The Image as Burden 1993
'La imagen como carga', de Marlene Dumas, una alegoría de la Virgen y Cristo y una metáfora sobre la responsabilidad del pintor sobre sus sujetos Private collection, Belgium © Marlene Dumas - Photo: Peter Cox

Como es lógico cuando se trata de arte perenne y no de productos de banalidad temporal, las obras de Marlene Dumas son temerarias y exigen al espectador el mismo riesgo que ha adoptado antes la artista. La pintora sudafricana (Ciudad del Cabo, 1953), residente desde la veintena en Ámsterdam (Holanda), pinta como cavando una tumba colectiva en la que también ella sabe que va a terminar.

Más de un centenar de los retratos violentos de Dumas se exponen en la Tate Modern de Londres en la retrospectiva The Image as Burden (La imagen como carga), una muestra que quita el aliento por la extrema ferocidad del expresionismo tenebroso que convirtió a la artista en la más cotizada de las pintoras vivas cuando en 2008 uno de sus cuadros, The Visitor (El visitante) —cinco prostitutas, de espaldas al espectador, se muestran en un burdel ante un cliente al que no vemos pero presentimos con intensidad— se subastó por más de cuatro millones de euros.

Niño desnudo con las manos teñidas

En otro de sus más famosos lienzos, The Painter (El pintor, 1994), un crío desnudo en visión frontal pero apenas esbozada en los detalles, aparece con una maño teñida derojo y otra de azul oscuro. Las extremidades manchadas y el gesto inmutable del niño provocan dentera, miedo, un pavor existencial que reaparece una y otra vez en las obras de Dumas.

Pinto porque soy una mujer sucia y no se me puede pedir limpieza La artista contrasta esta hondura descarnada con una actitud personal de adorable humor y ausencia de divismo. "Pinto porque soy una mujer (...) porque soy una rubia teñida (...) porque soy una chica de campo (...) porque soy una mujer sucia y no se me puede pedir limpieza", escribió en uno de sus catálogos.

El pintor que 'carga' con sus retratos

La exposición que puede verse del 5 de febrero al 10 de mayo en la Tate Modern, toma el título, La imagen como carga, de un pequeño cuadro de 1993 de una figura de hombre llevando en brazos a una mujer desvanecida. La composición, inspirada en un momento de una película protagonizada por Greta Garbo y Robert Taylor, es también una alegoría de María ante el cadáver de Cristo y una metáfora de la labor del pintor, que debe cargar con el peso de la persona a la que retrata.

Prefiere el desgarro del expresionismo a la candidez de la figuración Comparada a menudo con Francis Bacon porque, como el maestro de la carne, Dumas prefiere la verdad absoluta del retrato y el desgarro del expresionismo a la candidez de la figuración, es imposible salir indemne de un recorrido por los retratos de la pintora, casi todos basados en fotografías tomadas por ella misma o con elementos de collage integrados en los óleos. La artista llama a su estilo "retratos de segunda mano", quizá porque el despiece físico y espiritual que practica con los modelos requiere de la soledad.

Diana, Naomi, Bin Laden, Amy Winehouse...

De vez en cuando en los retratos, siempre cariacontecidos o con aspecto de atónita pesadumbre, asoman caras públicas que todos conocemos: Diana de Gales, Osama bin Laden (Osama bin Laden, 2010), Naomi Campbell (Naomi, 1995), Phil Spector (The Producer, 2010), el activista antiapartheid Steve Biko, la cantante Amy Winehouse (Amy Blue, 2012)... En ocasiones también hay referencias a situaciones dramáticas de la realidad sociopolítica, como el Muro de Israel para aislar y someter a Palestina (Against the Wall, 2009), las guerras coloniales de independencia (The Woman of Algiers, 2001), los asesinatos políticos (The Widow, 2013) y retratos de lo cotidiano, como Helena's Dream (2008), donde aparece la hija de Dumas con su pareja, el también pintor Jan Andriesse.

Hasta que fue a la universidad sólo hablaba afrikáans Criada en la plantación y bodega vinatera de su padre en Kuils River, a unos 15 kilómetros de Ciudad del Cabo, Dumas creció en una cápsula de aislamiento: hasta que fue a la universidad no aprendió a hablar inglés porque en la granja todos utilizaban el afrikáans y tampoco era demasiado consciente de lo que sucedía en el resto del mundo. El cine neorrealista italiano, que no había visto hasta los 19 años, fue uno de los grandes impactos de su vida —en la exposición de la Tate puede verse Mamma Roma (2012), sobre la película del mismo título, y cuando ganó un concurso para estudiar dos años en el extranjero no lo pensó dos veces.

Nueva York, una opción 'demasiado ambiciosa'

Tenía el privilegio de para elegir ciudad para proseguir la carrera de Arte, pero Nueva York le pareció una opción "demasiado ambiciosa" y optó por Ámsterdam, ciudad en la que vive desde entonces pese a que las raíces sudafricanas son habituales en la obra de esta artista humilde e insegura de sí misma ("soy una mezcla de Dolly Parton y Emily Dickinson", ha declarado en alguna ocasión) que, sin embargo, fue capaz de llevar a una bienal en Rusia una colección de cuadros de geniales artistas homosexuales y titularla Great Men (Grandes Hombres) para protestar contra las leyes homófobas de Putin.

Nadie hacía retratos y ahora a los  machotes los vuelven locos  Aunque cuando empezó a pintar no fue tomada demasiado en serio —"nadie hacía retratos y ahora todos los pintores machotes se vuelven locos por ellos"—, sus cuadros alcanzaron notoriedad a partir de los años ochenta, cuando la crítica y el público alabaron la delicada intimidad con que presentaba a personajes situados siempre al borde del abismo. La exposición de Londres presenta desde piezas tempranas que realizó durante sus estudios en Sudráfrica hasta cuadros muy recientes.

Los visitantes, dicen en la galería, "podrán rastrear su extraordinaria eficacia" y comprobar que, "en una era dominada por la proliferación de imágenes, la obra de Dumas puede ser vista como un testamento del significado y la potencia de la pintura".