Cazadores de talento
Jacobo Calderón y su pupilo, Abraham Mateo; Manuel Illán y Pablo Alborán; Javier Liñán y Los Planetas y Jesús Yanes y Malú (en el sentido de las agujas del reloj). Noel Quintela / Jorge París / Archivo

No tienen la llave del éxito. Pero casi. Mientras nombres como Pablo Alborán o Malú zarandean las listas de ventas, ellos, detrás, corrigen sus ejecuciones, arreglan estructuras musicales, brindan matices y estudian tendencias de público. En ocasiones, componen los temas destinados a triunfar. Otras, escudriñan el mercado en busca de nuevos talentos que hagan vibrar a la audiencia. "Somos trabajadores del metal", bromea  Manuel Illán, considerado el descubridor de Pablo Alborán. Su misión, "limpiar y dar esplendor", resume este productor a quien no le atrae el divismo que rodea la figura de sus homólogos estadounidenses y a quien le gusta comparar su profesión con la de los joyeros: "Puedes tener entre tus manos un diamante pero hay que saber cortarlo, averiguar cuántas caras puede tener...".

Pablo Alborán: el difícil triunfo de lo sencillo

La materia prima es fundamental. Lo más importante, que el artista tenga "personalidad vocal". Es decir, que su voz "sea diferente a las que ya hay en el mercado". Si, además, tiene carisma y habilidades sociales, "miel sobre hojuelas", explica Illán, que también enumera otros factores que pueden ser claves en la consolidación de un talento: "Madurez suficiente para aguantar los embates de la profesión y que ni la familia ni los amigos perturben la paz del artista ni la dirección del proyecto".

Nadie daba un duro por Pablo Alborán. Me decían: "¡ Uff, qué pereza!"Algunos de estos ingredientes fue los que encontró en Pablo Alborán, hijo de un amigo suyo, cuando escuchó dos temas que el muchacho había publicado en Internet. "Tenía una voz aterciopelada muy bonita y me gustó su manera de relacionarse con la guitarra. Además, cantaba canciones de amor de una manera muy sencilla  consiguiendo que no resultaran ñoñas, algo muy difícil", explica el productor, que reconoce que cuando comenzó a trabajar con el malagueño, pocos confiaron en que aquel artista ligeramente anacrónico lograra convertirse en un superventas en España: "Nadie daba un duro por él. Me decían decían, ¡uff, qué pereza, qué espanto!", recuerda Illán, que también está detrás del éxito de Las Ketchup (7 millones de singles vendidos de su Aserejé) y de artistas como la renovadora de la copla Diana Navarra.

Malú, la niña que quería ser Mariah Carey

El hecho de tener una voz diferenciada es también uno de los puntos que destaca el productor Jesús Yanes, descubridor de Malú y productor de artistas como Chayanne, Paulina Rubio o Mónica Naranjo. "Estamos educados para prestar atención a los sonidos originales, distintos", explica este experto que ha fundado la Escuela Internacional de Canto y que defiende que no hace falta tener una voz prodigiosa para triunfar: "Fito Cabrales o Paú Donés no la tienen pero poseen un gran carisma vocal".

Malú quería cantar como Mariah Carey; le expliqué que tenía que ser consecuente con su realidad El cazatalentos reconoce que la profesión ha dado un giro enorme en los últimos años con la llegada de Internet. "Antes se hacían casting o se buscaban los artistas en las salas de conciertos. Ahora, Google y YouTube son la principal herramienta de trabajo".

También han variado las peticiones que recibe de los sellos. "A veces me piden, por ejemplo, que encuentre un cuarteto pop muy joven de chicos guapetes. Tras hacer una búsqueda online, en lo primero que hay que fijarse es en el número de visitas de sus videoclips. Solo si ese número es alto uno se interesa por el talento", relata Yanes. ¿La razón? "Las compañías buscan ventas y minimizar riesgos. La calidad tiene que venir acompañado por un público previo, es la garantía".

Para comprobar que las visitas de esos vídeos son reales (existen herramientas para falsearlas), hay que hacer una comprobación: "Se propone a la banda que monte una actuación. Si son capaces de reunir a 500 personas y se desenvuelven bien en directo, se puede hablar".

