El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero que realizará un gran acto electoral diariamente y del presidente del Partido Popular que acabará la campaña con más de 14.000 kilómetros a sus espaldas demuestran que además de prestar apoyo a los candidatos locales y autonómicos están velando las armas para su enfrentamiento personal dentro de diez meses en las elecciones generales.

En este sentido, las elecciones del 27-M son también unas primarias para Mariano Rajoy que podrá medir el respaldo ciudadano con el que cuenta. Hace cuatro años, con un gobierno popular como inquilino de La Moncloa, los socialistas ganaron las elecciones municipales por cien mil votos, menos de un 0,5 por ciento de diferencia sobre el PP, aunque este partido logró cuatrocientos concejales más.

Pero más allá del recuento de los votos la victoria de uno de los dos contendientes se visualizara en función de lo que ocurra en Navarra, Islas Baleares, Canarias y Madrid y si se produce algún cambio de gobierno inesperado en alguna de las restantes comunidades autónomas. Y lo mismo vale para algunos grandes ayuntamientos como los de Madrid, Barcelona, Zaragoza, o Sevilla o algunas capitales de provincia con gobiernos distintos al de la comunidad autónoma.

En total se van a elegir 65.347 concejales y 8.111 alcaldes y a 812 diputados regionales que luego tendrán que elegir a los trece presidentes de las autonomías en las que se celebran las elecciones, en la que por las características propias de algunas comunidades autónomas se eligen también los Cabildos Insulares de Canarias, los Consell Insulares de Baleares, las Juntas Generales de Alava, Vizcaya y Guipúzcoa, los Concejos de Navarra y el Consejo General del Valle de Arán.

En las elecciones autonómicas, los socialistas cambian de candidato en Castilla La Mancha donde se presenta por primera vez el sucesor de José Bono, José María Barreda, que espera revalidar la mayoría absoluta frente a una de las promesas del PP, Maria Dolores Cospedal, que también compite por primera vez para el cargo. En Extremadura Guillermo Fernández Vara intentará revalidar la presidencia de la comunidad después de las seis mayorías absolutas seguidas de Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

En Cantabria, donde el PSOE gobierna con el Partido Regionalista de Cantabria, el PP que necesita la mayoría absoluta para gobernar. Una situación que se repite en Asturias, donde el PSOE se apoya en IU y donde repite Vicente Alvarez Areces. En Aragón, el PSOE espera que Marcelino Iglesias revalide por tercera vez la presidencia, circunstancia que no se ha dado nunca hasta el momento. Los socialistas tienen también muchas esperanzas en ganar en Canarias adonde enviaron al ex ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar que en este caso puede ser víctima de un acuerdo poselectoral entre Coalición Canaria y el PP que le cerraría el paso en favor del nacionalista Paulino Rivero.

También en las Islas Baleares, puede invertirse la tendencia y que Jaume Matas no repita como presidente popular, y que sea sustituido por una entente de los innumerables partidos de las islas, arrastrado por casos de corrupción como los de Andratx, aunque los socialista lidian con las revelaciones de su ex líder en Ibiza que ha hablado sobre la financiación ilegal del partido.

Los populares tiene claros sus feudos y no sienten amenazas en Castilla León, la Comunidad Valenciana, Murcia, y La Rioja, donde Pedro Sanz es el decano de los barones populares. No ocurre lo mismo con Navarra, donde UPN esta obligada a revalidar la mayoría absoluta con el apoyo de CDN, para no verse desbordada por una hipotética coalición del PSOE con el resto de partidos nacionalistas vascos que verían abierto un resquicio para avanzar en la organización de algún órgano común de trabajo con el Parlamento vasco. No es previsible que Ceuta y Melilla cambien de manos y permanecerán bajo gobierno popular.

Y queda el caso de Madrid, comunidad en la que los populares quieren cimentar su victoria en el enfrentamiento entre Esperanza Aguirre y Rafael Simancas, dispuesto a reeditar un pacto con IU si el PP no consigue mayoría absoluta pero blindándose de otro «tamayazo» como el que obligó a la repetición de las elecciones y en las que venció el PP. Aguirre ha demostrado que la oposición desgata más que el poder y ha aprovechado los cuatro años de gobierno para afianzar su posición, ejerciendo en algunos casos de oposición real al gobierno de la nación. La batalla de Madrid, trasladada al ámbito municipal ha tenido la cuña de la denuncia contra el candidato socialista a la alcaldía, Miguel Sebastián a quien los populares acusan de haber elaborado en su etapa de director de la oficina económica de la presidencia del Gobierno de un dossier contra el presidente del BBVA, Francisco González.

Este hecho y la presencia de ANV en las elecciones han servido para que el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana afirmara que «con el PSOE la lucha contra la corrupción y la lucha contra el terrorismo parece que no es posible».

De los 35.244.188 ciudadanos con derecho a voto en las municipales, 18.888.139 lo harán en las autonómicas.