«En Mesopotamia  recurrían a los  exorcismos para paliar la migraña»
Bárbara Böck. (Rubén Hernández).
Gracias a textos cuneiformes, la filóloga Bárbara Böck ha logrado reconstruir los métodos de cura que usaban los habitantes de Mesopotamia hace 4.000 años.

¿De qué tratan esos textos?

Mushu’u (masajes en castellano) es un libro escrito en las lenguas sumeria y acadia que tiene más de cincuenta conjuros que eran narrados por los exorcistas mientras se aplicaban los tratamientos para eliminar las migrañas o las parálisis. Además, existe otro libro donde hay recetas y textos médicos que explican el aceite que se usaba para el masaje y el mal que conseguía evitar.

¿Por qué relacionaban el dolor físico con el más allá?

Ellos creían que una enfermedad llamada ‘la mano del espíritu de la muerte’ era la culpable de los dolores, por eso usaban técnicas exorcistas para eliminarlas.

¿Cómo daban el masaje?

De un modo centrífugo, desde el torso hasta las extremidades. Creían que los demonios abandonaban el cuerpo de los enfermos por sus brazos y piernas. Al final colocaban amuletos en las muñecas y los tobillos para evitar que el demonio volviera a entrar. Los mesopotamios celebraban estos ritos durante dos días concretos de nuestro mes de agosto, porque eran los idóneos para comunicarse con el más allá y poder expulsar de sus cuerpos a los demonios que estaban causando los dolores.

Bio. Bárbara Böck es filóloga del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Lleva más de diez años estudiando comportamientos de la antigua Mesopotamia.