Yanes admite que incluso Malú hoy lo hubiera tenido más difícil que cuando la conoció, años atrás. Lo primero que vio de ella es que era inteligente ("casi todos los que llegan alto lo son", observa Yanes). Además, "tenía muchísimas ganas" y cualidades vocales. "Quería cantar como Mariah Carey y Celine Dion. Le expliqué que no había nacido en Norteamérica y que tenía que ser consecuente con su realidad. Le pedí un quejío flamenco a mitad de la canción y lo bordó. Eso es lo que yo estaba buscando: una cantante de pop con giros flamencos. Conectó muy rápido".

Abraham Mateo: de niño prodigio a artista global

Jacobo Calderón es el descubridor y manager de Abraham Mateo. Además, ha compuesto temas para un sinfín de artistas españoles (Raphael, David Bisbal, Violetta...) y ha producido a otros tantos (desde Amaral o Juanes a Miley Cyrus). Como Yanes, admite, no sin cierto humor, que con el desarrollo de Internet los productores han empezado a ser "más sanos y menos trasnochadores".  

A la hora de buscar nuevos talentos, no se anda por las ramas. Busca a gente muy joven que hable inglés, con capacidad para componer y autopromocionarse, y con respaldo en YouTube.  "Hoy en día hay mucha competencia y el mercado es mucho más abierto. Es importante que el artista sea bilingue y tenga capacidad para hacer un crossover (saltar de un mercado local a otro), que guste tanto en España como en el extranjero. Cuanto más global, más lejos puede llegar y más divertido es el trabajo".

El reto fue demostrar que Abraham Mateo no era solo un niño prodigio Escuchó por primera vez a Abraham Mateo en un concurso de Veo veo, cuando el gaditano solo tenía 7 años. Calderón se quedó "fascinado". Por aquel entonces, al pequeño le gustaba la música melódica "por tradición familiar". Luego vendría su incursión en los ritmos internacionales, siempre de la mano de Calderón.

"El reto es demostrar que no era solo un niño prodigio, sino que dentro de él había un artista de largo plazo", estima el productor. Él le guía en las decisiones de mercado, que ahora le han llevado a algunos países latinoamericanos. "La fórmula que me funciona es la de hacer 'equipo' con el artista y escucharle en todo momento, respetarle, porque al final, si no sale bien la jugada, él será quien dé la cara, quien se quedará solo", advierte Calderón. En el caso de Abraham, el trabajo entre los dos es "codo con codo, al cincuenta por ciento".

Los Planetas: pioneros indies en castellano

Menos atento a los dictados de las modas —o a los dictados del mainstream— está Javier Liñán, director del sello El Volcán. Lleva casi 22 años trabajando con aquellas bandas que marcan el ritmo de los círculos independientes. Ayudó a publicar el primer disco a Bebe (es considerado por muchos como el 'descubridor' de la cantautora extremeña) y al grupo Los Delinqüentes.  Y lanzó la carrera profesional de Los Planetas, uno de los principales referentes indies de la escena española. Todos ellos, grandes artistas, que no "estrellas" porque a Liñán no le gusta esta última palabra: "Ser estrella tiene que ver con popularidad, no tanto con talento", explica.

Los Planetas me impactaron, hacían algo que ningún grupo hacía entonces en España Durante años, programas radiofónicos como Disco Grande de Julio Ruiz o El Diario Pop de Ordovás, ambos en Radio 3, o ciertas revistas especializadas (Rockdelux, Ruta 66) fueron sus aliados a la hora de conocer nuevas propuestas musicales. Todavía hoy habitúa a acercarse a las salas de conciertos o contactar con los responsables de los locales de ensayo para descubrir nuevos artistas.  "Antes de fichar a un artista es imprescindible verlo en directo, ver si tiene carisma, rollo", indica Liñán, que pese a todo no niega que el poder de una banda en las redes sociales es un "termómetro" para medir su acogida.

A la hora de lanzar a un artista, el director de El Volcán menciona, como esencial, "el dinero". "Es necesario para poder dar al artista un buen equipo humano que divulgue su trabajo, que contribuya a darle un buen sonido o que le proporcione unos buenos arreglos".

En cuanto a su primer encuentro con Los Planetas, en un momento en el que los granadinos habían publicado un único single, asegura que le impactaron muchísimo. "Ya tenían un cierto público dentro del circuito alternativo. Hacían algo que ningún grupo hacía entonces en España en la línea de algunas bandas británicas y americanas, pero con letras en castellano". Tampoco ha olvidado el primer concierto al que asistió de Bebe, en un pequeño local abarrotado de gente que coreaba sus temas. "Esas canciones tenían magia", concluye.