores de los autobuses interurbanos están hartos y exigen un baño del que sí disponen para uso exclusivo sus compañeros de la EMT

Los trabajadores han puesto hasta cinco denuncias ante la inspección de trabajo que han tenido resolución favorable pero no han conseguido solucionar el asunto "Es sorprendente que en pleno siglo XXI nosotros tengamos que mear en la rueda del autobús", explica resignado un conductor de la empresa Martín, una de las afectadas junto a Llorente Bus y San Juan Abad. "Somos conscientes de que lo que hacemos no es higiénico. A veces vamos al bar pero ya nos da verguenza pedir la llave y no consumir", afirma un compañero de Llorente. Las mayores perjudicadas son las mujeres: "Los hombres pueden hacerlo en cualquier sitio, pero nosotras tenemos que ir a un bar, aunque hay veces que no puedes aguantar y tienes esconderte donde puedas", señala una conductora de Martín, que cuenta con una veintena de mujeres.

Los trabajadores han puesto hasta cinco denuncias ante la inspección de trabajo que han tenido resolución favorable pero no han conseguido solucionar el asunto. Desde el sindicato USO-Madrid piden al Consorcio de Transportes "la intervención inmediata para resolver una petición tan básica y elemental, y amparada por la ley, para el buen desarrollo de la labor de estos trabajadores".

Este diario ha preguntado por esta problemática tanto al Ayuntamiento de Madrid como al Consorcio de Transportes de la comunidad, quienes se pasan la responsabilidad de uno a otro. "Es un tema municipal", se limitan a decir desde el Consorcio. "Todo lo referente a autobuses interurbanos depende del Consorcio", aseguran fuentes del Consistorio. Y en medio de esta especie de partido de tenis dialéctico, las empresas tampoco parecen estar dispuestas a contribuir: "Las empresas tampoco quieren poner el dinero. Son igual de culpables que el Ayuntamiento y el Consorcio. Se ha pedido una licencia de obra cuando realmente lo que se debe solicitar es una licencia de uso del espacio público para poder instalar el aseo", denuncian desde UGT.

"Suelo ir al baño a un centro comercial cercano"

Esta situación también afecta a los 80.000 viajeros que tampoco disponen de aseo y pasan a diario por el intercambiador, que alberga además servicios de autobuses urbanos, cercanías y metros. "Llevo 30 años viendo orinar en la calle a los conductores a diario y no resulta agradable pero te acostumbras", asegura una usuaria habitual del intercambiador. A su lado, otro señor ofrece una alternativa: "Aquí cerca hay un centro comercial donde suelo ir al baño. Lo lógico sería que hubiese un aseo público". Para los vecinos de la zona tampoco es agradable la escena: "Es una guarrada", dice un vecina. "Por lo menos lo hacen en un sitio apartado", se consuela otra.

Información elaborada gracias a la pista de Rafael Bonilla

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