Pruebas nucleares
Pruebas nucleares en el Pacífico, en este caso de la Armada de los EE UU. WIKIMEDIA COMMONS

Las secuelas derivadas de las 193 pruebas nucleares realizadas por Francia en la Polinesia Francesa son la razón esgrimida por la Asamblea de este conjunto de pequeñas islas del Pacífico Sur, aún vinculadas políticamente al país europeo, para reclamar una compensación millonaria a París.

"No queremos llegar a los tribunales, lo que pretendemos es alcanzar un acuerdo sobre este difícil tema basado en dos aspectos: el impacto en el medioambiente y las consecuencias en la salud de nuestra población", señaló Yves Haupert, portavoz del órgano Legislativo del colectivo insular, mediante correo electrónico.

Los deshabitados atolones de Mururoa y Fangataufa esconden 3.200 toneladas de material radiactivo de distinto tipo producto de las detonaciones nucleares por parte del Ejército francés entre 1966 y 1996.

Parte de este depósito de residuos contaminantes se encuentra en las entrañas del océano Pacífico, en profundidades de hasta 1.000 metros, según el último estudio de la zona, que data de 1998. El año pasado, además, un documento desclasificado por el departamento de Defensa francés señaló que algunas islas fueron golpeadas por una cantidad de radiactividad mucho mayor a la prevista en un inicio.

El 24 de agosto de 1968 Francia detonó la primera bomba termonuclear Por ejemplo, Tahití, la isla más poblada de la Polinesia, cuya población se triplicó durante los años de las pruebas desde los 50.000 habitantes hasta sobrepasar los 150.000, fue expuesta a niveles de radiación 500 veces superiores al máximo recomendado. Un equipo de médicos franceses estimó en 2006 que los casos de cáncer aumentaron en las islas por culpa de las pruebas nucleares.

No obstante, a pesar de que los ensayos terminaran hace casi dos décadas, los científicos e investigadores siguen negándose a adentrarse en las islas donde tuvieron lugar los test, por lo que los estudios sobre la proliferación de residuos y niveles de contaminación son incompletos.

La propuesta, liderada por un comité de legisladores del partido gobernante, Tahoera'a Huiraatira, contrario a la independencia de Francia, fue aprobada a finales de enero por la Cámara con el apoyo de 36 de los 57 escaños que la conforman, a pesar de la oposición del presidente polinesio, Edouard Fritch.

Conforme a la petición, una comisión independiente deberá determinar la extensión del daño causado por los ensayos en la región y la cuantía que se reclamará al Gobierno de Francois Holland. Previamente, el conjunto de islas del Pacífico pretendía reclamar un pago de 930 millones de dólares (856 millones de euros) a las arcas parisinas en concepto de damnificación.

A los 930 millones de dólares habría que sumar otros 132 millones de dólares (121 millones de euros) que el Legislativo polinesio reclamaría por la ocupación de los citados atolones, que todavía permanecen bajo la custodia de las Fuerzas Armadas francesas.

El líder opositor Oscar Temaru, del partido Tavini Huiraatira, favorable a la secesión de Francia, incluso acusó al Gobierno galo de crímenes contra la humanidad y amenazó con llevar la resolución ante Naciones Unidas ya que, en su opinión, forma parte del legado colonial.

Detonaciones y radiación

El 24 de agosto de 1968, Francia detonó la primera bomba termonuclear con una carga de 2,6 megatones en Fangataufa, que contaba por entonces con el respaldo de la gran mayoría de la población local.

El país europeo comenzó la última etapa de ensayos nucleares en 1995, tras cumplir los tres años de moratoria, provocando un boicot internacional contra los productos franceses. En enero de 1996, Francia realizó su ultima prueba nuclear, desmanteló la zona y firmó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT).

París y Papeete negociaron a finales de 1996 un pago anual de 150 millones de dólares (137 millones de euros) para apoyar a la economía de la comunidad oceánica.

En el 2004, la Polinesia francesa se convirtió en una colectividad de ultramar de Francia y en el 2013 se reintegró en la lista de las Naciones Unidas de territorios no autónomos.

La Polinesia Francesa, con capital en Papeete, se compone de unas 118 islas, 67 de ellas deshabitadas, bañadas por el océano Pacífico y cuenta con una población de 268.000 habitantes, según el censo realizado en 2012.