La violencia —maltrato, acoso escolar, violencia de género, agresiones a través de Internet, abuso sexual o abandono— motiva la mayoría de las llamadas telefónicas que realizan los menores al teléfono ANAR (900 20 20 10). Un tercio de los menores que marcan este número de asistencia se siente víctima de algún tipo de agresión. La fundación que gestiona el dispositivo ha hecho balance del año 2013 y ha detectado un "preocupante" aumento de las denuncias de casos de violencia hacia los menores en el ámbito familiar, siendo éste el motivo principal del 17% de las llamadas atendidas, frente al 12,5% de las registradas el año anterior.

La crisis agudiza la tensión en los hogares y aumenta la agresividad en el ámbito familiar "Creemos que una de las causas de este aumento de maltrato es la situación general de crisis, el desempleo y en general las dificultades económicas que atraviesan las familias, lo que agudiza la tensión en los hogares y aumenta la agresividad en el ámbito familiar, asegura Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación ANAR.

Las dos líneas de atención telefónica que gestiona la fundación (el teléfono de ayuda a niños y adolescentes y el teléfono de atención a la familia) recibieron en 2013 un total de 423.136 llamadas. A razón de 1.154 diarias. De ellas, 17.659 supusieron la derivación de casos al ámbito jurídico y social. Las situaciones de mayor gravedad y riesgo para la integridad de menores fueron 445 y provocaron intervenciones de urgencia.

Por detrás de las denuncias de malos tratos físicos y psicológicos a menores por parte de sus padres y padrastros, destacan las denuncias de acoso escolar. Representan un 5,97% del total, creciendo respecto al año anterior, cuando fueron un 4,70%. Otro de los datos que destaca en el informe es la tendencia al alza de las denuncias de violencia de género en adolescentes, que han pasado de un 1,98% en 2012 a un 2,73 en 2013.

"En muchos casos la violencia de género contra las adolescentes está vinculada al control que ejercen los jóvenes sobre sus parejas a través de las tecnologías. Algunas jóvenes son obligadas por sus novios a enviar permanentemente fotos de donde están a sus novios, que controlan sus contactos de Facebook o Tuenti", destaca Leticia Mata, directora del teléfono ANAR.

Hijos que pegan

El 9,4% de los casos atendidos son de padres preocupados por la agresividad de sus hijos Los responsables de estas líneas telefónicas se muestran preocupados por el aumento y la cantidad de llamadas de menores con ideaciones suicidas (523 frente a 201 el año anterior), así como con las llamadas de adolescentes predispuestos a autolesionarse. "Hace un año a penas recibíamos una o dos, pero en 2013 fueron 176", explican. La mayoría de las autolesiones surgen ante problemas relacionales con la familia, la baja autoestima, la poca capacidad de resolución de conflictos o el rechazo a su imagen.

El otro tipo de violencia que va en aumento, según los registros de esta fundación, se deriva de los problemas de conducta de niños y adolescentes. Son el tercer motivo de llamada, después de las denuncias por violencia y las dudas jurídicas en procesos de separaciones y divorcios, con un 9,4% de los casos atendidos.

La Fundación ANAR lamenta que las agresiones de hijos a padres sean un fenómeno que "en muchas ocasiones no llega a denunciarse y se queda en el ámbito privado de la familia". Destacan la disminución en la edad de los agresores (12-13 años), la mayor gravedad de la agresión, la negación de los padres del fenómeno, que la víctima principal sigue siendo la madre y que se da en todas las clases sociales por igual.