El pleno del Congreso ha aprobado, con la oposición del PP, el dictamen de la reforma de la ley de financiación de los partidos políticos, que hace más transparente el dinero que reciben al prohibir las donaciones anónimas y apuesta por un sistema mixto con aportaciones privadas y subvenciones públicas.

El PP dice no otra vez en solitario
El texto, que ahora continuará su tramitación en el Senado, ha sido fruto del consenso de todos los grupos de la Cámara Baja, excepto el popular, cuya oposición resumió el portavoz del PP en la Ponencia, Jaime Ignacio del Burgo, en su "decálogo de los escándalos amparados por la ley".

Todos los grupos que votaron a favor de la norma coincidieron en destacar el esfuerzo realizado en su tramitación en aras del consenso ya que, aunque ninguno ha visto recogidas todas sus demandas, el resultado final es un motivo de satisfacción, dijeron, porque es "una buena ley".

Los partidos conservadores son tradicionalmente los más beneficiados

El diputado del grupo popular sólo se congratuló porque tras diez años de intentos para reformar la ley, vigente desde 1987, se supriman las donaciones anónimas y anunció que si el PP vuelve a gobernar se modificará la norma.

Si el PP vuelve a gobernar retirará la ley
En cuanto a los aspectos que motivan la oposición del PP a la ley, destacó que la misma excluye del control del Tribunal de Cuentas a las entidades locales de los partidos, al tiempo que denunció que los partidos no pueden actuar como si los votos de los ciudadanos les "dieran patente de corso para entrar en el erario público".

Del Burgo se preguntó además por qué se oponen quienes apoyan la ley a que se prohíba a constructores y promotores hacer donaciones a los partidos políticos o la condonación de créditos por parte de entidades bancarias, aspecto este último sobre el que el PP contó con el apoyo de Coalición Canaria.

Tradicionalmente, son los partidos conservadores los más beneficiados por las donaciones anónimas, tal y como reflejan los datos del Tribunal de Cuentas en los últimos años; por ejemplo, en 2002 entre el PP (con 2,7 millones en donaciones anónimas), PNV y CiU recibieron unos seis millones de euros de procedencia desconocida de los 8,8 millones de euros de donaciones anónimas que sumaron todos los partidos; el PSOE sumó poco más de medio millón de euros.

El PP "decidió abandonar" según el PSOE

La subida de la asignación del Estado a los partidos un 20 por ciento para 2008, hasta alcanzar los 78 millones de euros, "carece" además "de justificación objetiva" a juicio del PP.

Se abre la puerta a la financiación de Batasuna

La última motivación "sustancial" incluida en el citado decálogo del PP se refiere al artículo 3 de la ley, que piden se mantenga en su redacción actual al considerar el grupo popular que "se abre la puerta a la financiación de Batasuna o de cualquier sucedáneo".

Desde el PSOE, su portavoz en la Ponencia, Francisco Fernández Marugán, indicó que ha sido el PP el que en lugar de abordar esta necesaria reforma "decidió abandonar", una postura que "se nota -dijo- en sus enmiendas, negativas y perezosas y en las que se amontonaban argumentos sin razón suficiente".

Señaló que el "leitmotiv" de la oposición del PP era su rechazo a que "se controlaran por parte del Tribunal de Cuentas las aportaciones privadas a las fundaciones ligadas a los partidos políticos", que finalmente serían -recalcó- los beneficiaros de esas aportaciones.