Balsa de agua
Balsa de agua en el Parque de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. ARCHIVO

Naturaleza en estado puro. Estamos en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en la provincia de Jaén. Con más 214.000 hectáreas de extensión, la zona natural de Cazorla representa una quinta parte de la provincia de Jaén, repleta de olivares que ofrecen su fruto a la Denominación de Origen Sierra de Cazorla.

Las aceitunas de más del 90% de estos árboles pertenecen a la variedad picual, la más común en los aceites de oliva virgen extra de España. También hay olivos de otra variedad autóctona, la royal. Una ruta por esta parte de Andalucía implica seguir las huellas de la cultura íbera, romana y árabe que no podemos dejar de visitar

Cazorla

No es de extrañar que haya sido declarado Conjunto Histórico-Artístico. El pueblo se esparce blanco a los pies de la peña de Los Halcones y del medieval Castillo de la Yedra, atalaya fronteriza del reino de Granada. En el barrio histórico, de calles empinadas, se mantienen como testigos del paso del tiempo las ruinas de Santa María, un templo renacentista. A su lado se encuentra el castillo llamado Pilar de Carlos V, y enfrente, el Centro de Información de la Naturaleza. En la plaza de la Corredera, asoman el Ayuntamiento, antiguo monasterio de los Padres Mercedarios, y el Teatro Municipal.

Peal de Becerro

La Cueva del Agua es un salto oculto entre peñas y rocosos precipiciosEn su centro histórico podemos visitar la Torre del Reloj y la Torre Mocha, las dos únicas atalayas que quedan en pie de un desaparecido castillo medieval. Desde las almenas de los torreones, afianzados por los castellanos tras la conquista cristiana, podemos disfrutar de unas impresionantes vistas de las cumbres de la sierra de Cazorla.

La Horca

En ese cerro se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más valiosos de Andalucía: la cámara sepulcral de Toya, un monumento funerario de la cultura íbera que fue construido en el siglo IV a. C. para albergar los restos mortales de un príncipe guerrero de la ciudad íbera de Tugia.

Quesada

Situada en un vértice del parque natural, sus estrechas callejas y pequeñas plazoletas conforman el barrio viejo. Los arcos de los Santos y de la Manquita de Utrera son dos puertas de entrada al centro histórico. Casas blancas con flores de vivos colores conducen hasta el Museo del Pintor Rafael Zabaleta.

Desde la iglesia de San Pedro y San Pablo (siglo XVIII) desembocamos en el llamado mirador de la Baranda, desde donde contemplar la hermosa vista de los olivares y las sierras próximas a Quesada.

Bruñel y la Cueva del Agua

De esta villa romana rural del siglo ii d. C. aún se conservan sus artísticos mosaicos. Una carretera de montaña conduce hasta la Cueva del Agua, impresionante salto oculto entre peñas cuyas aguas descienden en invierno y en primavera por precipicios rocosos formando cascadas y saltos hasta llegar al lugar conocido como Pilón Azul.

Mirador de las Palomas

Primer gran observatorio panorámico del valle alto del Guadalquivir. Desde aquí se comprende, mejor que desde cualquier otro sitio, la definición de gran pulmón verde de España que los naturalistas han dado a Jaén.