'Serie Mitologías, 2012'
Una de las fotos de Isabel Muñoz que forman parte de la serie 'Mitologías' © Isabel Muñoz

Desde siempre cautivada por el blanco y negro, el modo en que respeta el misterio de una fotografía y otorga la posibilidad de soñar despierto, Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) vio durante mucho tiempo en el color un exceso de realidad. Con una carrera que se remonta a los años setenta, cuando aceptó como opción la fotografía digital también comenzó a trabajar con asiduidad en color.

Seducida por el atractivo de lo artesanal, revela sus fotos analógicas con el procedimiento de la platinotipia, utilizando una solución de platino que aplica sobre el papel, que luego entra en contacto directo con el negativo.  El platino permite una gama de tonos que ninguna tecnología digital iguala y las copias físicas gozan de una envidiable resistencia. En su empeño por dominar los tonos, ha conseguido trasladar la técnica decimonónica al color. Muñoz aplica tintas pigmentadas a la ecuación y se reserva el derecho de añadir el color como ella lo siente, evitando imposiciones.

A todo color es un testimonio visual de la relación de la autora con las tonalidades. La exposición, que se inaugura en el Centro Niemeyer de Avilés, está organizada por diCroma photography y estará en cartel hasta el 16 de noviembre, reúne una selección de 30 fotografías a color poco conocidas y 8 platinos en blanco y negro que muestran imágenes más famosas de la autora.

Autolesiones y cortes con vidrio y cuchillas

En la muestra se exhiben obras de varios proyectos de la fotógrafa, conocida por su pasión por el estudio del cuerpo humano, sus particularidades y capacidad expresiva. Las obras pertenecen a las series Etiopía (2002), Omo River (2005), Amor y Éxtasis (2008) y Mitologías (2012).

No son muy diferentes a los mártires y otros santos del catolicismoEn las dos primeras, Muñoz capta en las imágenes africanas los cuerpos desnudos de los seminómadas Surma y de los habitantes del Valle del río Omo en la zona etíope. En Mitologías combina el código de máscaras y ornamentos tribales con cuerpos blanqueados con harina y zapatillas de ballet. Amor y Éxtasis tal vez sea el trabajo más documental de los que se exhiben en Avilés.

La autora fotografía en esta última serie las prácticas religiosas extremas de la orden espiritual de Al Quadiriyya en Irak, conocida por su misticismo. Los fervorosos creyentes de Alá se infringen dolor caminando descalzos sobre vidrio, se autolesionan con cuchillas de afeitar que también ingieren, se cortan o hacen que los corten con cuchillos... Inmersos en un estado de trance, no sienten el dolor.

El comisario de la muestra, Christian Caujolle, menciona los "ecos de la gran pintura clásica" que poseen los retratos: "Visualmente, estos locos de Dios no son muy diferentes a los mártires y otros santos del catolicismo más exacerbado".