La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Santander aprobará este martes la licitación del proyecto para la mejora urbana de la plaza de Amaliach, en Tetuán, por un presupuesto de 454.903 euros y un plazo de ejecución de tres meses.

Se prevé que los trabajos puedan empezar en el primer trimestre del año 2015, según informa el Ayuntamiento en nota de prensa. Se trata de una de las cuatro actuaciones previstas dentro de la segunda edición del concurso de microespacios convocado en colaboración con el Colegio de Arquitectos, cuyo objetivo es ordenar y poner en valor distintos espacios de Santander que, por su reducido tamaño, "requieren de soluciones concretas para favorecer su integración y articulación".

Se presentaron un total de 123 propuestas para los cuatro microespacios -35 de ellas para el de la plaza Amaliach-, "el doble de participación que en la primera edición".

El el alcalde, Íñigo de la Serna, presentó a los vecinos del barrio de Tetuán la propuesta ganadora para remodelar la plaza de Amaliach y el equipo de gobierno asegura que seguirá en contacto con los representantes vecinales de cara a la ejecución de este proyecto.

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Entre valles y cráteres'

La propuesta ganadora del concurso, cuyos autores son los arquitectos Carlos Navarro Chicharro y Héctor Navarro Martínez, que se han encargado también de la redacción del proyecto, es la denominada "Entre valles y cráteres", que se plantea como objetivo crear un espacio público, comunitario y de encuentro, capaz de reunir distintos grupos sociales de diferentes edades.

La superficie total de la actuación es 2.800 metros cuadrados, en los que se ubicarán diferentes áreas estanciales, zonas verdes, juegos infantiles y aparcabicis.

Una de las primeras acciones del diseño se basa en resolver su relación con el entorno, de manera que su entrada por el sur, en la calle Tetuán, se quiere plantear como un límite que invite al ciudadano a adentrarse en la plaza, por lo que accesos y aparcamiento de bicis organizan la entrada.

En la parte oeste, la zona verde existente se incorpora a la propuesta y, a partir de su perfil, se regenera la topografía existente, mientras que los laterales norte y este están diseñados de tal manera que organizan los accesos a las viviendas, teniendo en cuenta la zona de terraza que se ubica en la parte más baja de la calle Amaliach.

La plaza se distribuye en diferentes áreas, a modo de "cráteres" que organizan actividades y circulaciones, y que se materializan de formas muy distintas en función de su uso. Se plantean suelos duros para las zonas de terrazas, suelos de caucho en los parques de juego, otros de césped o uno de ellos ocupado por una instalación de fuentes transitables.

Tal como precisa el proyecto, se generan escenarios con un cierto grado de abstracción que permiten una ocupación y uso de muy distintas maneras, y que, a la vez que pueden ser ocupados por cualquier grupo social, todos ellos pueden servir de "desencadenantes de juego" para los más pequeños, con la ventaja de que la geometría del propio cráter permite un control visual para los cuidadores.

La finalidad es que, en lugar de crear un parque de niños que se equipe a posteriori, los elementos de juego sean parte integrante del diseño de estos espacios, parte de su arquitectura, por lo que, por ejemplo, las paredes del cráter, -de acero inoxidable- funcionan como un tobogán en sí mismo; y los elementos de protección como los pasamanos son, a la vez, estructura portante para columpios, anillas y otros elementos de juego, así como el soporte para los elementos de iluminación.

Otros dos cráteres están diseñados para que tengan un uso como terrazas de negocios colindantes con la plaza. En sus soluciones se busca crear un espacio agradable y protegido mediante arbustos de medio porte.

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