Marco para un cuadro
Un cuadro con marco de madera, antes de colocarlo en la pared. FLCKR/Daquella manera

Tenemos una lámina, un dibujo, acaso un óleo que ha pintado ese amigo del alma. Lo queremos colgar en casa, que pase a decorar nuestras paredes. Habrá que enmarcarlo. Normalmente, por desconocimiento, bajamos a la tienda del barrio y elegimos un marco basándonos en precio o forma, pero sin pensar en lo más importante: dónde colgaremos ese cuadro y por lo tanto qué conviene colocar en esa zona de la casa.

Así pues cuando acudamos a la tienda debemos tener claro la ubicación de nuestro cuadro y con él su contenido, porque –como explica Maphre Hogar– el marco juega un papel importante si se trata de resaltar el contenido o por lo contrario restarle importancia (que todo puede ser).

Si la lámina es de colores pálidos debemos elegir un marco de colores llamativosElegiremos entonces dónde colocar el cuadro, teniendo en cuenta las dimensiones de la pared. Si se trata de una pared grande podemos elegir un marco y cuadro de mayor tamaño. De igual modo hay que tener en cuenta el color, que dependerá de la pared y del propio cuadro.

Podemos pensar que un marco negro, blanco o de madera va con todo. Pero podemos hacer mucho más. Por ejemplo, si el cuadro o lámina es de colores pálidos, debemos elegir para el marco colores llamativos y viceversa.

Además del color está el material. Los habituales son madera y aluminio. Este último dará un aspecto más sofisticado, de apariencia moderna. Aunque pueda resultar más frío, el aluminio tiene dos grandes ventajas: es más duradero que la madera y permite elegir un sinfín de colores, brillos y mates.

La madera, como material natural, nos aporta una sensación más acogedora y cálida. Es el marco clásico; algunos lo elegirían para los grandes cuadros de la casa dejando el aluminio para los más informales. En todo caso la madera, que ofrece variedad en colores, tallados y texturas, exige cuidados, ya que le puede afectar la humedad y la temperatura.

Hay dos opciones más. Los marcos lacados que aportan un estilo moderno y los dorados que nos convienen si buscamos sensación de antigüedad y formalidad.