La sanitaria está estable, su marido aislado y se estudia aislar a otras personas de su entorno

Una uvi móvil traslada a la auxliar de enfermería contagiada con el virus de ébola al hospital Carlos III de Madrid, donde será tratada de la enfermedad.
Una uvi móvil traslada a la auxliar de enfermería contagiada con el virus de ébola al hospital Carlos III de Madrid, donde será tratada de la enfermedad.
EFE

La auxiliar de enfermería infectada de ébolaingresada en el Hospital Carlos III- La Paz de Madridestá estable y, por ahora, no tiene "riesgo vital", aunque es "una enfermedad grave", según ha informado el coordinador del centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón.

Está siendo tratada con suero procedente de la hermana Paciencia Melgar, que padeció la enfermedad en agosto y que no fue trasladada a España junto al primer misionero repatriado, Miguel Pajares, según la secretaria de la Sección sindical de CCOO en el hospital La Paz, Esther Quiñones.

El marido de la infectada, que ha estado en contacto en todo momento con ella, se encuentra aislado en una habitación del mismo centro, según pudo saber 20minutos gracias al personal del hospital a primera hora de este martes. Aún no se puede confirmar si está contagiado por el virus, dado que los sanitarios no disponen todavía de los resultados de las pruebas que se le han practicado. Según Simón, "está bien y relativamente tranquilo".

En la rueda de prensa ofrecida por el gerente del Hospital de la Paz y los médicos del Hospital Carlos III de Madrid se ha explicado que el del marido de la enferma se está tratando como caso "sospechoso", así como el de un hombre llegado de "un viaje internacional"; hay una tercera persona, una enfermera, que no tiene síntomas y no es un caso sospechoso, pero está ingresada.

La directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Mercedes Vinuesa, ha confirmado en el Congreso, por su parte, que a la paciente enferma se le han empezado a aplicar las"opciones terapéuticas" que hay disponibles en nuestro país.

El personal del Carlos III también ha confirmado a este diario que hay algunos pacientes asustados y que ya se han producido cancelaciones de citas para el día de hoy. Con todo, explican las mismas fuentes, la actividad del hospital es "normal, como la de cualquier día".

Los próximos en estar bajo vigilancia serán los familiares, amigos y conocidos que hayan podido tener contacto estrecho con la afectada, por "precaución" y por la "alarma social" generada. Todos deberán someterse a un seguimiento estricto durante los 21 días en que pueden desarrollarse los síntomas.

Riesgo "controlado"

El coordinador de Alertas y Emergencias ha subrayado que lo urgente desde el punto de vista de la salud pública es "garantizar que todos los riesgos asociados a este caso están controlados" y que no haya riesgos para el resto de la población, y para ello se está haciendo un listado exhaustivo de las personas con las que la enferma ha tenido contacto en los últimos seis días.

"Sería muy inocente pensar que no existe capacidad de transmisión, claro que existe, aunque sigue siendo muy baja", ha dicho, y ha precisado además que esa capacidad de transmisión es menor en los primeros días, así que le "preocupan más los últimos que los primeros".

Según Simón, la Comunidad de Madrid empezó esa tarea de identificación de contactos desde que se identificó el caso como "altamente sospechoso" el día 5 por la noche, y hoy tendrá "muy avanzado" o terminado ese listado.

No obstante, al margen de las personas con las que la auxiliar de enfermería haya podido tener contacto "estrecho", como su marido, este responsable ha estimado que, dado que llevaba días sintiendo "cierto malestar", lo normal es que su contacto social haya estado "algo más militante" y no haya estado tan expuesta como una persona totalmente sana.

Una epidemia muy poco probable

Simón ha subrayado que lo sucedido "era posible pero muy poco probable", y de la misma forma no puede descartarse que "algunos de los contactos de alto riesgo puedan haberse infectado".

Sin embargo, ha dicho que la población general debe estar tranquila, porque la posibilidad de una "epidemia real es, de nuevo, posible, pero muy poco probable" y porque se están tomando todas las medidas para que "un riesgo que es muy poco probable sea aún menor".

En paralelo a las medidas de salud pública y a la necesidad de tratar "adecuadamente" a la enferma, Simón ha detallado que se está investigando el origen del contagio para detectar si hay que mejorar el protocolo o si se produjo algún fallo en alguno de los pasos de su aplicación o supervisión, y ha admitido que todas las opciones son posibles.

Eso sí, ha reconocido que el protocolo ante posibles casos de ébola —que fija en 38,6 grados la fiebre a partir de la cual se actúa— es para personas que "espontáneamente se identifican como sospechosas", de modo que ante una persona que ya se encontraba en seguimiento, puesto que atendió al enfermo Manuel García Viejo, se podían haber iniciado las pruebas y el seguimiento "ante cualquier síntoma, por mínimo que fuera".

No obstante, ha añadido que "hay lagunas de información" en el caso de la auxiliar, así que no ha querido sacar conclusiones sobre si habría sido necesario un mayor celo con esta enferma antes de que terminen las investigaciones.

En ese sentido, ha subrayado que todos los protocolos se consideran "correctos" y son los mismos que se utilizan en todo el mundo, aunque "obviamente algo ha fallado" y, aunque tiene "dudas" de que sean los protocolos en sí, ha recalcado que se revisará todo. "La posibilidad de que el protocolo esté mal es pequeña pero se está revisando", ha asegurado.

Simón ha descartado que el contagio de esta auxiliar esté relacionado con el hecho de que para tratar a García Viejo no se blindase el hospital Carlos III, como sí he hizo en agosto con el sacerdote Miguel Pajares —dado que la enfermedad se transmite por contacto con los fluidos de un enfermo— y ha pedido no criticar "a la ligera" con medidas de seguridad. En este punto, ha reconocido que pueden aplicarse medidas de mayor protección pero no son "realmente necesarias".

Así, ha detallado que en algunos lugares con un nivel de protección "por encima de lo necesario" para impedir el contagio, por ejemplo en laboratorios donde se hacen cultivos, llamados laboratorios "de nivel T4 que no existen en España".

También ha explicado que existen trajes "más cómodos" para el personal que tiene que trabajar con los enfermos durante mucho tiempo seguido o hacer con ellos maniobras complicados, porque los trajes de seguridad que se utilizan normalmente dan mucho calor y son incómodos.

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