David García
David García, ganador de la segunda edición de 'Top Chef'. Antena 3

Un juego de jurel con tonos ácidos y un pichón otoñal con regaliz, pero cocinado con el tiento de la tradición, dio el miércoles el triunfo de la segunda edición de Top Chef (Antena 3) a David García, el más joven de los cocineros que optaban al concurso y un profesional que asegura que tanto él como sus menús comparten los mismos adjetivos: "tranquilos, sensibles, con toques simpáticos...". La dedicatoria de su premio fue, sin embargo, algo más amarga. Con ella recordó a aquellos compañeros de colegio que le habían hecho pasar una etapa escolar difícil: "Ahora me atrevo a decirles a esos capullos que les doy con el canto en los dientes", afirmó. Pasados el desquite y la resaca, el barcelonés afirma que todo lo que está ocurriendo es "guay". "Una pasada". 

¿Cómo es la digestión tras la victoria?
Es lenta y placentera. La final del programa llevaba ya un tiempo grabada pero el hecho de estar recibiendo ahora todos los mensajes de apoyo y felicitación es una pasada. Me han llamado amigos, compañeros de oficio, desconocidos... Mola mucho.

La digestión de la victoria es lenta y placentera

¿Ha repercutido ya la noticia en su día a día?
Empezó hace unas semanitas, con mi paso a la final. Mis restaurantes han comenzado a funcionar muy, muy bien: actualmente están con tres meses de lista de espera cuando antes podías encontrar mesa de un día para otro.

Eso también implicará una mayor exigencia. ¿No hay miedo escénico?
Lo que hay es más empeño por tocar con firmeza el suelo. Me han preguntado si, a raíz de mi paso por Top Chef, me había planteado participar en otros shows o trabajar en televisión. ¡Nada! Me quedo con mi restaurante, en casa y a tope, tratando de dar lo mejor de mí. Yo estoy para cocinar, para qué se vea qué tipo de cocina hago y qué puedo llegar a hacer.

Es un hombre sereno. ¿En qué medida ayuda la tranquilidad en los fogones?
La cocina es una ciencia que necesita tiempo y calma. No se puede ir corriendo en la cocina. Y la tranquilidad ayuda sobre todo en pruebas como Top Chef, donde los nervios pueden jugarte una mala pasada. La tranquilidad, en mi caso, ha jugado a mi favor.

Y, aparte de la serenidad ¿qué ingredientes han contribuido a darle el triunfo?
Amor, cariño y suerte. Y técnica.

En el programa supo identificar qué compañeros habían cocinado unos platos. ¿Nuestra cocina puede ser tan reveladora como nuestro DNI?
Por supuesto. Una vez que conoces a la personas es fácil reconocer su estilo culinario. Cuando vi la cebolla caramelizada supe de inmediato que aquel plato había sido preparado por Víctor. El de Inés me costó más, tuve que probarlo dos veces porque sus sabores tienen muchas similitudes con los de otro compañero, Fran. Ambos consiguen sabores muy ricos de fondo, muy pronunciados.

¿Y qué plato de los que ha preparado ha dicho más de usted?
Los platos que preparé en la final son un resumen de lo que soy, una definición muy precisa. El primer plato, el jurel con gel vegetal, era la sensibilidad, y los toques ácidos provocados por la cebolla o por el marinado son esos puntos simpáticos de la persona. Luego, en el pichón, estaba mi parte más tierna y sentimental. Lo preparé con técnica tradicional, soy muy casero y muy familiar.

¿Y qué deja para los postres?
El bizcocho de té y especias daba el punto de contraste. Muestra mi lado más atrevido, espontáneo y nervioso mediante los ácidos del limón mezclados con la intensidad del té y el curri. Es una cara que solo muestro cuando ya conozco bien a la persona, ¡no puedes mostrar todas tus cartas a la primera de turno!

 A la creatividad hay que acariciarla para despertarla

¿Lo de que la cocina es solo para comer es un concepto ya superado?
La cocina no es solo para comer, es para emocionar. En esta edición de Top Chef a Yayo Daporta se le puso el vello de punta cuando probó un plato de Carlos. La cocina remueve muchas cosas y despierta unas sensaciones difíciles de experimentar con otras cosas. Tal vez solo sea comparable a lo que te pueden provocar las personas.

¿Qué lecciones ha aprendido de este programa?
He aprendido a ser más espontáneo a la hora de crear platos y que la creatividad nunca muere, que siempre está presente: solo hay que acariciarla para despertarla.

Llegan las fiestas. ¿Los dulces navideños necesitan una renovación?
No. Pueden hacerse pequeñas modificaciones pero no apostaría por un cambio radical. Un buen turrón de Jijona o de Alicante tienen que estar siempre en una mesa de Navidad.  A partir de ahí, luego uno ya se puede inventar un chocolate trufado con sabor a gin tonic o con sabor a pastel de fresa, pero sin que falte un buen polvorón o un buen mantecado, esos que no me los cambien.

¿Qué menú estrella propondría para estas Navidades?
De primero cocinaría una bullabesa (crema) de crustáceos acompañada por unas gotitas de anís y piel de naranja. De segundo, unos canelones de pato confitado con berenjena ahumada y manzada. Y para el postre, además de los productos típicos navideños, un yogur con gelatina de manzana verde y un sorbete de limón.

Biografía

David García Cantero nació hace 26 años en El Palá de Torroella (Barcelona). Es jefe de cocina y propietario de GRUP TO [+]. Fue campeón de la 20ª edición del Concurso de Cocina Joven de Catalunya 'Premio a la Imaginación y Creatividad' 2006. En 2007 obtuvo el primer premio del Catskills y el Spainskills.