Fernando Ángel Moreno
El profesor y escritor Fernando Ángel Moreno AGENCIAS

Los autores españoles de ciencia ficción están "al mismo nivel o mejor" que los extranjeros, pero "carecen de compromiso político" y "suelen aislarse de la realidad y lo social", según ha explicado Fernando Ángel Moreno, crítico literario y coautor de Historia y antología de la CF española (Cátedra).

Este profesor de Teoría del Lenguaje Literario en la Universidad Complutense de Madrid es el responsable junto al periodista y crítico Julián Díez de una obra que analiza y resume el género, y además aporta ejemplos concretos con relatos que van desde Cuatro siglos de buen gobierno, de Nilo María Fabra (1895), hasta London Gardens, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (2012).

"La selección que incluimos no es la mejor pero resulta muy representativa", señala Moreno, quien llama la atención sobre el siglo y medio de existencia de la ciencia ficción, que fue inicialmente cultivada en España por autores como Azorín, Pío Baroja, Miguel de Unamuno o Santiago Ramón y Cajal.

Tras la guerra civil (1936-39), las obras elaboradas por escritores de prestigio disminuyeron "enormemente" pese a la existencia de "francotiradores" como el poeta Pedro Salinas o el dramaturgo Enrique Jardiel Poncela.

"Es en los años sesenta del siglo XX cuando la cosa se reactiva" y empiezan a aparecer nuevos autores a través de los bolsilibros, la revista Nueva Dimensión, las publicaciones de aficionados conocidas como fanzines y las convenciones sucesivas de la Hispacón.

Nos falta un Cortázar El género se fortaleció gracias a un fandom o conjunto de aficionados muy activo y que, según el análisis de Moreno, "ha hecho mucho bien a la ciencia ficción, ya que la ha mantenido viva..., pero al precio de frenar su evolución e imponer sus estándares, su manera de mirar".

A su juicio, se necesita una crítica que hoy no existe en España, "con gente más formada culturalmente, con amplitud de miras, heterogénea" y capacitada para "salir de la comodidad" en la que cree que se instaló su generación, "políticamente perdida porque no ha conocido las privaciones que marcaron a otras", afirma este académico universitario de 43 años.

Considera necesaria la llegada de autores más comprometidos y combativos ya que la producción actual "se basa en las peripecias, las aventuras", pero sin ir más allá; "aquí nadie escribe distopías, ni literatura prospectiva, ni ciencia ficción política, como sí han hecho los anglosajones", reflexiona, antes de concluir: "Nos falta un Cortázar".

19 subgéneros

El texto de Moreno y Díez reconoce y describe sucintamente 19 subgéneros como el viaje en el tiempo; la inteligencia artificial; los alienígenas; la especulación científica "seria"; utopías y distopías; el fin de todo lo que existe; un día después del final; la new wave y el paisaje interior; paleoficción, antropología y xenoarqueología; trascendencia, cosmología y religión; dudar sobre la realidad; el "distinto", y las ciencias "blandas", entre otros.

A ellos hay que sumar los subgéneros más practicados por los autores españoles, como las aventuras espaciales; la ciencia ficción humorística; ¿qué hubiera pasado si...?; el ciberpunk; el steampunk y los fix up o colecciones de textos de uno o varios autores con el mismo escenario de fondo.

Tras reivindicar los al menos diez años que lleva dedicado a la investigación y enseñanza literaria de la ciencia ficción, advierte de que hay que tener en cuenta que se está hablando de un género "muy difícil y no apto para cualquier pluma" porque, por lo general, se tiene que crear "un mundo entero y dotarlo simbólicamente de referentes". "No es tan sencillo como crear unos personajes para moverlos en ámbitos ya creados como la novela histórica o la policíaca".

Lo importante, en todo caso, es conseguir el Efecto ¡atiza!, que se resume en "leer la historia de una nave espacial del tamaño de un planeta luchando contra otra nave igual de gigantesca..., ambas dentro de la bodega de una tercera nave aún más grande".