Una quincena de Latin Kings se enfrentan a 33 años de cárcel por apuñalar a dos Trinitarios

  • Según el fiscal, atacaron a dos rivales en respuesta a una agresión previa.
  • Dos de ellos han guardado silencio y el resto ha respondido con evasivas.
  • Aseguran que ya no pertenecen a la banda y que cuando ocurrieron los hechos ya era una entidad cultural.
  • El ministerio pública sostiene que sólo una pequeña facción de los Latin se inscribió como asociación pero el colectivo siguió "con sus actividades ilícitas".
La sala polivalente de la Audiencia de Barcelona acoge el juicio contra 17 latin kings acusados de intentar matar a dos miembros de una banda rival en 2009.
La sala polivalente de la Audiencia de Barcelona acoge el juicio contra 17 latin kings acusados de intentar matar a dos miembros de una banda rival en 2009.
ALEJANDRO GARCÍA / EFE

Una quincena de Latin Kings acusados de intentar asesinar a dos miembros de la banda rival Trinitarios en una "caída" en el distrito Nou Barris de Barcelona se han desvinculado este lunes de cualquier acción violenta de la pandilla y han guardado silencio sobre lo sucedido la noche del ataque.

En la sección séptima de la Audiencia de Barcelona ha comenzado el juicio contra 17 miembros de los Latin Kings, que afrontan penas de 33 años de prisión, acusados de atacar en grupo con cuchillos, machetes, palos y bates de béisbol a dos jóvenes de una banda rival, que resultaron gravemente heridos, en la plaza Joan Riera de Nou Barris, conocida como la de los Relojes, en diciembre de 2009.

Dos de los acusados, uno de ellos conocido como King Caraloco, están huidos de la justicia, por lo que se les ha declarado en rebeldía de forma que el juicio pudiera celebrarse contra el resto de los supuestos implicados en el ataque.

La Fiscalía pide para cada uno de los acusados penas de 33 años de prisión, así como que se les condene a indemnizar con más de 40.000 euros a las víctimas y que se les prohíba residir o acudir al distrito de Nou Barris y acercarse a menos de mil metros de las víctimas.

Según el escrito de acusación del ministerio público, el ataque fue una respuesta en venganza a un ataque que la banda Trinitarios protagonizó el 15 de mayo de 2009 en la plaza Francesc Layret de Barcelona, agresión que quedó impune dado que la Audiencia absolvió a los jóvenes procesados.

En opinión del ministerio público, tras recibir instrucciones de sus respectivos "Oficiales" —jefes de las distintas agrupaciones que integraban a los Latin Kings de Barcelona—, los acusados y cuatro menores de edad —ya condenados por estos hechos— quedaron el 10 de diciembre de 2009 en las proximidades de la estación de metro Guinardó de Barcelona para perpetrar el ataque. Desde allí, cogieron el metro hasta la estación Vía Julia de Barcelona —imágenes que quedaron grabadas por las cámaras de seguridad del suburbano— y acudieron a la plaza.

Una vez allí, añade el ministerio público, tres de los procesados —conocidos como King Catracho, King Cheo y Matatán— se abalanzaron sobre los Trinitarios y les propinaron multitud de golpes hasta derribarlos al tiempo que les acuchillaban, mientras el resto del grupo trataba de impedir la huida.

En su declaración en el juicio, la mayoría de los procesados ha guardado silencio: dos de los presuntos autores materiales se han negado a contestar a las preguntas del Fiscal y, el resto, han ofrecido evasivas que impedían aclarar lo sucedido la noche de los hechos, así como aspectos relacionados con la organización y el funcionamiento de los Latin Kings.

Falsa asociación cultural

De hecho, los procesados han negado cualquier relación con acciones violentas atribuidas a los Latin Kings y varios han precisado que, si bien en el pasado estuvieron vinculados a la banda, cuando ocurrió la "caída" contra los Trinitarios ya no formaban parte de ella. Para ello, parte de los procesados se escudan en que cuando integraban los Latin Kings esta era una mera asociación sin objetivos violentos.

La Fiscalía rebate esa tesis en su escrito de acusación, en el que admite que en el año 2006 hubo una facción minoritaria de los Latin Kings que se inscribió como una asociación cultural en la Generalitat, lo que no impidió que el colectivo prosiguiera "con sus actividades ilícitas".

Según el ministerio público, la facción que decidió inscribirse como asociación fue tolerada por los mandos de los Latin Kings en Cataluña —conocidos como Padrino, Sagrados o Supremos—, ya que ello "permitía disimular el verdadero ideario y actividades habituales del grupo".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento