El tráfico ilegal de órganos de seres humanos desde los países pobres hacia los ricos amenaza con perjudicar los programas de donación de los estados industrializados y empeorar una escasez cada vez más pronunciada, señalaron el lunes especialistas en trasplantes.

Explotar a los donantes pobres, especialmente en lo que respecta a la provisión de riñones, es crear una especie de "apartheid médico" que pone en peligro la confianza de la opinión pública en los planes de donación, y podría amenazar los programas legales de los países ricos, dijeron los expertos.

Tenemos que ser responsables ante la sociedad no sólo por el éxito sino también por los fallos y las amenazas

"El tráfico de órganos y sus consecuencias son una preocupación grave para los trasplantes y la confianza del público en los centros médicos", indicó Debra Budiani, experta en Bioética de la Universidad de Pennsylvania , en una conferencia en busca de una política común sobre trasplantes en Europa.

Andre Kottnerus, presidente del Consejo de Salud de Holanda, dijo que los funcionarios de salud debían criticar más, públicamente, el tráfico de órganos, una práctica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que representa el 10% de los trasplantes en todo el mundo.

"Como comunidad científica, tenemos que ser responsables ante la sociedad no sólo por el éxito sino también por los fallos y las amenazas", consideró Kottnerus.

Los trasplantes son un problema creciente en los estados ricos porque las listas de espera están creciendo mucho más rápido que los órganos donados.

Los riñones son un ejemplo de la falta de órganos e impulsan un mercado negro en el que los pobres reciben pequeñas sumas de dinero a cambio de sus donaciones, que se venden a pacientes con buen poder adquisitivo por varios miles de dólares.

Hay unas 95.000 personas que esperan trasplantes de riñón en Estados Unidos, y alrededor de 65.000 en Europa, manifestó Michael Bos, del Consejo de Salud de Holanda.

En tanto, las tasas anuales de trasplante son de 25.000 en Estados Unidos y 16.000 en Europa.

"Una especie de apartheid médico"

"Unos 10.000 riñones de donantes vivos, a los que a veces se les paga muy poco dinero, son trasplantados por año", dijo Bos, quien calificó la situación como "una especie de apartheid médico".

"Esto va de pobres a ricos, de países subdesarrollados a poderosos, de gente negra o de color a blancos y, con frecuencia, de mujeres a hombres", añadió.

Un neoyorquino pagó 60.000 dólares para recibir, en un hospital de Sudáfrica, un riñón de un donante brasileño que cobró por ello 6.000 dólares

La Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede en Ginebra, dijo el viernes que está aumentado en el mundo el "turismo por trasplantes", dado que los pacientes ricos que no tienen permitido comprar órganos en sus países viajan al exterior para recibir riñones de donantes pobres.

Uno de estos casos es el de un ciudadano de Nueva York que pagó 60.000 dólares para recibir en un hospital de Sudáfrica un riñón de un donante brasileño al que se le pagaron 6.000 dólares por su órgano, dijo durante la conferencia Francis Delmonicom, de la Escuela de Medicina de Harvard.

Las leyes estadounidenses y europeas prohíben la venta de órganos humanos y la mayoría de los tejidos trasplantables se toman de donantes recientemente fallecidos.

Otra pequeña cantidad de órganos provienen de donantes vivos, pero se trata de parientes o amigos que buscan salvar la vida del ser querido.

Estas donaciones no son suficientes para cubrir la demanda, que está creciendo abruptamente debido a los avances médicos que hacen a los trasplantes más confiables.

Algunos expertos abogan por la creación de un mercado regulado para los órganos humanos, una propuesta que varios disertantes de la conferencia rechazaron por considerar que carece de ética, dado que transformaría a las partes del cuerpo humano en un bien comerciable.

Por otra parte, esa pretensión fue evaluada como peligrosa, porque llevaría a las personas a no donar más sus órganos.

"Una vez que se introduce un modelo mercantil, no hay lugar para un modelo de donación", dijo Bert Vanderhaegen, especialista en Ética del Hospital Universitario de Ghent, en Bélgica.

"Si los riñones tienen un valor (monetario), todos los órganos tienen que tener un valor. Pero nadie puede vender su corazón", concluyó Vanderhaegen.