Anselm Kiefer, cuatro décadas de arte alemán incómodo

  • Se inaugura en Londres una gran retrospectiva del artista alemán, una de las figuras más importantes del arte contemporáneo.
  • Nacido en 1945, unos meses antes del fin de la II Guerra Mundial, defiende que es necesario enfrentarse al pasado en toda su incomodidad, nunca suprimirlo.
  • La muestra cuenta con pinturas, fotografías y esculturas a las que Kiefer ha añadido materiales tan diversos como ceniza, plomo, tierra, tela o flores secas.
Pintura de gran formato que muestra un interior neoclásico, una referencia al estilo de Albert Speer, el arquitecto de Hitler
Pintura de gran formato que muestra un interior neoclásico, una referencia al estilo de Albert Speer, el arquitecto de Hitler
© Anselm Kiefer - Collection Stedelijk Museum, Amsterdam

Nació en Alemania unos meses antes del termino de la II Guerra Mundial y en sus obras libra una batalla contra los capítulos más oscuros de la historia de su país. En 40 años de carrera, Anselm Kiefer (Donaueschingen, 1945), "un coloso del arte contemporáneo", ha defendido que el pasado debe enfrentarse en toda su incomodidad y nunca suprimirse.

Tal vez el ejemplo más claro de esta actitud sea su polémica serie de fotos y pinturas titulada Heroische Sinnbilder (Símbolos heróicos), desarrollada desde finales de los años sesenta a principios de los setenta. En ella, rescataba de la memoria el saludo nazi en escenarios de toda Europa, recordando el papel de la ocupación en el nazismo y también la actitud simpatizante y colaboracionista de países que después quisieron borrar con premura todo rastro de admiración pasada por el Tercer Reich.

Una de las mayores retrospectivas de la obra del autor, la recién inaugurada exposición Anselm Kiefer —en la Royal Academy of Arts de Londres hasta el 14 de diciembre— reúne piezas procedentes de museos y colecciones privadas en un repaso cronológico a cuatro décadas de trayectoria de uno de los artistas que con mayor fuerza representan el trauma de la historia sobre quienes la viven.

Cenizas de campos de exterminio

El conjunto refleja las inquietudes de una mente creativa que ha sabido mezclar (con pinturas, fotografías y esculturas a las que ha añadido materiales tan diversos como ceniza, plomo, tierra, tela o flores secas) una compleja herencia nacional con la mitología, el Antiguo y el Nuevo Testamento, la Cábala, la alquimia, la filosofía y la difícil relación entre el arte y la espiritualidad.

"El arte es un intento de llegar al mismo centro de la verdad. Nunca puede, pero es capaz de acercarse bastante", declara Kiefer en una entrevista reciente. Como piezas destacadas de la muestra están precisamente algunas de las fotos y pinturas de la serie de saludos nazis de Heroische Sinnbilder y pinturas arquitectónicas de gran tamaño que realizó en 1983 al más puro estilo neoclásico de Albert Speer, el arquitecto de Hitler, una reflexión sobre el papel que juega el artista en la memoria colectiva.

La sensación de expiación y tragedia que comunican las piezas monumentales es incluso mayor en las obras que dedica al poeta Paul Celan (1920-1970), superviviente de un campo de concentración y autor de Todesfugue (La fuga de la muerte), uno de los poemas más desgarradores de la literatura del Holocausto, compuesto el mismo año que nació Kiefer. El artista rocía los cuadros de ceniza y hace visibles las palabras de Celan, que se refiere al humo negro de las chimeneas de los campos de exterminio y a la abundante ceniza que resultaba de las pilas de cadáveres quemados.

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