Gran exposición en Ámsterdam de la obra tardía del manirroto, trágico y licencioso Rembrandt

  • El Rijksmuseum elogia los años finales del pintor nacional de Holanda con una exposición de 40 pinturas, 20 dibujos y 30 grabados.
  • Las obras son de entre 1652 y 1669, cuando el genial artista barroco murió, a los 63 años, desolado, arruinado y castigado por un aluvión de tragedias familiares.
  • Famoso en toda Europa desde joven, Rembrandt dilapidó una fortuna y dedicó sus últimos años a obras confesionales que pretendían ser un escrutinio de sí mismo.
'Autorretrato con dos círculos'. Rembrandt se pintó con tono apesadumbrado poco antes de morir
'Autorretrato con dos círculos'. Rembrandt se pintó con tono apesadumbrado poco antes de morir
The Iveagh Bequest, Kenwood House, London

Hizo de todo y todo lo hizo bien excepto vivir. La biografía de uno de los grandes pintores de la historia, Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669) tiene dos polos de carga contraria. Por un lado, como artista fue, como ha anotado alguno de sus biógrafos, "uno de los grandes profetas de la civilización" y el paladín de la edad de oro de la pintura holandesa, la escuela que, durante los siglos XVI y XVII, logró que los cuadros transmitieran emociones con una intensidad nunca antes conocida.

A los 26 años asombró al mundo con La lección de anatomía y diez años más tarde pintó una segunda obra maestra, La ronda de noche. Ambos eran cuadros corales, narrativos, con un sentido tangible del movimiento, una composición impecable y un juego de luz y sombra que convertían al autor en un hereje antiacadémico, como dijeron algunos contemporáneos con la nada disimulada envidia por no ser capaces de estar a esa altura. A los 36 años, Rembrandt era una superestrella y un genio en plenitud de facultades cuando todavía le quedaban, en teoría, muchos años de éxito por delante.

Hijos prematuramente muertos

La parte oscura de la vida del maestro empezó diez años más tarde, a los 46: estaba en la ruina, tenía que mendigar encargos o dar clases a alumnos que no se merecían la excelencia del profesor. Para mayor dolor, su vida personal era un aluvión de tragedias y enormes desgracias. Su hijo Rumbartus murió a los dos meses y sus dos hijas, ambas llamadas Cornelia, antes de cumplir uno. Sólo su cuarto hijo, Titus van Rijn (1641) llegó a alcanzar la madurez, pero la madre y primera mujer de Rembrandt, Saskia van Uylenburgh, modelo de algunos cuadros del pintor, falleció en 1642, al poco del parto, a los 30 años y seguramente de tuberculosis. El marido no fue un ejemplo de fidelidad: en vida de la esposa se lió con una niñera que después lo demandó por perjurio y ganó el caso, con indemnización anual incluida.

Para elevar el tono de reprimenda y escándalo de los corrillos de la buena sociedad de Ámsterdam, se lió con Hendrickje Stoffels, inicialmente contratada como asistenta doméstica y veinte años más joven que Rembrandt. El nacimiento en 1654 de la primera hija de la pareja, también llamada Cornelia, motivó que Hendrickje fuese excomulgada por "haber cometido los actos de una prostituta con Rembrandt el pintor" —no estaban casados porque el artista quería asegurar la herencia de Titus—. La pareja mantuvo la convivencia, pero la mujer también murió prematuramente, en 1663, a los 37 años.

Bancarrota

Rembrandt siempre había vivido por encima de sus posibilidades, invirtiendo en arte —a veces pujando por sus propias pinturas— y en todo tipo de curiosidades. En 1656 tuvo que intervenir un juzgado para evitar la declaración de bancarrota y el artista se vio obligado, para pagar a los acreedores, a vender la mayoría de sus pinturas y  su colección de antigüedades (entre las que había una armadura japonesa, rarezas minerales y animales, bustos romanos....). Como el dinero recaudado era insuficiente, Rembrandt vendió en 1660 su casa y su taller de grabado para trasladarse a un modesto apartamento.

Pese a que el pintor tenía todavía prestigio en la ciudad, la sociedad de pintores de Ámsterdam, dominada por resentidos y moralistas, consideró que la vida del mejor artista de la historia de Holanda era un escándalo y modificaron los reglamentos del gremio para nadie que estuviese en una situación económica como la de Rembrandt pudiese comerciar como pintor. Para evitar esta medida, Hendrickje y Titus abrieron su propio negocio de arte en 1660, en el que Rembrandt trabajaba como empleado. Titus murió en 1668, un año antes que Rembrandt, que fue enterrado en una tumba sin nombre.

Reparación histórica

Autor de unas 300 pinturas y otros tantos grabados —hay discrepancias entre los especialistas, pero estos números son los más citados— y conocedor del triunfo, la alabanza y la riqueza, no es raro que el maestro barroco haya dedicado sus últimos años a pintar obras confesionales que pretendían ser "un escrutinio de sí mismo". Esta es la base de la exposición Late Rembrandt (Rembrandt tardío), que organiza, con cierto tono de reparación histórica 350 años más tarde, la principal pinacoteca pública de Holanda, el Rijksmuseum de Ámsterdam.

Entre el 12 de febrero y el 17 de mayo, el museo exhibe casi un centenar de obras (40 pinturas, 20 dibujos y 30 grabados) que nunca antes de habían reunido- Todas están datadas entre 1652 y 1669, cuando la vida de Rembrandt iba cuesta abajo y todo se derrumbaba a si alrededor. Se trata de una ocasión, dice el museo, "de una sola vez en la vida" y sirve para que "la ciudad de Ámsterdam rinda homenaje a su artista más famoso".

Mientras le rodeaban "trágicas pérdidas personales" y "dificultades financieras", añaden sin citar la estigmatización pública que sufrió el maestro, Rembrandt experimentó con nuevos estilos de impresión y grabado, "produciendo algunos de los trabajos más distintivos, innovadores y atrevidos de su carrera".

Visión apesadumbrada

Entre las obras más destacadas que se muestran están Autorretrato con dos círculos (1659-1660), una visión apesadumbrada y casi expresionista de sí mismo y La novía judía (en torno a 1665). También se expondrán el grabado Las tres cruces (1653), considerado uno de las más dinámicos de Rembrandt, un consumado grabador, por el contraste acentuado entre luces y sombras y el uso del espacio negativo para elevar el efecto dramático, el dibujo Joven durmiendo (1654), que podría pertenecer a cualquier gran pintor de comienzos del siglo XX por lo avanzado de su esquematismo.

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