Reykjavik
Reykjavik (Islandia). WIKIMEDIA

Si usted se muda a vivir a Islandia y se casa con un ciudadano de ese país puede tener problemas para lograr que su hijo lleve su mismo nombre. Eso es lo que le ha pasado a un matrimonio formado por un inglés y una islandesa residentes en Reykjavik, al que el Gobierno del país le niega el pasaporte a sus dos hijos por llamarse Harriet y Duncan.

El matrimonio se ha embarcado una batalla legal para lograr que el Gobierno de Islandia reconozca el nombre de su hija, de 10 años de edad, y el de su hijo, de 12 años, según recoge el diario británico The Guardian.

En un país de apenas 320.000 personas, la ley establece que los nombres de los niños que nazcan en Islandia deben —al menos que ambos padres sean extranjeros— o bien ser uno de los nombres islandeses reconocidos en el Registro Nacional o recibir la aprobación de un comité especial dedicado a esta tarea.

Centenares de peticiones al año

El nombre debe respetar la gramática islandesa, tener su estructura lingüistica y poder ser escrito por la norma común En total, hay registrados 1.853 nombres de mujeres y 1.712 nombres de hombres islandeses, del que no forma parte Harriet y Duncan.

En caso de que el nombre elegido para el recién nacido no esté en esta lista, los padres tendrían que pasar la prueba del comité para ver hasta qué punto el nombre es 'islandés'. Cada año, de los 5.000 niños que nacen en el país, el comité recibe alrededor de un centenar de peticiones y rechaza algo menos de la mitad.

Entre las características que tienen que cumplir los nombres que quieran pasar el filtro: respetar la gramática islandesa, no entrar en conflicto con la estructura lingüistica del país y poder ser escrito según la norma común de ortografía.