Cayetana Fitz-James Stuart,
se fue la duquesa de Alba y una mujer entre un millón

  • La conocida aristócrata ha muerto en la mañana de este jueves en el Palacio de Dueñas (Sevilla), rodeada de sus familiares y amigos.
  • Renunció a su inmenso patrimonio, valorado en 1.000 millones de euros, para casarse con el funcionario Alfonso Díez.
  • NOTICIA: La duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, ha muerto.
Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, visitando la Cappadocia (Turquía) en 2012.
Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, visitando la Cappadocia (Turquía) en 2012.
GTRES

Por sus venas corría sangre escocesa, la del último rey de Escocia, del que era descendiente directa. Y aún más: su ADN era depositario de genes de nobles, aristócratas y monarcas de España a lo largo de más de seis siglos.

Cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, condesa por otras veinte, vizcondesa, y catorce veces grande de España. La persona con más títulos nobiliarios del mundo —certificado por el Libro Guinness de los Récords, edición de 1998, pág. 113— era para muchos, sin embargo, simplemente 'Caye'.

Cayetana Fitz-James Stuart y Silva era en realidad su nombre abreviado; el secular aportaba al menos otros 18 nombres 'extra' entre los que figuraban Alfonsa, Dorotea, Fausta, Rita y Castor. Hija única, heredera única, inteligente y pasional, la duquesa de Alba era, ante todo, una mujer única.

La también condesa-duquesa de Olivares fue depositaria de la herencia sanguínea y patrimonial de la Casa de Alba —uno de los linajes de más rancio abolengo de España— y Forbes valoró su fortuna en 3.000 millones de euros. Una cifra exagerada, según algunos, pero fundamentada en los tres palacios, numerosas fincas y propiedades y una multitud de bienes artísticos e históricos que figuraban en su patrimonio, entre ellos el famoso retrato de su tocaya del siglo XIX, la duquesa de Alba pintada por Goya.

De todo eso se desprendió en 2011 sólo para callar a sus inconformes hijos —a golpe de herencia en vida— y hacer su solemne voluntad: casarse con el que se convirtió en su tercer marido, el funcionario Alfonso Díez, 20 años más joven que ella.

Devota del flamenco y de los viajes, amiga de Grace Kelly, Jackie Kennedy e incluso Tom Cruise, terrateniente y mecenas, objeto de no pocas iras del campesinado andaluz y de la gratitud de la prensa rosa, cuyas páginas alimentó durante décadas, Cayetana será recordada como una amante de la vida.

Nacida entre grandes

La noche del 28 de marzo de 1926, el doctor Gregorio Marañón recogió en sus manos a la primera hija de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Alba, y de María del Rosario de Silva y Gurtubay, marquesa de San Vicente del Barco.

En ese momento estaban presentes en la madrileño palacio de Liria el periodista y filósofo José Ortega y Gasset y el escritor Ramón Pérez de Ayala, amigos del reciente padre.

Fue bautizada en la capilla del Palacio Real de Madrid el 17 de abril, y sus padrinos fueron los entonces reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

Llamada familiarmente Tanuca, a los seis la tuberculosis le arrebató a su madre y quedó huérfana, en manos de un padre que ya tenía más de cincuenta.

Como correspondía a su rango, Cayetana recibió una educación esmerada a manos de institutrices españolas, inglesas y alemanas. También realizó numerosos viajes junto a su padre, una afición que sin duda le marcó de por vida. Entre los países que visitó destacó Egipto, donde el célebre arqueólogo Howard Carter, descubridor de la momia de Tutankamón, les mostró sus excavaciones y las pirámides.

Con la llegada de la República su padre se la llevó a París. Años más tarde, al estallar la Guerra Civil, se refugiaron en Londres, donde su padre había sido nombrado embajador de España, mientras en Madrid su hogar, el palacio de Liria, era reducido casi a escombros por los bombardeos. Pero no se libró de la guerra, pues en Londres, vivió la II Guerra Mundial.

Entonces tenía 16 años: en la capital británica acudió a un colegio de Kensington y tuvo compañero de colegio a un nieto de Tolstoi, visitó a su pariente Winston Churchill (que era hijo de los Duques de Marlborough) y compartió juegos con la futura reina Isabel II.

Al cumplir 17 años, en abril de 1943, fue presentada en sociedad en el Palacio de las Dueñas, de Sevilla. Con tal motivo, su padre le cedió el ducado de Montoro, título concedido en 1660 por Felipe IV.

Su padre murió diez años después. En ese momento se convirtió en la XVIII duquesa de Alba y recibió una abultada cartera de títulos heredados tanto por parte de su padre como de su madre.

La boda 'más cara del mundo'

Cuando Cayetana se convirtió en cabeza de la Casa de Alba tenía solo 27 años y era madre de dos hijos, Carlos y Alfonso.

Hacía seis años que se había casado con el ingeniero industrial Luis Martínez de Irujo y Artacoz, hijo de los duques de Sotomayor y marqueses de Casa Irujo. Su boda tuvo lugar en la catedral de Sevilla en octubre de 1947 y fue calificada "la boda más cara del mundo", por el periódico frances Liberation, porque entoces costó 20 millones de pesetas de aquella época.

El matrimonio tuvo seis hijos, todos ellos Grandes de España: a Carlos y Alfonso les siguió Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia, su única hija, que nació 20 años después que su hermano mayor.

