Francesco Schettino ha sido condenado este miércoles a 16 años de cárcel por el naufragio del Costa Concordia, en el que murieron 32 personas.

El fallo pone fin a tres años de proceso en los que Schettino ha figurado como único acusado, ya que la empresa propietaria, Costa Cruceros, aceptó una multa de un millón de euros y la Fiscalía negoció con otros cinco oficiales del barco. El Ministerio Público pedía más de 26 años para el acusado.

Los delitos por los que ha sido condenado son homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión contra el escollo frente a la isla italiana del Giglio (centro), que provocó el desastre.

Ha sido condenado por homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y no haber informado de la colisión

El Tribunal de Grosseto (centro), que consideró probado que Schettino abandonó la nave, excluyó el agravante de culpabilidad consciente aducido por los fiscales durante el proceso, que inició el 17 de julio de 2013.

Asimismo Schettino ha sido inhabilitado durante cinco años y seis meses a ejercer de comandante de barco y de forma perpetua para cargos públicos.

Francesco Schettino y la naviera Costa Concordia, como responsable civil, tendrán que resarcir económicamente a las numerosas partes civiles, entre ellas la región de la Toscana, algunos ministerios, Protección Civil italiana y al ayuntamiento del Giglio, en cuyas costas encalló la nave.

Su defensa había alegado durante el juicio que Schettino nunca abandonó el barco sino que cayó a uno de los botes salvavidas, al tiempo que alegó que su maniobra posterior al impacto permitió salvar a la mayoría de los 4.200 pasajeros.

Durante la lectura del veredicto no estuvo presente el comandante porque, según sus abogados, tenía fiebre.

Schettino llora

Sin embargo, por la tarde, antes del veredicto, Schettino pronunció un alegato final espontáneo, en el que no pudo contener las lágrimas: "Quiero decir, quizá no he sido comprendido, que el 13 de enero del 2012 en parte también morí yo. Desde el 16 de enero ha sido ofrecida mi cabeza con la equivocada convicción de salvar intereses económicos".

Schettino dijo que es difícil definir como "vida" lo que está pasando y se dirigió a los medios de comunicación que, según él, "han caído en la trampa -si bien no todos- y han distorsionado la realidad de los hechos".

He vivido en un circo mediático, es difícil definir como vida lo que yo estoy viviendo

"He vivido en un circo mediático, es difícil definir como vida lo que yo estoy viviendo. La realidad ha sido distorsionada, alterada en sustancia y forma. Se ha ofrecido una imagen de mí al público que no es real", criticó.

Y prosiguió: "Se ha dicho que no he tenido sensibilidad por no haber pedido perdón a las víctimas, y tampoco esto corresponde a la realidad. El dolor no tiene por qué ser exhibido, no lo he hecho porque el dolor demostrado puede ser instrumentalizado".

En un proceso paralelo sobre el naufragio del Concordia ya fueron pronunciadas penas de 23 meses y 18 meses a los oficiales Ciro Ambrosio y Silvia Coronica, respectivamente; de 20 meses al timonel Jacob Rusli; de 30 al jefe de a bordo, Manrico Giampedroni, y de 34 meses a Roberto Ferrarini, jefe de la unidad de crisis en tierra de Costa Cruceros, la naviera propietaria.

Naufragio frente a la costa toscana

El Costa Concordia naufragó la noche del 13 de enero de 2012 cuando el crucero, en el que viajaban 4.229 personas, encalló frente a la isla toscana del Giglio (centro de Italia).

En el suceso 32 personas perdieron la vida y 64 resultaron heridas.

Además, durante las tareas de reflote de la nave, que fue posteriormente trasladada al puerto de Génova (noroeste de Italia) para su demolición, perdió la vida un submarinista español en febrero de 2014.