El arzobispo de Granada pide perdón tumbado en el suelo por los escándalos de pederastia

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, postrado ante el altar mayor de la Catedral de Granada para pedir perdón por los "escándalos" que han afectado a la Iglesia.
El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, postrado ante el altar mayor de la Catedral de Granada para pedir perdón por los "escándalos" que han afectado a la Iglesia.
Miguel Ángel Molina / EFE

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, se ha tumbado este domingo ante el altar mayor de la Catedral de Granada para pedir perdón por los "escándalos" que han afectado a la Iglesia.

El prelado ha permanecido tumbado durante varios minutos junto a otros religiosos delante de los numerosos fieles que han acudido a la eucaristía de las 12.30 horas.

El gesto de Martínez, que según ha explicado él sólo hace también cada Viernes Santo, se produce a punto de cumplirse una semana desde que se hayan conocido públicamente los presuntos abusos sexuales cometidos por sacerdotes de su Archidiócesis.

Lo que produce escándalo no es el sacerdocio, es que podamos ser malos pastores"Los males de la Iglesia son los males de cada uno de nosotros", ha asegurado el arzobispo, que ha reiterado su perdón por los "daños" que se hayan podido causar y por los "escándalos" conocidos esta semana.

Posteriormente, durante su homilía ha hecho referencia al pasaje del evangelio leído en la misa, alusivo a que todo buen o mal acto hecho al prójimo afecta también a Dios.

Ha indicado que resulta "más doloroso" que, en nombre de una confianza sagrada y de una "situación de preeminencia" en el seno de la comunidad cristina, los pastores, "de mil maneras", puedan hacer un mal uso de esa confianza o posición y que siempre que esto sucede "es una herida dolorosísima para Cristo".

"Lo que produce escándalo no es el sacerdocio, es que podamos ser malos pastores", ha insistido Martínez, quien ha pedido que se sepa cuidar de aquellas personas que "por nuestra culpa, por nuestro pecado" hayan podido ser "escandalizadas o heridas por cualquier miembro de la Iglesia".

Ha compartido también con los fieles algunos pensamientos relacionados "con las ganas de juzgar a alguien" y se ha referido a alguna de sus visitas a prisión para ver a internos.

En concreto, ha recordado a un reo, condenado por varios homicidios, que tenía "bollos" en la cabeza por las patadas que su padre le propinaba cuando era niño.

"Siempre que voy a la cárcel digo ¿por qué vosotros estáis en la cárcel y yo no?, porque yo no he hecho nada para tener los padres que he tenido", ha dicho el arzobispo, que se ha preguntado quién sería él si también le hubieran dado patadas de niño en la cabeza para luego responderse que "probablemente (sería) más criminal" que aquel hombre encarcelado.

"El mal es mal y hay que erradicarlo y cuando éste afecta a inocentes hay que erradicarlo decididamente, absolutamente, en la medida de nuestra fuerzas, pero no hay que juzgar nunca, porque nunca sabemos qué historia hay detrás de quien obra el mal, sólo Dios conoce el fondo de nuestro corazón", ha señalado el prelado.

El origen de los hechos

Los hechos salieron a la luz esta semana tras la denuncia por abusos sexuales de un joven, lo que llevó al arzobispo a apartar del ejercicio a tres sacerdotes. Dicha denuncia fue interpuesta por la víctima el pasado octubre ante la Fiscalía Superior de Andalucía, después de que recibiera en agosto una llamada telefónica del papa Francisco, que le pidió perdón en nombre de la Iglesia tras leer el escrito que, dirigido "directamente" a él, le remitió relatando los hechos.

El joven, que en la actualidad tiene 24 años, dice haber sido víctima de abusos sexuales durante varios años, aproximadamente desde los 13 o los 14 y hasta la mayoría de edad.

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