Cuando nació la pequeña Eugenia Martínez de Irujo, Cayetana tenía 42 años. Es posible que hubiera tenido más hijos si no hubiera sido porque su marido contrajo leucemia, y murió cuatro años después, en 1972.

Su segundo matrimonio

Seis años después de quedar viuda, la duquesa de Alba volvió a casarse en marzo de 1978 con Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate.

Era doctor en Teología, pero hijo de madre soltera y había sido sacerdote jesuita, lo que causó un gran revuelo en aquella época.

Jesús Aguirre era once años menor que Cayetana pero era un hombre culto y ayudó a administrar el patrimonio de la Casa de Alba.

Murió en 2001 por un cáncer de laringe, dejando viuda de nuevo a la duquesa.

Un noviazgo censurado

Si el segundo matrimonio de Cayetana de Alba contó con una buena acogida por parte de sus hijos, ya que Jesús Aguirre mantuvo una buena relación con ellos, ocurrió todo lo contrario con su tercer matrimonio, con el funcionario Alfonso Díez, 20 años más joven que la duquesa.

Lo que en principio fue una buena amistad terminó convirtiéndose en un noviazgo formal. Los hijos de Cayetana se opusieron tajantemente a que su madre, que hasta hacía poco tiempo había estado inválida en una silla de ruedas a causa de su hidrocefalia, se casara con Alfonso, temiendo por el patrimonio de la Casa de Alba.

Dicho noviazgo fue negado incluso por la propia Casa de Alba, que emitió un comunicado que explicaba que entre la duquesa y Alfonso Díez "lo único destacable" era "la entrañable amistad" que les unía, "no habiendo propósito alguno de matrimonio".

Pero la duquesa, dueña de su voluntad y en pleno uso de sus facultades físicas y mentales, anunció su boda tres años más tarde, en agosto de 2011.

El enlace se celebró el 5 de octubre de 2011 en el palacio de Dueñas (Sevilla), y Cayetana no dudó en bailar flamenco para los asistentes que acudieron a felicitarla, demostrando que aún le quedaba muy vida por delante.

Para contentar a sus hijos, no obstante, antes de volver a pasar por el altar —vestida de Vitorio&Lucchino—, la duquesa de Alba dio carpetazo al asunto del patrimonio de la Casa de Alba en un acto notarial, celebrado en julio de 2011, en el que donó en vida su herencia personal e histórica, valorada en 1.000 millones de euros, que seguiría administrando en usufructo.

El mismo mes de su boda con Alfonso Díez, la duquesa publicó sus memorias, Yo, Cayetana, a la que dos años después, en abril de 2013, se sumó una segunda entrega titulada Lo que la vida me ha enseñado. Sin duda tenía material para haber escrito unos cuantos tomos más.

TÍTULOS NOBILIARIOS

Cuenta con 49 títulos nobiliarios, veinte de los cuales con Grandeza de España. Son de cinco tipos: ducados, condado-ducados, marquesados, condados y vizcondados.

Los ducados: de Alba, de Berwick, de Liria y Jérica, de Arjona y de Híjar. El condado-ducado: de Olivares. Los marquesados: de El Carpio (con grandeza de España), de Coria de Eliche, de la Mota, de San Leandro, de Sarriá, de Villanueva del Río, de Tarazona, de Villanueva del Fresno, de Bancarrota, de La Algaba, de Osera, de Moya, de Almenara, de Valdunquillo, de Mirallo y de Oraní (último título nobiliario que se le ha concedido, en noviembre de 1991).

Los condados: de Lemos (con grandeza de España), de Lerín, de Monterrey (con grandeza de España), de Osorno (con grandeza de España), de Miranda del Castañar (con grandeza de España), de Palma del Río (con grandeza de España), de Aranda (con grandeza de España), de Andrade, de Ayala, de Fuentes de Valdepero, de Gelves, de Villalba, de San Esteban de Gormaz, de Fuentidueña, de Casarrubios del Monte, de Galve, de Santa Cruz de la Sierra y de Ribadeo.

Es vizcondesa de la Calzada y condestable de Navarra con grandeza de España.

La duquesa ha cedido seis títulos con Grandeza de España a sus hijos: Carlos, duque de Huescar; Alfonso, duque de Aliaga; Jacobo, conde de Siruela; Fernando, marqués de San Vicente del Barco; Cayetano, conde de Salvatierra; y Eugenia, duquesa de Montoro. Los dos mayores, el duque de Huéscar y el duque de Aliaga, podrán transmitirlos a sus descendientes. Sin embargo, los cuatro menores recibieron sus títulos en régimen de cesión vitalicia, lo que significa que éstos no son hereditarios.

TÍTULOS HONORÍFICOS

Ha sido nombrada: Miembro de Mérito de la Real Academia Hispanoamericana de Artes, Ciencias y Letras de Cádiz; Académica Numeraria de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla (1998); Académica Correspondiente en Sevilla de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz (2002); miembro de la Hispanic Society of América, de Nueva York; Presidenta de Honor de la Opera Filarmónica; Alcaldesa Honoraria de Liria (Madrid); Hija Adoptiva de Sevilla (1968) e Hija Predilecta de Andalucía (2006); Presidenta honorífica de la Cruz Roja; y Miembro del Consejo de la Diputación Permanente de la Grandeza de España. Medalla de Oro de Madrid (1962 y 2010); Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica; Gran Placa de Honor y Mérito de la Cruz Roja Española; Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1982); Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (2002) y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (febrero del 2010).

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