El electricista Manuel Fernández Castiñeiras, acusado de robar el Códice Calixtino, ha declarado en la segunda sesión del juicio oral que no recuerda haber confesado ante el instructor José Antonio Vázquez Taín.

El manuscrito desapareció en julio de 2011 y se halló un año después en un garaje propiedad de este operario, que trabajó como autónomo para la Catedral de Santiago. En ese momento se identificó como el responsable del saqueo ante el juez, algo que hoy no ha corroborado.

"No declaré libre. Me sentí maltratado. El juez se burló de mí", ha dicho a preguntas de su abogada, Carmen Ventoso, y esto ha llevado a que se le muestre la grabación del día en el que se delató.

Ha contado que en el templo le "pagaban en mano", siempre en efectivo y el dinero lo llevaba a su domicilioFernández Castiñeiras también ha dicho que los 1,7 millones de euros en metálico localizados en sus propiedades cuando fue arrestado procedían de los ingresos que obtenía por su trabajo.
 
Así, ha contado que en el templo le "pagaban en mano", siempre en efectivo y el dinero lo llevaba a su domicilio, añadiendo que a veces le daba parte a "gente necesitada".

Este operario, que no quiso contestar a las preguntas del Ministerio Público ni de la acusación particular, que ejerce la Iglesia, ha sido escueto porque ha dicho no encontrarse bien. Aunque sucinto, en sus explicaciones ha manifestado que nunca vio el Códice Calixtino.

"Casi no teníamos gastos"

La esposa de Fernández Castiñeiras, por su parte, ha asegurado que "nunca" vio las grandes cantidades de dinero intervenidas en su casa y ha defendido que su marido "trabajaba mucho" y era "muy ahorrador".

También acusada por el robo del Códice, la mujer sí ha aceptado responder a las preguntas de todas las partes. En su declaración, ha apuntado que ella trabajó "desde muy joven" como modista e "iba ahorrando" lo que ganaba, mientras que su marido, que es "muy trabajador", también ahorraba gran parte de lo que ganaba. "Somos una familia humilde", ha sentenciado. "En casa casi no teníamos gastos", ha abundado.

El dinero obtenido de su trabajo, ha asegurado, se lo daba a su marido para que este lo administrase tras descontar los gastos semanales y ha afirmado desconocer "lo ha hacía con él", dado que "nunca" fue al banco, donde creía que Castiñeiras lo había ingresado. En su domicilio, ha indicado, no vio "nunca" el dinero que halló la Policía.

A preguntas de su abogada, ha indicado que su marido disponía de una zona privada en el domicilio familiar para trabajar y que le había dicho que "no entraran" para no "descolocar los papeles" que tenía allí. Con la voz entrecortada por el llanto, la acusada ha afirmado no recordar lo que declaró en su momento ante el juez instructor, dado que, ha asegurado, José Antonio Vázquez Taín se "burló" de ella "diciendo que era una paleta".

Rechazo a la anulación del proceso

Por otro lado, el presidente del tribunal que juzga el robo, Ángel Pantín, ha aceptado una petición de la defensa y ha declarado nulas las pruebas obtenidas mediante los micrófonos instalados en la casa de Fernández Castiñeiras.

El juez instructor definió en 2012 esta vía como "excepcional", pero observó que era útil, adecuada, justificada y necesaria, toda vez que los pinchazos telefónicos habían resultado infructuosos, y con la confianza de que este operario se relajase en el ámbito familiar.

Fue por ello que se autorizó la colocación de estos dispositivos electrónicos. Ángel Pantín ha remarcado acerca de esta medida muy poco común en la justicia española que todo el mundo "tiene derecho al respeto en su vida privada". Todas las demás solicitudes planteadas por Carmen Ventoso, salvo esta, fueron desestimadas, incluida la petición de declaración de nulidad del proceso.

Diez minutos después de las nueve de esta mañana, el electricista llegó a los juzgados compostelanos de Fontiñas acompañado por su mujer, Remedios Nieto, y precedidos por su abogada. El hijo del matrimonio, Jesús Fernández Nieto, entró en el edificio judicial diez minutos más tarde.

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