Dream of a good witch , c. 1819–23
'El sueño de una buena bruja', dibujo de Goya Berlin, Staatliche Museen zu Berlin Preussischer - Kulturbesitz, Kupferstichkabinett

Uno de los álbumes privados que el pintor español Francisco de Goya (1746-1828) dibujaba para que circulasen entre sus amigos y círculo más íntimo, el conocido como de las Brujas y viejas, fue culminado en torno a 1820 como respuesta visceral del artista al carácter autoritario del monarca Fernando VII, integrista en lo religioso, ultrapacato y reaccionario en lo social —estableció una inclemente censura— y férreo represor para que los ciudadanos no se dejasen llevar por los aires ilustrados que soplaban desde Francia.

La colección estaba compuesta por 23 láminas pero sólo se conservan 22 —la otra se perdió en algún momento indeterminado— y Goya hizo ocho copias. Las piezas están diseminadas por museos y colecciones de Europa y América del Norte, pero ahora pueden verse todas juntas por primera vez en un mismo espacio, la Courtlaud Gallery de Londres, que programa, hasta el 25 de mayo, Goya's Witches and Old Women Album (El álbum 'Brujas y viejas' de Goya). La entrada cuesta 8,5 libras esterlinas para adultos, unos 11,6 euros, y es gratis para menores de 18 años.

Gravemente enfermo, quizá de tifus

Gravemente enfermo, quizá de tifus, —él mismo se retrató en el estremecedor Goya atendido por el doctor Arrieta (1820)—, el gran maestro, que tenía 73 años cuando en 1919 estuvo a las puertas de la muerte, cambió de estilo y ambiciones a partir del sufrimiento. Su obra se oscureció y también la visión que tenía del mundo se hizo amarga. De esta época, muy triste para España, que había logrado expulsar a los franceses para poner la corona en manos de un monarca irresponsable y grotesco que pronto fue llamado Rey Felón, son los dibujos de brujas y viejas.

Un humor enardecido por la soledad y la rabia Grotescos, cómicos, siniestros y de un humor enardecido por la soledad y la rabia, los dibujos exploran los sueños, los deseos, la locura y la vejez y se presentan como un avance de corrientes artísticas que tardarían décadas en extenderse por Europa: el simbolismo, el tenebrismo, el onirismo e incluso el expresionismo. Goya se sentía vulnerable y satiriza sobre la religión y sus métodos inquisitoriales, el Estado como devorador de sus súbditos y la crueldad imperante.

Colecciones disgregadas

Dibujó los ocho álbumes, marcados con letras, de la A a la H —el título Brujas y Viejas no es del artista, sino una mera descripción posterior de la crítica—, para compartirlos con su círculo íntimo. Así escapaba de las ataduras morales y la censura y podía pintar con libertad. Nunca antes se había conseguido recopilar en una sola exposición ninguno de los álbumes completos, ya que las colecciones se disgregaron tras la muerte de Goya en Burdeos en 1828.

La exposición ha  reconstruido la secuencia lineal del álbum original La exposición ha conseguido reunir 22 dibujos de los 23 del álbum y "reconstruir la secuencia lineal" de todos, ya que algunos mantenían el número original de orden que Goya les otorgó pero otros no. Las obras son de la misma época de las Pinturas negras, los 14 murales que el artista pintó, entre 1819 y 1823, sobre las paredes de su casa madrileña, la Quinta del Sordo, y que son sus obras más tenebrosas y carentes de esperanza.

Préstamos del Prado

Para la muestra de la Courtauld han cedido obras 16 museos y colecciones privadas, entre ellos, el Prado, que ha prestado algunos dibujos de otras series —Los Caprichos y La Inquisición —que también se exhiben para enmarcar el contexto de la muestra londinense, pero ninguno del álbum de Brujas y Viejas.

Goya todavía sorprende por fuerza, personalidad y verdad "Es la primera vez que se han reunido las páginas distribuidas por todo el mundo de uno de los álbumes privados de Goya. Se pueden ver juntos en catálogos o reproducciones, pero es la primera ocasión en la que están todos en una pared", declara a Efe la crítica de arte y experta en Goya Juliet Wilson Bareau. El pintor español es "un personaje universal" que todavía es capaz de "sorprender a todo el mundo" porque sus obras atesoran "fuerza, personalidad y verdad", añade.

Lo diabólico como alegoría

Dos salas de la galería, parte del complejo de la Somerset House, están dedicadas a la muestra. Las láminas revelan la observación intensa de la realidad social de la que era capaz Goya pese a las limitaciones provocadas por su mala salud y aislamiento y la capacidad del artista para utilizar la fantasía y lo diabólico como alegoría social y humana.

Una bruja anciana llena de bebés un saco que lleva a la espalda Un grupo de brujas levitando con una escoba, volando o cayendo en la nada mientras torturan a una mujer, otra bruja anciana cargando bebés en el saco que lleva a cuestas, una mujer cayendo de cabeza desde un acantilado, otra desplomándose escaleras abajo, una loca anciana vestida de bufón, una hechicera llevando sobre los hombros un par de cuerpos esqueléticos... Las pesadillas de Goya siguen estando tan vivas como hace casi doscientos años.