"Tuvimos que buscar los 4.510 euros de las tasas judiciales hasta debajo de la tierra"

  • Ana Belén tuvo un hijo con parálisis cerebral por una atención al parto negligente.
  • El TSJ de Murcia le concedió al menor una indemnización de 300.000 euros que sus padres y abogados consideraron insuficiente.
  • Para recurrir al Supremo tuvieron que pagar 4.510 euros de tasas judiciales que pudieron reunir gracias a una colecta exprés de amigos y familia.
  • Víctimas de negligencias y de las preferentes, sin poder pagar las tasas judiciales.
Aaron, con su madre Ana Belén Lara.
Aaron, con su madre Ana Belén Lara.
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Aaron tiene 11 años y sufre parálisis cerebral. Vino al mundo en una clínica privada murciana después de que su madre estuviera una noche entera hospitalizada sin ser atendida. Hace año y medio el TSJ de Murcia dictaminó que le correspondía una indemnización de 300.000 euros, considerada insuficiente por la familia y los abogados. Acababan de entran en vigor las nuevas tasas judiciales, y Ana Belén y Francisco (padres de Aaron) se vieron en la tesitura de tener que reunir 4.510 euros en el plazo récord si querían recurrir al Supremo.

"Tuvimos que buscar hasta debajo de la tierra", explica Ana Belén Lara, la madre de Aaron. "Teníamos solamente dos semanas de plazo para recurrir y lo conseguimos gracias a que nos movimos y conseguimos ayuda de la familia y de los amigos". El martes que viene, 30 de septiembre, está previsto que se conozca, precisamente, la sentencia definitiva de su caso. Ese día sabrán si el Supremo reconoce a Aaron el derecho a percibir 600.000 euros de indemnización que su familia exige.

Cuando tuvieron que hacer frente a las tasas judiciales, Ana Belén y Francisco estaban en paro. Además aun no habían cobrado la indemnización dictada por el TSJ. Por ese motivo interpusieron una solicitud de justicia gratuita para reclamar la devolución del importe de las tasas.

"En teoría nos tenían que haber devuelto ese dinero en 6 meses, pero a día de hoy no lo han ingresado y lo hemos tenido que denunciar también", explica Ana Belén, que se queja de que todo sean dificultades añadidas a la complicada situación de adaptar su vida de su único hijo.

"No reclamamos porque sí", se defiende, "hemos tenido que cambiar de vivienda para adaptarnos a él. Su silla no entra por los ascensores normales, el coche también lo cambiamos para poder pasearle y yo no puedo trabajar", explica esta murciana de 34 años, que tenía 23 cuando nació Aaron. Con un 98% de minusvalía, a sus once años no habla, ni es capaz de sujetar ni su propia cabeza. "Es totalmente dependiente".

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